Modernizar plantas lácteas existentes podría reducir hasta 47% las emisiones de gases de efecto invernadero sin necesidad de construir nueva infraestructura, de acuerdo con la nueva Evaluación de Impacto del Procesamiento de Lácteos de Tetra Pak®, revisada de forma independiente por la consultora Carbon Trust.
El análisis, que compara prácticas de 2019 con proyecciones hacia 2025, señala que estas mejoras también permitirían disminuir hasta 45% el uso de agua y 57% las pérdidas de producto, en un contexto donde la industria enfrenta una creciente presión por producir más con menos recursos.
En el marco del Día Mundial de la Leche, que se conmemora este 1 de junio, el hallazgo cobra relevancia ante un doble desafío: responder a una demanda en aumento sin elevar el impacto ambiental ni los costos de producción.
A escala global, la implementación de estas mejoras podría evitar hasta 12.7 millones de toneladas de CO₂ equivalente —similar a retirar cerca de tres millones de automóviles de circulación— y ahorrar hasta 455 millones de metros cúbicos de agua al año.
México: producir más sin encarecer
En México, donde el consumo de productos lácteos mantiene una tendencia al alza, el reto no es solo aumentar la producción, sino hacerlo sin presionar los precios ni los recursos.
Datos de la Cámara Nacional de Industriales de la Leche (Canilec), indican que la producción nacional creció 2% en 2025, hasta alcanzar 13,825 millones de litros. Sin embargo, el consumo se ha desplazado hacia derivados como quesos y yogures, que demandan procesos más complejos y eficientes.
En ese escenario, los especialistas coinciden en que mejorar el desempeño de las plantas actuales podría ser una de las formas más rápidas de elevar la productividad, reducir mermas y fortalecer el abasto.
“Modernizar lo que ya existe permite producir más con menos agua, menos energía y menos pérdidas, sin esperar a renovar toda la infraestructura”, señaló Ramiro Ortiz, director general de Tetra Pak® México.
El tema no es menor. La industria láctea representó alrededor del 2.7% de las emisiones globales en 2023 y mantiene una alta demanda de agua y energía en sus procesos.
Entre las soluciones disponibles destacan tecnologías como bombas de calor eléctricas para sustituir combustibles fósiles, sistemas integrados para procesos como leche UHT y yogurt, así como filtración por membrana y recuperación de agua.
Además del impacto ambiental, estas mejoras también permitirían a las empresas adaptarse más rápido a categorías en crecimiento, como productos deslactosados, funcionales y altos en proteína.
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