Aunque la diversidad y la inclusión ocupan hoy un lugar prioritario en la agenda empresarial, social y política, la realidad demuestra que todavía persisten brechas importantes en el entorno laboral. La propia Comisión Europea recuerda que las mujeres continúan infrarrepresentadas en posiciones de liderazgo y que las personas con discapacidad siguen enfrentándose a barreras relevantes de acceso al empleo y al desarrollo profesional.
El Mes Europeo de la Diversidad, y espacios como la mesa de debate sobre entornos laborales inclusivos celebrada en Valencia, nos ayudan a recordar algo muy sencillo: cada profesional debe poder crecer, aportar y sentirse parte, sin que aquello que nos hace diferentes se perciba como una excepción, sino como algo natural dentro del equipo.
Nuestro propósito, “Celebrar la vida, cada día, en todas partes”, solo tiene sentido si somos capaces de trasladarlo también a la experiencia de quienes forman parte de la compañía. Por eso, la diversidad y la inclusión forman parte de nuestra estrategia global Society 2030: Spirit of Progress, junto con la sostenibilidad y el consumo responsable.
Nuestra adhesión a la Carta de la Diversidad en 2019 supuso la formalización de un compromiso que ya estaba presente en nuestros valores y que nos impulsa a revisar continuamente nuestros procesos, escuchar a nuestros equipos, medir avances y seguir aprendiendo allí donde aún podemos mejorar. En este camino, reconocimientos como el sello Diversity Leading Company 2025 refuerzan nuestra convicción. Los datos ayudan a medir el progreso y a aterrizar ese compromiso.
En Diageo España, en 2025 las mujeres representaban el 52% de la plantilla, 129 mujeres frente a 118 hombres. Pero la inclusión no se mide únicamente en cifras, también se refleja en la capacidad de crear entornos donde las personas tengan acceso a oportunidades reales de desarrollo.
Este enfoque debe estar presente en todo el ciclo de vida del talento: desde la atracción y la selección hasta la incorporación, el desarrollo, la promoción o la formación. Pero también en aquellas políticas que condicionan el día a día de los profesionales. La flexibilidad, los modelos de trabajo híbridos, las iniciativas de bienestar o las medidas de conciliación son herramientas clave para favorecer entornos más inclusivos, en los que cada persona pueda desarrollar su potencial en igualdad de oportunidades.
La inclusión no pertenece únicamente al ámbito de los Recursos Humanos. Forma parte de una conversación más amplia sobre el papel de las empresas en la construcción de entornos más equitativos, accesibles y representativos. En los últimos años, la Unión Europea ha reforzado esta agenda a través del marco Union of Equality, que integra estrategias en materia de igualdad de género, discapacidad, antirracismo o derechos LGBTIQ+, e invita también al sector privado a asumir un papel activo. En Diageo, este compromiso se refleja tanto en nuestra gestión interna como en la forma en que colaboramos con nuestro entorno.
Para las organizaciones, este compromiso debe traducirse en acciones concretas que trasciendan la gestión interna de las personas y se reflejen también en su actividad, sus alianzas y su relación con la sociedad. En Diageo, esta visión está presente en los proyectos que impulsamos y en la forma en que colaboramos con nuestro entorno. A través de iniciativas como Learning for Life desarrollamos recursos para promover la diversidad y la inclusión en el sector de la hostelería, contribuyendo a que los establecimientos sean espacios más seguros, acogedores y abiertos para quienes trabajan en ellos y para quienes los disfrutan. Asimismo, colaboramos con Fundación A LA PAR para impulsar oportunidades de inclusión sociolaboral para personas con discapacidad intelectual y apoyamos iniciativas como UnaDeDos, promovida por Más Mujeres Creativas junto al Club de Creativos y Diageo, que persigue que, en 2030, una de cada dos direcciones creativas esté ocupada por una mujer.
En clave interna, también hemos lanzado recientemente iniciativas punteras para dar apoyo específico y tiempo necesario a las personas del equipo que estén atravesando situaciones especialmente delicadas, como someterse a tratamientos de fertilidad, la integración tras una baja de maternidad o paternidad, o bien tener que asumir el cuidado de un familiar dependiente.
Son iniciativas distintas, pero todas parten de una misma convicción: la inclusión se construye a través de decisiones concretas que amplían oportunidades y eliminan barreras. Las empresas tenemos la capacidad, y también la responsabilidad, de impulsar ese cambio desde aquello que mejor sabemos hacer: atraer, desarrollar y acompañar el talento. Porque, en última instancia, la inclusión se mide por el impacto real que genera en la vida de las personas.


