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La recuperación de las personas mayores continúa en casa tras recibir el alta hospitalaria

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Regresar al domicilio después de una hospitalización puede representar un importante desafío para las personas mayores. Aunque el alta médica indica que la evolución clínica permite abandonar el hospital, recuperar la capacidad para desenvolverse de manera independiente en las actividades cotidianas puede requerir más tiempo.

La pérdida de fuerza muscular, la reducción de la movilidad o las dificultades para mantener el equilibrio son algunas de las consecuencias que pueden manifestarse tras un ingreso prolongado. Por ello, los especialistas de Sanitas destacan la necesidad de prestar atención a la recuperación funcional, especialmente durante los primeros días y semanas en casa.

La importancia de evaluar la autonomía después del ingreso

Durante una hospitalización, la enfermedad y la reducción de la actividad física pueden modificar las capacidades de las personas mayores. Estas dificultades no siempre resultan evidentes hasta que vuelven a desenvolverse en su entorno habitual.

Carlos de la Fuente, geriatra del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar, señala que resulta fundamental observar cómo realiza cada persona determinadas actividades básicas, como levantarse de una silla, caminar por las habitaciones o utilizar el baño.

Estas situaciones permiten identificar nuevas limitaciones funcionales que podrían requerir apoyos adicionales o una valoración profesional.

El objetivo no consiste únicamente en comprobar la mejoría de la enfermedad que motivó el ingreso, sino también en conocer hasta qué punto la persona puede recuperar sus rutinas con seguridad.

Recuperar la movilidad de manera progresiva

Uno de los aspectos esenciales de la recuperación es adaptar la actividad física a las posibilidades individuales.

Los profesionales recomiendan seguir las pautas de movilización o ejercicio indicadas al recibir el alta y evitar esfuerzos excesivos para intentar recuperar inmediatamente el nivel de actividad anterior.

Miriam Piqueras, Directora Médica de Sanitas Mayores, aconseja observar y registrar los avances en las tareas cotidianas, identificando cuáles pueden realizarse sin ayuda y cuáles todavía necesitan acompañamiento.

También resulta recomendable combinar periodos breves de movimiento con momentos de descanso, distribuyendo el esfuerzo a lo largo del día.

Siempre que las condiciones de salud lo permitan, participar en actividades como vestirse, desplazarse por casa o colaborar en pequeñas tareas domésticas puede contribuir a mantener las capacidades conservadas y favorecer la independencia personal.

Revisar los tratamientos y prevenir los riesgos en el hogar

El regreso a casa también exige prestar atención a la medicación. Durante el ingreso hospitalario pueden haberse introducido nuevos tratamientos, modificado dosis o suspendido algunos medicamentos habituales.

Por este motivo, los especialistas recomiendan revisar el informe de alta con el equipo sanitario y resolver cualquier duda sobre el tratamiento que debe seguirse.

La aparición de mareos, somnolencia, confusión o bajadas de tensión requiere especial atención, ya que estos síntomas pueden aumentar el riesgo de caídas. En ningún caso deben modificarse los medicamentos sin indicación profesional.

La adecuación de la vivienda constituye otro elemento importante. Mejorar la iluminación, retirar obstáculos de las zonas de paso y comprobar la seguridad de los accesos al baño puede ayudar a reducir los riesgos durante la recuperación.

Cuando existen problemas de estabilidad o movilidad, una valoración profesional puede determinar qué adaptaciones y productos de apoyo resultan más apropiados.

El acompañamiento debe respetar las capacidades de cada persona

La familia y las personas cuidadoras desempeñan un papel relevante durante el proceso de recuperación. Sin embargo, los especialistas recuerdan que ofrecer ayuda no significa sustituir a la persona mayor en todas sus actividades.

Los apoyos deben ajustarse a sus necesidades, preferencias y posibilidades, favoreciendo que mantenga su participación en aquellas tareas que pueda realizar de manera segura.

Asimismo, recuperar las salidas al exterior mediante trayectos cortos y accesibles puede formar parte del proceso, siempre que el estado clínico lo permita y se disponga del acompañamiento necesario.

El seguimiento sanitario ayuda a detectar posibles retrocesos

La evolución tras el alta debe continuar observándose durante las semanas siguientes. Si aparecen nuevas dificultades o se pierde autonomía en actividades que ya se habían recuperado, conviene solicitar una valoración sanitaria.

De la Fuente apunta que la videoconsulta puede facilitar el seguimiento de determinadas situaciones y ayudar a decidir cuándo resulta necesaria una atención presencial.

En definitiva, la recuperación de la autonomía requiere combinar atención sanitaria, adaptación del entorno y participación activa de la persona mayor, con el objetivo de preservar su bienestar y su calidad de vida.

Esta noticia forma parte del Canal Edad&Vida, un espacio sobre envejecimiento activo, longevidad y calidad de vida impulsado por Fundación Edad&Vida. Proyecto cofinanciado por el IMSERSO.

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