Es innegable que el contexto geopolítico actual, particularmente el rechazo a criterios ASG en EE. UU., ha creado un entorno desafiante para las políticas de inversión sostenible. Además, las empresas y la industria de gestión de activos se han enfrentado a críticas los últimos años por prometer en algunos casos más de lo que cumplen, lo que ha generado escepticismo y acusaciones de “greenwashing”. Ello ha contribuido a que empresas y gestores de activos, principalmente en EE. UU., hayan reducido la visibilidad de sus esfuerzos de sostenibilidad para evitar el escrutinio o críticas, “greenhusing”.
Sin embargo, es importante señalar que este rechazo no es un fenómeno global. Mientras que en EE. UU. se ha observado cierta resistencia, otras regiones, como Europa, América Latina y Asia continúan avanzando en sus agendas sostenibles.
A pesar de los desafíos, los fundamentales de la transición hacia una economía más sostenible y resiliente permanecen inalterados y persistirán, independientemente de los obstáculos políticos o económicos. De hecho, a través del diálogo activo con compañías que llevamos a cabo, hemos visto que muchas de las que han reducido su promoción pública de política de sostenibilidad realmente están redoblando esfuerzos en esta área. Además, gestores de activos están adoptando un enfoque matizado, donde más allá de clasificaciones binarias de activos en «verdes» o «marrones», se centran en una gestión activa con resultados concretos.
Lo que es cierto es que la industria evoluciona hacia un mayor énfasis en la transparencia, por requisitos regulatorios, pero también por la demanda de unas divulgaciones claras y comparables por parte de los inversores. Es el caso en la Unión Europea del reciente propuesta Omnibus Simplification Package, que simplifica la complejidad regulatoria respecto a cambio climático, medioambiental en el ámbito de emisiones industriales, la economía circular y evaluaciones medioambientales. Además, la propuesta revisa la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa y la Directiva de Diligencia Debida en Sostenibilidad Corporativa para simplificar las normas de presentación de informes de finanzas sostenibles, debida diligencia en sostenibilidad y taxonomía.
Narrativa y comunicación son fundamentales
El caso es que la inversión sostenible ha entrado en una nueva fase. Las empresas están pasando de divulgaciones llenas de jerga a unas narrativas con propósito, simplificadas, más pragmáticas, dirigidas a inversores, empleados y público en general y destinadas a mantener su apoyo y contrarrestar la desinformación.
Efectivamente, la narrativa y la comunicación son fundamentales para superar el escepticismo, generar la confianza y fomentar la adopción. Así, una narrativa pragmática es contemplar la inversión sostenible como una asignación disciplinada de capital en condiciones de incertidumbre, centrada en los riesgos y oportunidades financieramente materiales, con una gestión responsable, lo que puede influir en el comportamiento de las empresas y los resultados del sistema a lo largo del tiempo. Hay que abordar cómo comunicar qué pueden y no pueden resolver los mercados así cómo informar del progreso a lo largo del tiempo y evitar las presiones cortoplacistas, que desplazan la verdadera y genuina transición sostenible a largo plazo.
Al respecto, es clave enfatizar la importancia de la doble materialidad, esto es, generar rendimientos financieros junto con un impacto positivo, con ejemplos reales. Entre otros aspectos, el mundo se prepara para una posible sequía energética y el momento de actuar es ahora. De hecho, la demanda eléctrica ha aumentado por primera vez en décadas, impulsada por la reindustrialización, electrificación y los centros de datos. Es necesario satisfacer este crecimiento y reconfigurar la matriz energética hacia fuentes renovables, asequibles y más eficientes, con inversiones significativas en infraestructuras. Ya cerca del 90 % de nuevas incorporaciones de energía en el mundo provienen de renovables y almacenamiento, porque tiene sentido económico, impulsado por factores geopolíticos y de seguridad.
Financiación de la transición hacia la sostenibilidad
Finalmente, hay que señalar que no es suficiente con invertir exclusivamente en compañías ya sostenibles. También es necesario financiar y acompañar a aquellas que están en transición hacia la sostenibilidad.


