Al hablar de gestión ética de la cadena de suministro solemos concentrarnos en un puñado de materiales conocidos: los minerales críticos, los que arrastran una historia mediática, los que ya figuran en las agendas internacionales y en la regulación. Para ellos existen marcos, estándares y una expectativa social clara. Pero buena parte de lo que la industria consume no está en esa lista. Hay familias enteras de materiales cuyas cadenas no se examinan en ningún eslabón, no porque se hayan evaluado y descartado, sino porque nunca se ha reparado en su dimensión ni en los riesgos que pueden esconder. Las arenas y los silicatos son el ejemplo más claro.
Los materiales más utilizados y los menos examinados
Las arenas y los silicatos son los materiales sólidos más extraídos del planeta. Cada año se emplean decenas de miles de millones de toneladas de áridos, arcillas, arenas industriales, piedra natural y cuarzo de alta pureza para levantar viviendas e infraestructuras y fabricar vidrio, electrónica y los sistemas energéticos de la transición. También están en el origen de nuestra actividad: la cerámica sanitaria parte de arcillas, feldespatos y sílice.
Durante mucho tiempo estos materiales se han tratado como abundantes, baratos y de bajo riesgo. Esas presunciones ya no se sostienen. La demanda ha alcanzado una escala capaz de transformar ecosistemas, paisajes y mercados. Se observan riesgos e impactos ambientales, sociales y de derechos humanos en la extracción y en el uso, en contextos muy diversos. Y los marcos de responsabilidad no han seguido el ritmo de esa realidad. Los impactos siempre estuvieron ahí. Lo que ha cambiado es que hemos empezado a verlos.
De la evidencia a la acción: el nacimiento de una coalición
La respuesta a este vacío llegó desde el ámbito de la investigación. Entre 2022 y 2024, el trabajo desarrollado en la Universidad de Queensland, Australia, confirmó que estas materias primas debían entrar en las agendas internacionales de minerales responsables y sacó a la luz lagunas importantes en los estándares vigentes. Ese trabajo culminó en el estudio de la OCDE de 2026 Due Diligence for Responsible Sand and Silicate Supply Chains, elaborado a partir de más de cuatrocientas fuentes en más de cien países.
En Roca Group no esperamos al resultado para actuar. Cofinanciamos esa investigación junto a la Universidad de Queensland, IKEA y MCS Group, y en julio de 2025 acogimos en Barcelona el encuentro de fundadores que definió el propósito y el primer programa de trabajo de lo que hoy es la Coalition for Responsible Sand and Silicates, constituida en 2026 como organización independiente, con sus primeras guías y proyectos para 2026-2028.
Una plataforma multiactor
La Coalición no es un organismo de certificación ni aspira a serlo. Es la plataforma de conocimiento y práctica dedicada a esta familia de materiales, y trabaja en tres frentes: ofrecer un mecanismo de compromiso creíble que sus miembros puedan defender ante clientes, proveedores y reguladores; construir la base de conocimiento compartido y las herramientas técnicas que hacen la práctica responsable más clara, más defendible y menos costosa; y actuar como puente con los organismos de estandarización, ayudándoles a incorporar las arenas y los silicatos a sus marcos. Ya estamos trabajando juntos para desarrollar marcos y prácticas para las empresas, anclados en las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales y en la Guía de Debida Diligencia.
Su fuerza reside en la diversidad de quienes la componen: industria, investigación y sociedad civil, como iguales. Entre sus fundadores figuran la Universidad de Queensland, IKEA, Gilbane, MCS Portugal y Roca Group, junto a WWF y PACT, que aportan la mirada de la sociedad civil y velan por que los intereses sociales y medioambientales estén presentes en cada decisión. El trabajo de la Coalición cuenta con el respaldo de la OCDE.
Por qué nos implicamos
En Roca Group cada año utilizamos cerca de 400.000 toneladas de estos materiales para fabricar nuestros productos. Son cadenas largas, con muchos eslabones y muchos actores, sobre las que hasta hace poco apenas existía conocimiento estructurado. Y no se puede gestionar de forma responsable lo que no se conoce, ni auditar aquello sobre lo que nadie ha definido todavía qué debe mirarse.
Para Roca la sostenibilidad no es un compromiso añadido: está en la raíz de nuestra estrategia y es el criterio con el que tomamos decisiones industriales, de inversión y de compra. Estos materiales son el origen de lo que fabricamos. Conocer su procedencia y las condiciones en que se producen es sencillamente lo que corresponde hacer.
Actuamos porque es lo correcto y porque compartimos con el resto de los fundadores una convicción: la responsabilidad no es un umbral que se cruza, sino una dirección en la que se avanza.
Sustituir la invisibilidad por la consideración
Si algo enseña este caso es que la gestión ética de una cadena de suministro exige mirar antes que auditar. A la mayoría de los proveedores nunca se les ha preguntado de dónde vienen estos materiales. Y preguntar es donde empieza la gestión responsable de estas cadenas.
Eso significa mirar en todos los eslabones, también en los que nadie ha señalado aún como problemáticos, y aceptar que ninguna empresa puede cartografiar en solitario cadenas de esta magnitud. El conocimiento compartido reduce el coste de actuar y convierte la intención en práctica replicable.
Nuestro compromiso con la Coalición responde a esa lógica y al propósito que guía a Roca Group: contribuir al bienestar de las personas y al cuidado del planeta. Una cadena de suministro solo puede ser ética hasta donde alcanza nuestra mirada. Ampliarla es hoy una de nuestras tareas más urgentes.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Gestión ética de la cadena de suministro: garantizando la sostenibilidad en cada eslabón


