Facilitar el acceso al empleo es solo una parte del reto de la inclusión laboral de las personas autistas. Una vez dentro del mercado de trabajo, resulta también necesario generar oportunidades de formación, desarrollo y seguimiento continuo que permitan construir una carrera profesional a largo plazo. Sobre esta premisa se articula “Bono Talento TEA, Proyecto Bosco”, propuesta ganadora de la II Edición del Desafío Pro Bono España, una iniciativa impulsada por la Fundación Pro Bono España que conecta el talento universitario, la experiencia de profesionales del derecho y el conocimiento de las entidades sociales para desarrollar soluciones jurídicas innovadoras ante necesidades de interés social.
En un contexto marcado por el aumento de los diagnósticos de autismo en los últimos años, la inclusión laboral de las personas autistas continúa siendo uno de los grandes desafíos pendientes. En España, según datos de la Confederación Autismo España, se estima que alrededor de 500.000 personas tienen autismo. Sin embargo, de acuerdo con datos de Autismo Europa recogidos por la Confederación, entre el 76 % y el 90 % de las personas adultas autistas están desempleadas y no desarrollan ninguna actividad productiva o laboral. A las dificultades para acceder al empleo se suman las barreras para mantener un puesto de trabajo y progresar profesionalmente, incluso cuando cuentan con la cualificación necesaria.
Ante ese reto, Irene Gútiez, María de Montes-Jovellar y Yadira Lara, estudiantes del Centro de Estudios Garrigues y ganadoras de esta edición, identificaron una cuestión que recibe menos atención que el propio acceso al mercado laboral: la ausencia de planes de desarrollo profesional que puede relegar a las personas con trastorno del espectro del autismo (TEA) a tareas repetitivas, sin estímulos ni oportunidades suficientes de aprendizaje.
Para contribuir a dar respuesta a esta problemática, el proyecto plantea la creación del “Bono Talento TEA”, concebido como una adenda al contrato laboral que incorpore cláusulas específicas para favorecer la formación continua y la progresión profesional de las personas autistas. La propuesta busca reforzar el ejercicio de los derechos a la promoción y a la formación profesional en el trabajo reconocidos en los artículos 4.2.b y 23 del Estatuto de los Trabajadores. Además, contempla una modificación del régimen de deducciones fiscales en el Impuesto sobre Sociedades para incentivar a las empresas a incorporar estas medidas en sus políticas de gestión del talento.
A lo largo de esta segunda edición del Desafío, las estudiantes han estado acompañadas por profesionales de A&O Shearman, Ramón y Cajal Abogados y Squire Patton Boggs, despachos miembros de la Fundación Pro Bono España, para desarrollar y dar forma jurídica a su propuesta. También han contado con la colaboración de la Confederación Autismo España, que ha permitido conectar el trabajo jurídico con la realidad social sobre las necesidades y barreras que afrontan las personas autistas en el ámbito laboral, y cuyo papel será fundamental para hacer llegar la propuesta a los principales foros sobre autismo, tanto nacionales como internacionales, y a los espacios de diálogo en los que las demandas sociales se reflejan en cambios regulatorios.
El equipo de trabajo ha analizado la normativa aplicable, las experiencias existentes en el contexto europeo, y el diseño y validación jurídica de herramientas de carácter laboral y fiscal. Este año de trabajo conjunto también ha permitido abordar algunos de los principales retos para su aplicación práctica, especialmente la compatibilidad de las medidas propuestas con los principios de igualdad de trato, no discriminación y adaptación razonable, así como identificar os mecanismos para integrar los planes de desarrollo, seguimiento y evaluación en la gestión ordinaria de los recursos humanos y garantizar así su continuidad. El resultado es una propuesta jurídica que combina herramientas laborales, organizativas y fiscales para avanzar hacia un modelo de inclusión que no se limite al acceso al empleo, sino que favorezca también la permanencia y el crecimiento profesional a largo plazo.
Los resultados del proyecto se han presentado este 6 de noviembre en el acto de clausura de la II Edición del Desafío Pro Bono España, celebrado en la sede de Confederación Autismo España. El encuentro ha reunido a estudiantes, despachos, empresas y organizaciones sociales implicadas, que también han repasado las candidaturas presentadas a la luz del cambio de paradigma introducido por la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la extensa reforma normativa en España. En una conversación con representantes de CERMI, COCEMFE y Fundación Prodis, así como con David Cubero, magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid y delegado de Discapacidad del Tribunal Superior de Justicia, se ha puesto de manifiesto el progresivo cambio de orientación en la forma de entender la discapacidad, tanto en la mentalidad social como entre los profesionales del derecho.
Esta II Edición del Desafío, que ha contado con Fundación Caser, Fundación Nemesio Diez y Repsol como entidades colaboradoras, ha recibido 17 candidaturas de 14 clínicas jurídicas universitarias de distintas partes de España. Tres propuestas llegaron a la final: junto al proyecto ganador del Centro de Estudios Garrigues, una de la Universidad de Alcalá, que se centra en la fibromialgia, y otra de IE Law School, sobre la figura del facilitador procesal.
El Desafío Pro Bono España refleja así la apuesta de la Fundación Pro Bono España por impulsar la colaboración para abordar las problemáticas sociales más acuciantes y por promover la cultura pro bono desde las aulas, acercando a los estudiantes de derecho a necesidades sociales reales y mostrándoles, desde el inicio de su formación, el potencial del derecho como herramienta de transformación social.
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