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El grupo sanitario Ribera ha reforzado su plan de descarbonización con el objetivo de reducir un 25% sus emisiones de CO₂ por unidad de actividad asistencial (UPH) entre 2024 y 2030. La hoja de ruta forma parte de su política ambiental y conecta la gestión climática con una cuestión especialmente sensible para el sector sanitario: el impacto que las emisiones y la calidad ambiental tienen sobre la salud de la población.
La compañía parte de una medición estructurada de su huella de carbono. La mayoría de sus centros cuenta con la certificación AENOR de huella de carbono, calculada bajo el estándar GHG Protocol, una metodología de referencia para clasificar y medir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Ribera plantea este nuevo impulso como una pieza más de su modelo de salud responsable, incorporando criterios ambientales a la gestión diaria de sus hospitales y centros sanitarios. La estrategia combina reducción de consumos, sustitución tecnológica, producción renovable, autoconsumo y mejora de los sistemas de información para disponer de datos más trazables y homogéneos.
Menos emisiones directas en la actividad sanitaria
El primer eje del plan se centra en la reducción de emisiones directas, conocidas como Alcance 1. En este apartado, Ribera prevé avanzar en la sustitución progresiva de equipos que utilizan combustibles fósiles, como gas o diésel, por tecnologías más eficientes.
La estrategia incluye también el impulso de vehículos híbridos y eléctricos, el control de fugas de gases refrigerantes mediante mantenimiento y sistemas de monitorización, y la incorporación de criterios de diseño sostenible en nuevos centros y reformas.
Dentro de la actividad clínica, el grupo sanitario contempla medidas vinculadas a la reducción del uso de gases anestésicos con alto potencial de calentamiento global. También incorpora acciones de sensibilización sobre el uso de inhaladores con mayor impacto ambiental, un ámbito donde la información y la práctica asistencial pueden contribuir a reducir emisiones sin perder calidad en la atención.
Electricidad renovable y eficiencia energética
El segundo eje se orienta a las emisiones indirectas asociadas al consumo eléctrico, dentro del Alcance 2. Ribera apuesta por la contratación de electricidad con garantía de origen 100% renovable y por el desarrollo de instalaciones propias de energía limpia, especialmente mediante placas fotovoltaicas.
El grupo ya produce más de 1.240 MWh de energía renovable anual en sus instalaciones. A esta línea se suma la mejora continua de la eficiencia energética en edificios, infraestructuras y equipamiento, así como la implantación de sistemas inteligentes de gestión energética BMS, que permiten controlar mejor los consumos y optimizar el funcionamiento de los centros.
La estrategia busca reducir el impacto ambiental de una actividad intensiva en recursos, donde la continuidad asistencial exige instalaciones operativas, equipamiento técnico y condiciones de confort y seguridad durante todo el año.
Datos, formación y cultura ambiental
El plan de descarbonización incorpora además acciones transversales para mejorar la calidad y trazabilidad de los datos de emisiones en todos los centros del grupo. Ribera prevé avanzar en sistemas homogéneos de monitorización que permitan comparar, evaluar y tomar decisiones con mayor precisión.
La formación y sensibilización de los profesionales ocupa también un lugar relevante. La reducción de emisiones en el ámbito sanitario depende tanto de inversiones e infraestructuras como de hábitos de uso, protocolos, mantenimiento, compras, movilidad y decisiones clínicas vinculadas a la práctica diaria.
Con esta hoja de ruta, Ribera refuerza su compromiso con la Sostenibilidad desde una perspectiva sanitaria: reducir emisiones, mejorar la eficiencia de sus centros y contribuir a entornos más saludables para pacientes, profesionales y comunidades.
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