Más de 10 años después de la aprobación de la Agenda 2030 por la ONU, los Objetivos de Desarrollo Sostenible siguen siendo la hoja de ruta para construir sociedades más justas, con más oportunidades, igualitarias y sostenibles.
Hoy en día, la inmensa mayoría de las organizaciones han integrado estas metas en sus líneas de actuación y en sus políticas de RSC. Sin embargo, la diferencia radica en cuáles las integran en su ADN, las convierten en objetivos estratégicos y cuentan con un plan de acción estructurado y sostenido en el tiempo.
En Cesce entendemos que la sostenibilidad no es una capa superficial, sino un modelo de actuación estructurado, transparente, eficaz y sostenido en el tiempo. No nos limitamos a respaldar proyectos que impulsan la educación, mitigan las desigualdades o fomentan el crecimiento económico; lo hacemos desde un propósito corporativo profundo.
Por eso, este año, más que hacer un repaso de lo que hacemos, queremos destacar los principios, a modo de manifiesto que definen nuestro compromiso y nuestras acciones en materia de sostenibilidad y acción social, qué hacemos, por qué lo hacemos y cuáles son los resultados.
El compromiso no se negocia: la regla del 0,7%
Asumimos la inversión social como una obligación estructural, no coyuntural. Cada año, destinamos el 0,7% de nuestro beneficio neto a proyectos sociales. No se trata de una aportación puntual, sino de un mandato firme de nuestros órganos de dirección con un compromiso de ejecución del 100%. Así es como transformamos el éxito financiero en valor público.
Sostenibilidad con rostro humano y ADN participativo
Creemos en los proyectos con nombres y apellidos. Nuestras iniciativas de acción social nacen del propio equipo humano de Cesce. Son nuestros empleados quienes proponen, impulsan y dan vida a cada causa. Esta participación interna nos dota de una flexibilidad única para reaccionar con agilidad tanto ante emergencias locales como ante grandes desafíos internacionales. Esto aporta valor a la sociedad y nos consolida como referentes en compromiso ético ante todos nuestros grupos de interés.
Coherencia: asegurar el presente para proteger el futuro
La naturaleza de nuestro negocio y nuestra visión de la RSC comparten una misma raíz: la vocación de servicio. Como entidad aseguradora, nuestra razón de ser es gestionar la incertidumbre y aportar estabilidad. Aplicar esa misma lógica a la sostenibilidad es nuestra forma más honesta de asegurar un futuro mejor para las próximas generaciones.
Flexibilidad y capacidad de adaptación
Los retos sociales son dinámicos y heterogéneos. Para multiplicar nuestro alcance, hemos desarrollado un modelo organizativo capaz de gestionar iniciativas de cualquier tamaño, naturaleza y meta geográfica. La rigidez corporativa es enemiga del impacto social; la adaptabilidad nos permite llegar más lejos y de forma más eficiente.
Medir el éxito en vidas mejoradas
Un proyecto no es relevante por su presupuesto o por el impacto reputacional que genera en la marca, sino por las personas a las que transforma la vida. Priorizamos los programas que tienen un beneficio directo e inmediato sobre los colectivos vulnerables, garantizando que cada recurso invertido se traduzca en una mejora tangible y medible.
Alianzas con vocación de permanencia
Para que el impacto sea estructural, apostamos por relaciones duraderas y sólidas con el tercer sector. Cuando decidimos respaldar a una asociación, lo hacemos porque creemos en su propósito a largo plazo, acompañándola el tiempo necesario para consolidar sus beneficios en la sociedad.
El efecto multiplicador del valor
Para que nuestras actuaciones no se queden solo en buenas acciones, sino que tengan un carácter expansivo y contribuyan a crear valor a la sociedad y mejorar la vida de las personas.
Para todo el equipo que formamos Cesce, estas siete premisas constituyen no solo nuestras señas de identidad, sino que son nuestro compromiso. Los ODS no pueden ser etiquetas ordenadas en un catálogo de buenas intenciones. Son, por encima de todo, nuestra forma diaria de entender el negocio, sumando esfuerzos para que la protección del tejido social y económico sea una realidad en la vida de los ciudadanos.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: 11º Aniversario de los ODS


