Impact Tailors, empresa española de uniformes y merchandising sostenible fundada por Marisa Selfa, invita a las compañías a replantearse una práctica habitual: regalar objetos que llevan su logotipo, pero que muchas veces tienen una vida útil de apenas unas horas.
Llega la época de los regalos de empresa: detalles para clientes, regalos para la plantilla y packs para el último evento del año. Antes de cerrar un pedido, conviene hacerse una pregunta que casi nadie se plantea: ¿qué dice de tu empresa el regalo que vas a enviar esta Navidad?
El merchandising está presente en todas las organizaciones: desde las bolsas de congresos y los cordones de acreditación hasta las camisetas de talla única y los welcome packs de nuevos empleados. Sin embargo, casi nunca se evalúa con los mismos criterios de sostenibilidad que se aplican a la energía o a los envases, pese a ser una de las expresiones más tangibles de una marca.
«El merchandising es lo que la gente se lleva a casa de tu empresa. Y muchas veces cuenta lo contrario de lo que la empresa quiere contar. Una marca no demuestra sus valores solo con lo que comunica, sino también con lo que compra y regala», señala Selfa, que suma más de 25 años de experiencia en la industria textil.
Un objeto pensado para un solo día
El regalo suele ser la última partida que se cierra, con plazos cortos, presupuesto ajustado y el precio por unidad como principal criterio. A eso se suman algunos hábitos que acortan su vida útil: imprimir la fecha del evento, poner logotipos enormes que nadie quiere lucir fuera de la oficina o encargar una talla única para todos.
Impact Tailors ve esta contradicción con especial claridad en tres situaciones:
- Ferias y congresos. Se mueven grandes volúmenes de productos destinados a utilizarse durante un solo evento. Los cordones de acreditación o las bolsas para folletos promocionales, que a menudo se desechan al terminar, son ejemplos claros.
- Welcome packs. Es lo primero que recibe una persona al incorporarse a una empresa. Una taza más o una camiseta que no es de su talla son oportunidades perdidas para transmitir desde el primer día los valores de la organización.
- Voluntariado corporativo. Hay equipos que limpian una playa vistiendo una camiseta nueva de algodón, cuya fabricación puede requerir unos 2.700 litros de agua, o de poliéster, un material derivado del petróleo que puede liberar microfibras plásticas durante el lavado. Una acción pensada para proteger el medioambiente puede acabar generando nuevos impactos que podrían haberse evitado.
«La sostenibilidad también exige coherencia. No tiene sentido organizar una actividad para cuidar el planeta sin cuestionarnos antes el impacto de los productos que utilizamos para llevarla a cabo», reflexiona Selfa.
Cambiar el material no basta
La respuesta habitual ha sido sustituir el plástico por bolsas de algodón o productos fabricados con materiales aparentemente más sostenibles. Puede ser un avance, pero no resuelve el problema de fondo.
Un análisis del ciclo de vida elaborado por la Agencia de Protección Ambiental de Dinamarca en 2018 concluyó que una bolsa de algodón convencional necesitaría reutilizarse 52 veces para igualar el impacto climático de una bolsa de plástico convencional y hasta 7.100 veces al considerar el indicador ambiental más exigente del estudio.
El dato demuestra que un material no es sostenible por sí solo: importa cómo se produce, cuánto dura y cuántas veces se utiliza.
«El problema no es únicamente de qué está hecho un producto, sino para qué lo fabricamos y cuánto tiempo va a seguir siendo útil. Sustituir un objeto desechable por otro que tampoco se utiliza no es transformar el modelo», explica Selfa.
Regalos con impacto: cuatro preguntas antes de encargar
Hoy las empresas pueden elegir regalos que no solo sean atractivos, sino que también cumplan un propósito y representen de forma coherente sus valores.
Impact Tailors propone cambiar las preguntas que guían la compra:
- ¿Se utilizará realmente después del evento?
- ¿Tiene un diseño atemporal, funcional y atractivo, que invite a conservarlo?
- ¿De qué está hecho y qué ocurrirá con él al final de su vida útil?
- ¿Representa los valores y compromisos que nuestra empresa quiere transmitir?
Impact Tailors aplica este enfoque a sus propios proyectos. Diseña productos pensados para durar, trabaja con materiales orgánicos, naturales y reciclados, ofrece opciones de embalaje reutilizable e incorpora soluciones de recogida de prendas al final de su vida útil. Como miembro de 1% for the Planet, mantiene además el compromiso de destinar al menos el 1% de sus ventas anuales a organizaciones medioambientales aprobadas por esta iniciativa.
El objetivo no es regalar más, sino regalar mejor
Transformar un gasto corporativo habitual en una oportunidad para reducir impactos, apoyar modelos de producción más responsables y construir una relación más duradera con empleados y clientes.
«Cada producto que una empresa pone en manos de alguien cuenta una historia sobre quién es y qué valores defiende. El verdadero reto es conseguir que ese producto no solo lleve nuestro logotipo, sino que también deje un impacto positivo. Porque el mejor legado de una marca no es lo que regala, sino el valor que deja detrás», concluye Marisa Selfa, fundadora y CEO de Impact Tailors.
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