En PITMA, la Sostenibilidad se entiende como una forma de construir empresa. En un grupo con más de una veintena de compañías y presencia en España y Portugal, M. Eugenia Cuenca-Romero Navarro, Directora de Relaciones Institucionales, Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de grupo PITMA, defiende que el compromiso debe estar presente “en la forma de decidir, de liderar, de relacionarse y de crecer”, porque “la Sostenibilidad solo transforma realmente una organización cuando forma parte de la estrategia”.
- ¿Qué papel ha tenido la sostenibilidad en la cultura empresarial de PITMA desde sus orígenes?
- ¿Cómo ha sido tu evolución profesional acompañando ese proceso durante estos 17 años?
- ¿Qué ha cambiado más en la forma de entender la sostenibilidad en los últimos veinte años?
- ¿Cómo se traduce esa evolución en un grupo tan diverso como PITMA?
- ¿Qué ha aportado Corresponsables al desarrollo de la Sostenibilidad en España?
- ¿Recuerdas alguna oportunidad surgida gracias a esa comunidad?
- ¿Qué iniciativas reflejan mejor la forma en que PITMA entiende hoy la Sostenibilidad?
- ¿Qué iniciativas reflejan mejor esa cultura de compromiso?
- ¿Qué retos marcarán la Sostenibilidad en los próximos años?
- ¿Qué papel jugará la inteligencia artificial en ese escenario?
- ¿Qué reflexión te gustaría compartir para el futuro?
En el marco del 20 Aniversario de Corresponsables, Cuenca-Romero repasa la evolución de una Sostenibilidad que ha dejado de ser “un área” para convertirse en “una forma de construir empresa”. Una mirada basada en la confianza, las alianzas y la participación de las personas, convencida de que “compartir conocimiento también es una forma de generar valor” y de que las compañías que marcarán la diferencia serán aquellas capaces de combinar “innovación con humanidad, crecimiento con responsabilidad y competitividad con propósito”.
¿Qué papel ha tenido la sostenibilidad en la cultura empresarial de PITMA desde sus orígenes?
Creo que, para entender la evolución de la Sostenibilidad en PITMA, primero hay que entender qué tipo de empresa somos.
PITMA es un grupo empresarial diversificado, con más de una veintena de empresas que desarrollan su actividad en sectores muy diferentes y con presencia en distintos puntos de España y Portugal. Esa diversidad hace que la Sostenibilidad no pueda entenderse como una única acción o un único proyecto; exige una visión transversal, capaz de integrar realidades distintas bajo una misma cultura corporativa y un mismo propósito.
Desde sus orígenes, la propiedad ha entendido que el crecimiento empresarial debía ir acompañado de un compromiso real con las personas, con el territorio y con la sociedad. Esa manera de entender la empresa ha formado parte del ADN del grupo y, con el paso de los años, se ha ido consolidando como una auténtica ventaja competitiva. Además, la implicación del CEO, Álvaro Villa Miller, y de Presidencia, Alfredo Pérez Fernández y Pedro Ortiz Ortiz, ha sido decisiva para que esta visión se incorporara a la estrategia empresarial y no quedara limitada a un ámbito concreto de la organización.
¿Cómo ha sido tu evolución profesional acompañando ese proceso durante estos 17 años?
Mi incorporación a PITMA coincidió con una etapa en la que la Responsabilidad Social Corporativa comenzaba a adquirir un mayor protagonismo en las empresas. Llegaba con una formación en Ciencias Políticas y Sociología y con una trayectoria profesional desarrollada en ámbitos como la Administración Pública, la consultoría, la universidad, el marketing, las organizaciones empresariales y las relaciones institucionales. Ese recorrido me había permitido comprender que empresa y sociedad no son dos realidades independientes, sino dos dimensiones que avanzan necesariamente unidas.
Desde el principio, entendí que la Sostenibilidad no consistía únicamente en desarrollar proyectos sociales o ambientales. El verdadero reto era contribuir a fortalecer una cultura empresarial donde el compromiso estuviera presente en la forma de decidir, de liderar, de relacionarse y de crecer.
Después de más de 17 años acompañando esta evolución desde el área de Relaciones Institucionales, Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad de grupo PITMA, la principal conclusión es clara: la Sostenibilidad solo transforma realmente una organización cuando forma parte de la estrategia. Cuando participa en los espacios donde se toman las decisiones y cuando consigue implicar a toda la organización.
Ese ha sido, probablemente, el mayor aprendizaje de este tiempo.
¿Qué ha cambiado más en la forma de entender la sostenibilidad en los últimos veinte años?
La evolución ha sido extraordinaria.
Hace apenas dos décadas la Responsabilidad Social Corporativa estaba vinculada principalmente a la acción social, al patrocinio, al voluntariado o a la elaboración de memorias. Aquella etapa fue imprescindible porque permitió que muchas organizaciones comenzaran a reflexionar sobre el impacto que generaban y sobre la responsabilidad que tenían con su entorno.
