Hace unos años, cuando hablábamos de sostenibilidad en el ámbito empresarial, la conversación solía centrarse en el cumplimiento normativo, la reducción del impacto ambiental o determinadas acciones de responsabilidad corporativa. Hoy la realidad es muy diferente. La sostenibilidad ha pasado a formar parte de las expectativas que clientes, empleados, administraciones públicas, inversores y sociedad en general tienen sobre las empresas.
Lo percibimos cada día en nuestro sector. Los viajeros son cada vez más conscientes del impacto que generan sus decisiones de consumo y esperan que las compañías les ayuden a tomar decisiones más responsables. Quieren conocer el origen de los productos que consumen, cómo se gestionan los recursos, qué compromiso existe con las comunidades locales o qué medidas se adoptan para reducir el impacto ambiental de la actividad.
En definitiva, cada vez nos preguntan menos qué hacemos y más cómo lo hacemos. Y detrás de esa pregunta hay una cuestión fundamental: la confianza.
Creo que esa es una de las grandes transformaciones que estamos viviendo como empresas. Ya no basta con ofrecer un buen producto o un servicio de calidad. Los grupos de interés quieren saber qué valores hay detrás de una organización y cómo esos valores se traducen en decisiones concretas.
En nuestro caso, esta evolución resulta especialmente visible porque operamos en espacios donde confluyen millones de personas cada año. Aeropuertos, estaciones de tren y áreas de servicio son lugares donde las expectativas de los viajeros cambian constantemente y donde las tendencias sociales se reflejan con rapidez.
Cada vez observamos una mayor sensibilidad hacia cuestiones como la alimentación saludable, la procedencia de los productos, la reducción del desperdicio alimentario o el impacto ambiental asociado a los viajes. Los viajeros esperan que las compañías les ayuden a tomar decisiones más responsables y que la sostenibilidad forme parte de la experiencia que les ofrecemos. Ante esta realidad, en Areas entendimos hace tiempo que la sostenibilidad no podía limitarse a una serie de iniciativas aisladas. Tenía que formar parte de nuestra manera de entender el negocio y de la experiencia que ofrecemos al viajero.
Con esa visión nació Areas for Change, nuestra estrategia ESG global. Una hoja de ruta que integra la sostenibilidad en tres ámbitos que consideramos inseparables: las personas, el planeta y la experiencia de viaje. Porque estamos convencidos de que generar un impacto positivo no es incompatible con el crecimiento empresarial; al contrario, es una condición necesaria para seguir siendo relevantes en el largo plazo.
Para nosotros, la sostenibilidad empieza por las personas. Significa crear entornos de trabajo seguros, diversos e inclusivos, impulsar el desarrollo profesional de nuestros equipos y colaborar con las comunidades donde estamos presentes. Una organización capaz de cuidar a las personas genera también relaciones más sólidas con sus clientes y con su entorno. La confianza, al fin y al cabo, también se construye desde dentro.
Pero la sostenibilidad también exige actuar sobre los impactos que genera nuestra actividad. Por ello, trabajamos para reducir nuestro consumo energético e hídrico, avanzar en la eliminación progresiva del packaging de un solo uso e impulsar modelos de economía circular en nuestras operaciones. Otro de los ámbitos donde más estamos trabajando es la lucha contra el desperdicio alimentario. A través de colaboraciones con organizaciones como Too Good To Go y Phenix, impulsadas desde hace años en distintos mercados donde operamos, hemos desarrollado iniciativas que permiten recuperar productos aptos para el consumo y reducir significativamente el desperdicio de alimentos.
Más allá de los resultados obtenidos, estas alianzas reflejan una idea que considero especialmente importante: los grandes desafíos no pueden afrontarse en solitario. La colaboración con startups, proveedores, administraciones públicas, entidades sociales y otros actores del ecosistema es fundamental para avanzar de forma efectiva hacia modelos más sostenibles.
Otro ejemplo es nuestra apuesta por una experiencia de viaje más saludable. Cada vez más viajeros buscan alternativas que les permitan mantener hábitos equilibrados también cuando están en tránsito. Por eso estamos ampliando progresivamente nuestra oferta de opciones vegetarianas, vegetales, saludables y de proximidad, incorporando propuestas que respondan a nuevas formas de consumo sin renunciar a la calidad ni a la experiencia gastronómica.
En mi opinión, ahí reside una de las claves de la sostenibilidad actual: ya no se trata únicamente de minimizar impactos, sino de generar valor para las personas.
También creo que la transparencia está redefiniendo la forma en que se construye la reputación empresarial. Los grupos de interés esperan información clara, objetivos medibles y resultados verificables. La confianza no nace de los discursos; nace de la coherencia entre lo que una organización dice y lo que realmente hace.
Por eso es tan importante contar con compromisos concretos, indicadores de seguimiento y objetivos a largo plazo. No porque lo exijan las normativas o los mercados, sino porque representan la mejor manera de demostrar que la sostenibilidad forma parte de la estrategia y no de una acción puntual.
Mirando al futuro, estoy convencida de que la relación entre sostenibilidad y confianza seguirá fortaleciéndose. Los retos ambientales, sociales y económicos que tenemos por delante exigirán organizaciones más resilientes, colaborativas y comprometidas.
Y precisamente por eso creo que la sostenibilidad se ha convertido en una cuestión de confianza. Porque es la forma más clara de demostrar quién eres como organización, qué impacto generas y qué legado quieres dejar.
En un sector como el nuestro, donde acompañamos cada año a más de 350 millones de viajeros, sabemos que la confianza se construye experiencia a experiencia, decisión a decisión. Por eso, nuestra estrategia de sostenibilidad avanza de la mano de nuestra estrategia de Customer Experience: porque estamos convencidos de que ofrecer la mejor experiencia al viajero también significa hacerlo de una forma cada vez más responsable.
Solo las compañías capaces de convertir sus compromisos en hechos serán las que mantengan esa confianza a largo plazo. Ese es el camino que hemos elegido en Areas y el que queremos seguir recorriendo en los próximos años.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Educación ambiental corporativa: fomentando la conciencia ecológica en la empresa


