Redeia, matriz de Red Eléctrica, Fundación Renovables y Renewables Grid Initiative han presentado hoy en Madrid una metodología orientada a reforzar la escucha activa, la participación temprana, el diálogo territorial, la transparencia y la trazabilidad como vectores fundamentales en el despliegue de las redes eléctricas, en concreto de la red de transporte.
La presentación se ha celebrado en Madrid y ha reunido a representantes institucionales, del tercer sector y del ámbito energético para compartir los aprendizajes del proceso e impulsar una conversación sobre su futura aplicación. El encuentro ha sido liderado por Beatriz Corredor, presidenta de Redeia; Joan Groizard, secretario de Estado de Energía; Fernando Ferrando, presidente de la Fundación Renovables; y Antonella Battaglini, CEO de Renewables Grid Initiative.
Estas tres entidades conforman la alianza ‘Territorios en Red’ que nació en 2025 con el objetivo de explorar nuevas formas de acercamiento al territorio en el desarrollo de estas infraestructuras eléctricas con el objetivo de contribuir a una transición energética más participativa, territorialmente integrada y socialmente legítima.
Durante el encuentro, Beatriz Corredor ha señalado que Redeia es “consciente de que las redes no se instalan sobre un mapa vacío. Por eso, la participación pública debe anticiparse, ser continuada y transparente y dar espacio a la capacidad de influencia del territorio. Se trata de informar, escuchar, comprender al territorio e incorporar esa información al ciclo de vida del proyecto”.
Por su parte, Joan Groizard ha manifestado que «ante la amenaza de los efectos del cambio climático, el mayor error sería desaprovechar la oportunidad que la transición ecológica supone para el país y no evitar que los pueblos se sigan despoblando porque no hay oportunidades; que no podamos climatizar o generar entornos protegidos frente a la crisis climática. Hay que avanzar bien, juntos, con método y escuchando al territorio, porque es mejor un cambio de paisaje consensuado que uno impuesto por la emergencia climática«.
Mientras, Fernando Ferrando, ha destacado que “el despliegue de infraestructuras no puede evaluarse solo en términos técnicos, económicos o de capacidad eléctrica. Necesitamos incorporar sus implicaciones sociales, territoriales, ambientales y paisajísticas. El reto no es solo construir infraestructuras, sino hacerlo de forma coherente con una transición justa, democrática y respetuosa con el territorio”.
Asimismo, Antonella Bataglini: “Desde hace décadas, RGI impulsa la participación pública en la planificación de redes eléctricas. Hoy presentamos la experiencia de tres organizaciones convencidas de que las comunidades son socios esenciales para desarrollar redes más rápidas, resilientes y legítimas. Su participación temprana genera confianza, reduce riesgos y permite alcanzar mejores resultados para todos”.
La metodología en detalle
La propuesta metodológica de ‘Territorios en Red’ nace de la convicción de que la transición energética debe estar alineada con los principios de justicia energética, participación temprana y gobernanza democrática. De esta forma, define cuatro objetivos: generar relaciones de confianza, incorporar el conocimiento local, identificar las necesidades y oportunidades y documentar el proceso. Todos ellos orientados a reforzar la integración territorial de las infraestructuras.
Para el diseño de esta metodología, ‘Territorios en Red’ no ha partido de cero, sino que se ha apoyado en el trabajo que Redeia y Red Eléctrica realizan desde hace años en su relación con el entorno y en línea con su Estrategia de Impacto Integral: anticipando impactos, escuchando a los grupos de interés y promoviendo iniciativas de valor compartido. También en este tiempo, se nutrió de las aportaciones de actores locales, sociales, ambientales, institucionales y técnicos que la alianza ha recogido a través de encuentros y foros celebrados en diferentes comunidades autónomas incorporar su visión y sus prioridades.
De esta forma, tras año y medio de trabajo, la alianza ha transformado esta experiencia y conocimiento acumulados en una metodología con hitos y herramientas que pueden aplicarse a lo largo del ciclo de vida de los proyectos, desde el diseño hasta la tramitación, la ejecución y el seguimiento. Pueden activarse según el contexto, el grado de sensibilidad territorial y el momento del ciclo de inversión. En conjunto, promueven la escucha temprana y relaciones de confianza con el territorio durante la vida útil de las infraestructuras.
Por ejemplo, entre las herramientas se incluyen el diagnóstico socioterritorial, los planes de acción para grupos de interés prioritarios con mecanismos de seguimiento de las aportaciones recibidas, así como nuevas propuestas de participación temprana estructuradas mediante hitos de seguimiento, devolución y retorno. Su finalidad es incorporar conocimiento local, mejorar la comprensión del territorio y adaptar el diseño de las infraestructuras a las características y necesidades de cada contexto territorial. De este modo, contribuye a anticipar retos, reducir incertidumbres y facilitar una tramitación más eficiente y alineada con la realidad del territorio.
La metodología refuerza un modelo de desarrollo de redes más territorializado y alineado con las recomendaciones europeas e internacionales. Su propósito es facilitar un despliegue más ágil y eficaz de las infraestructuras necesarias para la transición energética, incorporando la participación temprana, el conocimiento territorial y la trazabilidad en la toma de decisiones.
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