Hoy el escenario es muy diferente.
La Sostenibilidad forma parte de la estrategia empresarial y ha pasado a ocupar un espacio central en la manera de dirigir las organizaciones. Ya no hablamos únicamente de acciones responsables; hablamos de impacto positivo, de buen gobierno, de transparencia, de ética, de innovación, de creación de valor y de confianza.
También ha cambiado profundamente la forma de gestionar las organizaciones. Los criterios ambientales, sociales y de gobernanza forman parte de la toma de decisiones y la regulación ha impulsado una nueva manera de medir, evaluar y comunicar el desempeño empresarial. La Sostenibilidad ha dejado de ser voluntaria para convertirse en un elemento esencial de la competitividad y de la resiliencia de las empresas.
¿Cómo se traduce esa evolución en un grupo tan diverso como PITMA?
En PITMA esta evolución ha supuesto integrar esa mirada en las diferentes compañías del grupo, pertenecientes a numerosos sectores. Cada empresa mantiene una relación específica con sus grupos de interés, con su territorio y con su actividad, pero todas comparten una misma cultura basada en el compromiso, la cercanía y la voluntad de generar un impacto positivo.
Creo que ese ha sido uno de los mayores cambios: comprender que las empresas no generan impacto positivo porque desarrollen acciones sociales, sino porque incorporan el compromiso en la manera de tomar decisiones.
La Sostenibilidad, en nuestro caso, ha dejado de ser un área para convertirse en una forma de construir empresa.
¿Qué ha aportado Corresponsables al desarrollo de la Sostenibilidad en España?
Hablar de la evolución de la Sostenibilidad en España es también reconocer el papel que han desempeñado iniciativas como Corresponsables.
Durante todos estos años ha sido un espacio de referencia para quienes trabajamos en este ámbito. No solo por su capacidad para difundir buenas prácticas, sino por haber contribuido a crear una auténtica comunidad de aprendizaje donde empresas, entidades sociales, administraciones públicas y profesionales hemos podido compartir experiencias, descubrir nuevas iniciativas y aprender unos de otros.
¿Recuerdas alguna oportunidad surgida gracias a esa comunidad?
Sí, en nuestro caso, Corresponsables ha favorecido la creación de alianzas. Recuerdo especialmente haber conocido a la Fundación Freno al ICTUS en uno de sus eventos nacionales, una relación que posteriormente dio lugar a iniciativas compartidas y que se materializó en que todas las sedes de las empresas de PITMA en España son hoy Espacio Cerebro Protegido.
Este es un buen ejemplo de cómo generar espacios de encuentro permite que surjan proyectos capaces de multiplicar el impacto positivo.
Creo que una de las grandes aportaciones de Corresponsables ha sido precisamente esa: demostrar que compartir conocimiento también es una forma de generar valor.
De hecho, una de las principales lecciones de estos años es que las organizaciones avanzan más cuando colaboran que cuando compiten en solitario. Y ese espíritu de colaboración seguirá siendo imprescindible para afrontar los grandes retos que tenemos por delante.
¿Qué iniciativas reflejan mejor la forma en que PITMA entiende hoy la Sostenibilidad?
Una de las principales lecciones que hemos aprendido durante estos años es que la Sostenibilidad no puede depender únicamente de un departamento o de una persona. Solo genera una transformación real cuando pasa a formar parte de la cultura de la organización.

Con esa convicción nació CREAR+, una red de dinamizadores integrada por personas voluntarias de las distintas empresas y sedes del grupo. Más que un programa de voluntariado corporativo, representa una manera de entender el liderazgo: impulsar que sean las propias personas quienes identifiquen oportunidades, promuevan iniciativas y acerquen el compromiso social y ambiental a la realidad de cada empresa y de cada territorio.
En un grupo empresarial diversificado como PITMA, con actividades muy diferentes y presencia en distintos puntos de España y Portugal, esa capilaridad resulta fundamental. No se trata de replicar las mismas acciones en todas las empresas, sino de compartir una misma cultura basada en unos valores comunes y permitir que cada organización los desarrolle de acuerdo con su realidad y con las necesidades de su entorno.
Ese modelo ha demostrado que el compromiso se fortalece cuando las personas participan y sienten que forman parte de un propósito compartido.
¿Qué iniciativas reflejan mejor esa cultura de compromiso?
Además de la mencionada, otro ejemplo que define muy bien esta forma de entender la empresa es el compromiso mantenido desde hace más de 15 años con la promoción de la donación de sangre y, más recientemente, también de plasma, en colaboración con la Hermandad de Donantes de Sangre de Cantabria y el Banco de Sangre y Tejidos de Cantabria de la Fundación Marqués de Valdecilla.
