En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, que se conmemora cada 5 de junio, la conversación sobre sostenibilidad en México pone cada vez más atención en la economía circular y en la necesidad de reducir la presión sobre los recursos naturales. En ese contexto, la logística se perfila como un área clave para disminuir residuos, extender la vida útil de los materiales y mejorar la eficiencia operativa.
Según la Fundación Ellen MacArthur, aproximadamente el 45% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero están relacionadas con la forma de producción y uso de materiales, lo que evidencia el papel estratégico de la economía circular en la construcción de procesos más sostenibles1. Proponiendo sistemas continuos de reutilización de recursos, este modelo surge como alternativa a la lógica lineal de uso y desecho, en medio de un escenario de creciente presión por productividad y eficiencia.
La magnitud del desafío es considerable, ya que de acuerdo con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2022 se recolectaron en promedio 108,146 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos en el país2. Al mismo tiempo, el Catálogo Nacional de Indicadores reporta que 66.03% de los residuos sólidos urbanos recolectados tuvo una disposición final adecuada en ese mismo año3, lo que refleja avances, pero también áreas de oportunidad para fortalecer la gestión integral de materiales y residuos.
En México, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) informó la expedición de la Ley General de Economía Circular, orientada a incrementar la vida útil de los productos, minimizar, recuperar, aprovechar y valorizar los residuos, además de reforzar la responsabilidad extendida del productor4. A la par, el Gobierno Federal inició los trabajos para integrar una Política Nacional de Economía Circular, con el objetivo de acelerar la transición hacia esquemas de producción y consumo más sostenibles5. En este proceso, la próxima emisión del reglamento y de las normas para su implementación será clave para aterrizar estos objetivos y, al mismo tiempo, abre una oportunidad para que empresas como CHEP aporten desde su experiencia, al operar con un modelo circular desde su fundación.
Frente a este panorama, las soluciones logísticas basadas en reutilización, trazabilidad y colaboración entre empresas adquieren mayor relevancia. En industrias con operaciones de gran escala, la adopción de modelos circulares permite disminuir mermas, evitar el reemplazo constante de materiales y dar mayor visibilidad al flujo de activos dentro de la cadena de suministro.
En este contexto, CHEP, marca de Grupo Brambles y líder global en soluciones para la cadena de suministro, opera bajo un modelo de pooling basado en pallets compartidos y reutilizables, fabricados con madera proveniente de fuentes sustentables. A diferencia del esquema tradicional, donde los pallets se compran, utilizan y desechan, este sistema colaborativo, sustentado en los principios de la economía circular, permite reutilizar continuamente los pallets a lo largo de toda la cadena logística, extender su ciclo de vida, reducir residuos y disminuir la demanda de materias primas vírgenes. Además de sus beneficios ambientales, el modelo ayuda a las empresas a optimizar operaciones, minimizar pérdidas por activos ociosos y aumentar la eficiencia y previsión de la cadena de suministro, al eliminar la necesidad de administrar pallets de manera individual.
“Durante años, buena parte de la logística operó bajo una lógica de reposición constante. Hoy, avanzar hacia esquemas más sostenibles implica repensar cómo circulan los materiales dentro de la cadena de suministro. Cuando se prolonga la vida útil de los activos y se reduce la necesidad de reemplazarlos, también se reduce la presión sobre materias primas, residuos y emisiones, al tiempo que se construyen operaciones más eficientes y predecibles”, comentó Carlos Álvarez, Strategy, Customer Experience, Marketing and Sustainability Director, CHEP LatAm.
En un contexto en el que cada vez se exige más a las empresas prácticas sostenibles y resultados medibles, las soluciones basadas en la circularidad se consolidan como una alternativa viable para alinear el rendimiento económico y la responsabilidad medioambiental.
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