La soledad no siempre se ve. Puede aparecer después de una jubilación, de una pérdida, de un cambio en las relaciones personales o simplemente cuando, con el paso de los años, se van debilitando los vínculos que nos conectan con los demás. Cuando esta situación se mantiene en el tiempo, puede afectar al bienestar emocional, la autonomía y la calidad de vida.
Por eso, prevenir la soledad significa actuar antes de que el aislamiento se consolide.
Con esta mirada nace y se consolida “Prevenint la Solitud”, un proyecto impulsado conjuntamente por la FATEC – Federació d’Associacions de Persones Grans de Catalunya y la Fundació Social Obra de Maria (FSOM), que trabaja especialmente en el Maresme para construir redes de apoyo y acompañamiento para las personas mayores.
Su propósito es claro: detectar, acompañar y conectar para conseguir que ninguna persona mayor tenga que afrontar una situación de soledad no deseada en solitario.
Una realidad que nos interpela a todos
La soledad no deseada se ha convertido en uno de los grandes retos sociales de nuestro tiempo. No es simplemente vivir solo, sino sentir que no se dispone de las relaciones, los vínculos o el apoyo que se desearía tener.
La memoria del proyecto señala que esta realidad afecta aproximadamente al 30 % de las personas mayores en Cataluña y puede tener consecuencias importantes sobre su salud y calidad de vida.
Ante esta realidad, FATEC y FSOM apuestan por una respuesta que vaya más allá de la atención asistencial. El objetivo es anticiparse a las situaciones de soledad, detectar posibles factores de riesgo y activar los recursos comunitarios que permitan a las personas mantener o recuperar sus vínculos sociales.
Porque la prevención empieza mucho antes de que aparezca una situación de aislamiento grave. Empieza cuando somos capaces de prestar atención a los cambios, de escuchar y de generar oportunidades para que las personas sigan participando activamente en su entorno.
La prevención empieza cerca
Una de las características esenciales de “Prevenint la Solitud” es su apuesta por la proximidad.
Los ayuntamientos, los servicios sociales, los centros de salud, los casales de personas mayores, las entidades sociales, las asociaciones y el voluntariado tienen un papel fundamental. Son agentes que conocen el territorio y que, desde su cercanía, pueden detectar cambios en las situaciones personales y facilitar una respuesta.
El proyecto plantea una coordinación estrecha con los servicios sociales municipales, la atención primaria y las entidades sanitarias para identificar a personas que puedan encontrarse en situación de riesgo y activar las intervenciones adecuadas.
Pero detectar es solo el primer paso.
Prevenir la soledad también significa crear oportunidades para que las personas vuelvan a participar, se relacionen y recuperen el sentimiento de pertenencia. Por eso, el proyecto promueve espacios de encuentro, actividades comunitarias y la participación en los recursos ya existentes en cada territorio.
Se trata, en definitiva, de conectar a las personas con su comunidad y de fortalecer las redes que ya existen, evitando que nadie quede al margen.
El voluntariado, motor de la red
Detrás de cualquier red comunitaria hay personas. Y en “Prevenint la Solitud”, el voluntariado ocupa un lugar central.
Una conversación, una visita, una actividad compartida o simplemente saber que alguien está pendiente de nosotros puede tener un enorme valor. Son gestos aparentemente sencillos que pueden marcar una diferencia importante en la vida cotidiana de una persona.
Por ello, el proyecto apuesta por un voluntariado formado y acompañado, con herramientas para desarrollar una comunicación empática, gestionar situaciones emocionales y ofrecer un acompañamiento de calidad.
La finalidad no es crear únicamente una red de personas voluntarias que acompañen, sino también una red capaz de tender puentes entre las personas mayores y su comunidad.
El voluntariado puede ayudar a recuperar vínculos, facilitar la participación y acercar a las personas a los recursos y espacios que forman parte de su entorno. Su valor reside precisamente en esa proximidad y en la capacidad de generar relaciones basadas en la confianza.
El voluntariado es el corazón de “Prevenint la Solitud”: personas que escuchan, acompañan y ayudan a recuperar vínculos.
Una alianza que suma
“Prevenint la Solitud” es también un ejemplo de trabajo colaborativo.
La iniciativa cuenta con la participación de ayuntamientos y otras administraciones, profesionales sanitarios, entidades sociales, asociaciones de personas mayores y voluntariado. La memoria del proyecto destaca especialmente la participación del Consell Comarcal del Maresme, Ayuntamientos, la Diputació de Barcelona y diferentes organismos del sistema sanitario.
Esta suma de esfuerzos permite abordar la soledad desde diferentes perspectivas y ofrecer una respuesta más completa.
Porque ninguna administración, entidad o profesional puede afrontar por sí solo un reto que, en definitiva, es de toda la sociedad.
La lucha contra la soledad no deseada requiere precisamente eso: una comunidad implicada, coordinada y capaz de detectar las necesidades de sus miembros y generar respuestas compartidas.
Un proyecto que arraiga en el Maresme
Durante 2025 se han consolidado las bases del proyecto. Se ha avanzado en la planificación, el arraigo territorial, la formación del voluntariado y la coordinación entre FATEC y FSOM. También se han establecido contactos con agentes clave del territorio para construir una red de apoyo sólida.
Este trabajo se ha acompañado de una labor de sensibilización y comunicación, con presencia en redes sociales, medios locales y diferentes acontecimientos. El proyecto también se presentó en espacios como el Mobile World Congress 2025 y la Fira de la Gent Gran de L’Hospitalet de Llobregat.
La iniciativa continúa avanzando y ampliando su red de colaboración, con la participación de organismos como la Regió Sanitària Barcelona Nord, la Regió Sanitària Girona y el Consorci Sanitari del Maresme.
El próximo reto es consolidar y hacer crecer este modelo, formalizando acuerdos con los ayuntamientos participantes, ampliando la red de voluntariado hasta alcanzar los 100 voluntarios activos, reforzando la formación y extendiendo progresivamente el proyecto por toda la comarca.
Cabe destacar que el proyecto se está ampliando con la colaboración de la Fundación Pinnae a las comarcas de l’Alt Penedès, l’Anoia, el Baix Penedès y el Garraf.
Una comunidad que no deja a nadie atrás
La lucha contra la soledad no deseada no consiste únicamente en evitar que una persona esté sola.
Consiste en conseguir que se sienta parte de la comunidad.
Que tenga alguien con quien hablar.
Que pueda participar.
Que pueda sentirse útil.
Que pueda mantener sus vínculos.
Que pueda continuar tomando decisiones sobre su propia vida.
“Prevenint la Solitud” representa una apuesta por un modelo en el que la persona mayor no es únicamente receptora de ayuda, sino protagonista activa de su comunidad.
Esta mirada conecta con la apuesta de FATEC y FSOM por un envejecimiento activo y saludable, basado en la autonomía, la participación y la dignidad de las personas.
Prevenir la soledad es, en definitiva, mucho más que acompañar. Es mirar a nuestro alrededor, reconocer las señales, tender puentes y generar espacios donde las personas puedan seguir formando parte de la sociedad.
Porque una comunidad verdaderamente cohesionada no es aquella en la que nadie necesita ayuda, sino aquella que es capaz de detectar, acompañar e integrar a quienes más lo necesitan.
Prevenir la soledad es crear vínculos, construir comunidad y garantizar que ninguna persona mayor quede atrás.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial de la Salud Mental – Salud mental en el entorno laboral: estrategias para promover el bienestar y la resiliencia