Lo verdaderamente importante no son las cerca de dos mil donaciones realizadas hasta ahora. Lo más valioso es comprobar cómo una iniciativa nacida desde la colaboración se convierte, con el paso del tiempo, en un hábito colectivo y en una expresión natural de la cultura corporativa. Cuando una organización consigue que el compromiso forme parte de su día a día, el impacto deja de medirse únicamente por las acciones realizadas y comienza a percibirse en la manera de actuar de las personas.
Al final, esa es la mayor fortaleza de una empresa: conseguir que sus valores se conviertan en hechos.
¿Qué retos marcarán la Sostenibilidad en los próximos años?
La Sostenibilidad ha entrado en una nueva etapa.
Hoy hablamos de criterios ESG, de información no financiera, de transparencia, de buen gobierno, de diversidad, de medición del impacto o de retorno social de la inversión.
Hablamos también de una sociedad mucho más exigente, que espera de las empresas coherencia, capacidad de respuesta y compromiso con los grandes desafíos de nuestro tiempo.
La evolución normativa ha contribuido a consolidar este cambio. La Sostenibilidad ya no responde únicamente a una convicción empresarial; forma parte de un nuevo marco de gestión que impulsa a las organizaciones a medir mejor su impacto, rendir cuentas y demostrar con datos el valor que generan para la sociedad.
Pero, más allá de la regulación, creo que el cambio más importante ha sido otro.
Durante muchos años parecía existir una frontera entre la dimensión económica y la dimensión social de la empresa. Hoy esa frontera prácticamente ha desaparecido. El desarrollo económico, el bienestar de las personas, la protección del entorno, el buen gobierno y la competitividad forman parte de una misma realidad.
En ese contexto, quienes trabajamos en el ámbito de los Asuntos Corporativos vivimos también una profunda transformación. La Sostenibilidad, las relaciones institucionales, la reputación, la comunicación, la gestión de los grupos de interés y el propósito ya no pueden entenderse como ámbitos independientes. Todos forman parte de un mismo ecosistema cuyo principal objetivo es fortalecer la confianza.
Porque cualquier relación, ya sea con una administración pública, una entidad social, un cliente, un proveedor o un empleado, se construye sobre la confianza. Y esa confianza solo puede consolidarse cuando existe coherencia entre lo que una organización dice, lo que hace y la manera en que toma sus decisiones.
A ello se suma un escenario internacional marcado por cambios geopolíticos, nuevas demandas sociales y una acelerada transformación tecnológica.
¿Qué papel jugará la inteligencia artificial en ese escenario?
La inteligencia artificial constituye una extraordinaria oportunidad para mejorar procesos, analizar información o facilitar la toma de decisiones, pero también plantea nuevos desafíos relacionados con la ética, la transparencia, la privacidad o la gobernanza.
Precisamente por eso, el verdadero reto no será únicamente incorporar nuevas herramientas, sino hacerlo sin perder aquello que hace fuerte a una organización: la autenticidad, la integridad, el propósito y la capacidad de generar relaciones de confianza.
La tecnología seguirá evolucionando. Lo verdaderamente diferencial continuará siendo la forma en que las personas decidamos utilizarla.
¿Qué reflexión te gustaría compartir para el futuro?
Si algo he aprendido durante estos años es que las organizaciones dejan huella cuando consiguen que sus valores permanezcan más allá de las personas que circunstancialmente ocupamos determinadas responsabilidades.
Los proyectos evolucionan. Cambian los equipos, cambian las prioridades y cambian también los retos a los que nos enfrentamos. Sin embargo, cuando una cultura organizativa está construida sobre la confianza, la transparencia, la autenticidad, la integridad y un propósito compartido, continúa creciendo porque otras personas seguirán desarrollándola.
En PITMA entendemos que generar impacto positivo no consiste únicamente en desarrollar iniciativas responsables. Significa incorporar el compromiso a la manera de liderar, de tomar decisiones y de relacionarnos con las personas y con la sociedad.
También significa comprender que los activos intangibles son hoy uno de los grandes motores del desarrollo empresarial. La reputación, la confianza, la cultura corporativa, las alianzas o el compromiso de las personas no aparecen solo en un informe; forman parte del valor real de una organización y de su capacidad para afrontar el futuro.
Estoy convencida de que las empresas que marcarán la diferencia serán aquellas capaces de combinar innovación con humanidad, crecimiento con responsabilidad y competitividad con propósito.
Quizá también la mejor definición de la sostenibilidad: construir hoy organizaciones que generen confianza, creen impacto positivo y hagan posible un futuro mejor para todos.
Porque, al final, las personas pasamos y las organizaciones continúan. Lo verdaderamente importante es contribuir a construir una cultura suficientemente sólida para que quienes vengan después puedan seguir avanzando sobre ella.
Ese es, probablemente, el mejor legado que podemos dejar las personas y sus empresas.
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