Hoy, más que nunca, las organizaciones no solo necesitan tener un propósito claro; necesitan demostrar, con hechos, que ese propósito orienta sus decisiones. Para usuarios, comunidades y colaboradores, entender qué guía a una empresa ya no es un tema accesorio: es lo que construye confianza, genera sentido de pertenencia y da coherencia a su actuación en el tiempo.
En infraestructura, esto es aún más relevante. Operar una vía no significa únicamente garantizar que funcione. Significa hacerlo con una visión de largo plazo, entendiendo que cada decisión tiene implicaciones en la seguridad de las personas, en el entorno, en la experiencia del usuario y en la calidad de vida de las comunidades que conviven con la operación.
En Aleatica, esa visión se traduce en cinco pilares que reflejan nuestras prioridades: la seguridad es primero, la sostenibilidad social y ambiental, la excelencia en el servicio, la integridad corporativa y la pasión por el equipo. Este año incorporamos la innovación como un sexto pilar estratégico, no como una tendencia ni como un discurso, sino como una forma de mejorar lo que hacemos todos los días y de fortalecer la manera en que operamos, decidimos y evolucionamos.
Nuestra prioridad sigue siendo la seguridad. No hay infraestructura valiosa si no protege la integridad de quienes la operan y de quienes la usan. Por eso, nuestra Estrategia de Seguridad Vial 2030 se enfoca en desarrollar carreteras perdonadoras, diseñadas para reducir la gravedad de los siniestros y anticiparse a los riesgos. Para lograrlo, hemos incorporado tecnología como drones con cámaras térmicas para evaluar pavimentos y vehículos robotizados para señalización en carretera, entre otras herramientas preventivas que fortalecen la seguridad vial.
Ese enfoque también parte de una convicción interna: la seguridad no depende solo de protocolos, sino de cultura. Por ello, impulsamos un plan estratégico para consolidar una cultura de seguridad basada en el cuidado mutuo, la responsabilidad colectiva y la participación activa tanto de nuestros colaboradores como del personal de empresas contratistas. Los resultados son claros: en 2025, el índice de accidentes laborales con baja se redujo 10% en nuestra plantilla y 58% entre contratistas, en comparación con 2024.
En materia ambiental, nuestro reto es igual de claro: mitigar riesgos y reducir el impacto de nuestras operaciones en un contexto donde la crisis climática exige acciones cada vez más decididas. El año pasado consolidamos una Estrategia de Cambio Climático alineada con los objetivos del Acuerdo de París para acelerar nuestra transición hacia la descarbonización.
Los avances ya son visibles. En 2025, disminuimos en 14% nuestras emisiones de Alcance 1 y 2 respecto al año anterior. Con ello, alcanzamos una reducción acumulada de 43% frente a 2019, superando de forma anticipada nuestra meta de 42% fijada para 2030. Además, hoy el 82% de la energía consumida en nuestras operaciones proviene de fuentes renovables, y ampliamos nuestra capacidad de autogeneración solar en 452% respecto a 2024.
Pero la sostenibilidad no puede entenderse solo en términos ambientales. También implica la capacidad de generar valor compartido con las comunidades donde operamos. En Aleatica entendemos la sostenibilidad social como una responsabilidad de colaboración: construir alianzas con la sociedad civil, escuchar a las comunidades y desarrollar proyectos que respondan a sus necesidades y fortalezcan su desarrollo.
Solo en el último año destinamos 7.4 millones de euros a 63 iniciativas de impacto social, una inversión casi 11% mayor a la de 2024. Entre ellas destaca el desarrollo de un invernadero comunitario de 1,360 metros cuadrados en la autopista Atizapán-Atlacomulco, que produce alrededor de 20 toneladas de jitomate al año y genera oportunidades económicas para las personas de la zona. Ese es, justamente, el tipo de impacto que da sentido a la infraestructura: no solo conectar territorios, sino abrir oportunidades.
A todo ello se suma la innovación. Y aquí vale la pena decirlo con claridad: innovar no es incorporar tecnología por sí misma. Innovar es encontrar nuevas formas de resolver mejor los problemas, optimizar procesos, elevar la seguridad, mejorar la experiencia del usuario y hacer más eficiente la operación. Por eso, para nosotros la innovación no es un área aislada, sino una práctica transversal.
Con esa visión impulsamos los Premios INNOVA, una iniciativa que reconoce a colaboradores que desarrollan proyectos capaces de transformar la forma en que hacemos las cosas. Algunas propuestas están vinculadas con la digitalización y la automatización; otras, con la prevención de siniestros viales mediante tecnología predictiva. Todas parten de una misma idea: mejorar lo existente con creatividad, visión y disciplina.
En un entorno cada vez más exigente, el propósito de una empresa no puede quedarse en una declaración bien redactada. Tiene que reflejarse en la operación, en la cultura interna, en la relación con las comunidades y en la capacidad de evolucionar frente a nuevos desafíos.
En Aleatica entendemos que la innovación, la seguridad, la sostenibilidad y la integridad no son mensajes independientes: son partes de una misma manera de operar. Y estoy convencida de que ahí está la diferencia entre las empresas que solo enuncian sus valores y aquellas que realmente los convierten en resultados.
Porque al final, el verdadero propósito no es el que se comunica mejor, sino el que se demuestra todos los días.
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