Los conflictos prolongados, la inestabilidad política y el declive económico en países del África Oriental son los motivos principales de los desplazamientos forzosos y del flujo incesante de población refugiada que se dirige a Uganda, el mayor país de acogida de personas refugiadas de África.
En febrero de 2025, el Gobierno de Uganda, ACNUR (la Agencia de la ONU para las Personas Refugiadas) y sus socios humanitarios dieron protección, atención y asistencia a las 1.829.606 personas refugiadas que solicitaron asilo en el país, con un 80% de mujeres y niños, provenientes en su mayoría de Sudán del Sur, seguido de la República Democrática del Congo y Sudán.
Ante esta situación, ACNUR adaptó su labor en Uganda y reforzó su presencia sobre el terreno en los 13 distritos que acogen a personas refugiadas, amplió los programas de apoyo y ajustó la forma de trabajar para responder con rapidez a las nuevas necesidades.
Objetivo
El objetivo principal fue el fortalecimiento de la calidad de vida de la población refugiada y de acogida a través de la mejora en el acceso a servicios de salud de calidad en Uganda, focalizado en mujeres en edad reproductiva y en menores de 5 años, gracias a:
- Una mejora de la atención primaria en salud mediante la dotación de medicamentos y suministros médicos y el fortalecimiento de capacidades.
- Más servicios de salud sexual y reproductiva, incluida la atención durante el embarazo y el postparto.
- Reducir la desnutrición aguda global, la anemia y el retraso en el crecimiento de niños menores de 5 años.
En 2025, ACNUR recibió un 50% menos de los fondos, un desafío que llevó a priorizar el acceso a una sanidad de calidad para la población refugiada en Uganda. Para ello, se trabajó junto con sus socios y en coordinación con el Gobierno del país para mejorar el acceso a los servicios esenciales nacionales, especialmente en educación, salud y gobernanza local. Además, reforzó iniciativas para mejorar la resiliencia climática, restaurar ecosistemas y gestionar mejor los recursos naturales.
Resultados y aprendizajes
El año pasado dejó aprendizajes muy valiosos para continuar la labor de organizaciones como ACNUR:
- Los agentes comunitarios son imprescindibles: gestionaron el 62% de los casos pediátricos directamente en las comunidades, manteniendo la cobertura incluso cuando los centros de salud sufrían escasez de personal y medicamentos. Invertir en su formación es invertir en la base del sistema.
- Sin medicamentos garantizados, los buenos resultados clínicos no están asegurados. Reforzar la cadena de suministro y la planificación conjunta con socios es una prioridad en los próximos años para evitar roturas de stock.
- La integración en el sistema nacional es el camino. El 92% de las instalaciones ya forman parte del sistema público y los gobiernos locales aportan el 25% del personal sanitario. Este proceso es lento pero sólido y es la mejor garantía de que los resultados se mantengan en el tiempo.
Respuesta humanitaria imprescindible
ACNUR continuó liderando una de las mayores respuestas humanitarias del mundo a través del Plan de Respuesta para Refugiados de Uganda, junto con más de 100 organizaciones humanitarias y de desarrollo dando protección a las personas refugiadas, atención sanitaria, acceso al agua y al saneamiento, educación y alojamiento.
En un momento en el que la financiación humanitaria global se redujo de forma significativa, el apoyo de empresas como Laboratorios Viñas, que colabora con esta Agencia de Naciones Unidas desde hace años, fue clave para mantener activos servicios esenciales que, de otro modo, no habrían podido sostenerse.


