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El vehículo eléctrico ha dejado de ser, al menos para muchas empresas, una apuesta condicionada solo por criterios ambientales o regulatorios. En buena parte de Europa empieza a cuadrar también en la cuenta de resultados. Esa es una de las principales conclusiones del Ayvens Car Cost Index 2026, un informe que analiza el coste total de propiedad y uso de los vehículos en 30 países europeos, entre ellos España, y que apunta a un cambio de fondo en la gestión de flotas corporativas: en un número creciente de mercados y segmentos, el coche eléctrico de batería (BEV) ya es la opción más económica.
El estudio, elaborado a partir de cotizaciones del cuarto trimestre de 2025, examina desde modelos subcompactos hasta vehículos premium y toma en consideración todos los costes relevantes asociados al uso de un coche: depreciación, intereses, mantenimiento, reparaciones, neumáticos, energía o combustible, impuestos —sin IVA— y seguro a todo riesgo. Ese enfoque permite ir más allá de la cuota mensual y observar con más precisión qué supone realmente incorporar un vehículo a una flota.
El coste real gana peso en la decisión empresarial
Ayvens presenta este índice como una herramienta de apoyo para empresas que están revisando su estrategia de movilidad en un momento de transición acelerada, con nuevas exigencias regulatorias, una electrificación desigual según países y una infraestructura de recarga que todavía avanza a distintas velocidades en Europa.
La fotografía de 2026 muestra que, pese a esas diferencias, el eléctrico ha ganado terreno con claridad. En la mayoría de los países de Europa occidental y del norte, el renting de un vehículo eléctrico de batería ya resulta más barato que el de sus equivalentes de gasolina o diésel. Y esa tendencia empieza además a consolidarse en el sur del continente, donde los BEV mejoran posiciones también frente a los modelos de combustión interna.
Portugal y Bélgica, entre los mercados más favorables para el eléctrico
El informe identifica diferencias notables entre países. Suiza fue en 2025 el mercado más caro de Europa para contratar un renting de vehículo, con independencia del tipo de motorización. En el extremo opuesto, Portugal, Bélgica y Rumanía se situaron entre los países más asequibles, con costes inferiores a 795 euros al mes.
Si se observa únicamente el vehículo eléctrico, Portugal y Bélgica aparecen como los mercados más económicos para operar con un BEV, con costes por debajo de 640 euros mensuales.
Otro de los datos que subraya el avance del eléctrico aparece en la comparación por segmentos. Según Ayvens, en el 66% de los países analizados —20 de 30— un vehículo eléctrico de gama alta como el BMW i4 presenta ya un coste total de propiedad más competitivo que su equivalente más cercano de gasolina.
Más allá de la cuota mensual
El informe insiste en una idea especialmente relevante para empresas y gestores de flotas: mirar solo la cuota de renting puede llevar a conclusiones parciales o directamente equivocadas. El desembolso inicial o mensual no siempre refleja el coste real del vehículo a lo largo de su vida útil.
Clara Santos, Directora General de Ayvens España, lo resume así: “En un mercado que evoluciona con rapidez, el Ayvens Car Cost Index se ha convertido en una herramienta clave para ayudar a nuestros clientes a tomar decisiones informadas sobre sus flotas”. Y añade: “El índice de este año confirma que el coste total de propiedad sigue siendo uno de los factores más relevantes para las empresas. Analizar únicamente la cuota mensual de renting puede llevar a conclusiones erróneas, ya que cuando se tienen en cuenta costes como la energía, el mantenimiento o los impuestos, el vehículo eléctrico que inicialmente parece más caro puede convertirse en la opción más económica a lo largo del ciclo de uso del vehículo”.
Una señal clara para la movilidad corporativa
Lo que refleja esta edición del Ayvens Car Cost Index no es solo una mejora coyuntural de los BEV, sino un cambio más estructural en el mercado europeo. El coche eléctrico empieza a dejar de depender exclusivamente de incentivos o de compromisos ESG para defender su entrada en las flotas. Cada vez con más frecuencia, la argumentación se desplaza a un terreno más directo: el de la eficiencia económica.
Para las empresas, ese cambio puede tener efectos muy concretos en sus decisiones de renovación, en la composición futura de sus parques móviles y en el ritmo real de electrificación. Porque cuando la Sostenibilidad empieza a coincidir con el coste, la transición deja de parecer una obligación y empieza a parecer una decisión lógica.
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