Reducir emisiones, preservar los recursos y mantener la competitividad son ya objetivos inseparables para cualquier organización que aspire a crecer de forma sostenible. La lucha contra el cambio climático ha entrado en una nueva etapa: más allá de los compromisos adquiridos, el reto consiste en demostrar que la transición es posible y que puede llevarse a cabo a escala industrial.
Pocos ejemplos ilustran mejor este desafío que la industria manufacturera intensiva en energía. Durante décadas, numerosos procesos industriales han dependido de combustibles fósiles para alcanzar las altas temperaturas necesarias para fabricar determinados productos. En Roca Group, uno de nuestros mayores retos estaba en la producción de porcelana sanitaria, que requiere temperaturas superiores a los 1.200 °C y había dependido tradicionalmente del gas natural.
Descarbonizar este tipo de procesos exige mucho más que sustituir una fuente de energía por otra. Implica replantear la forma de producir y combinar eficiencia energética, electrificación, innovación tecnológica y energías renovables sin comprometer la calidad, la productividad ni la competitividad.
De la ambición a la acción
En 2021 empezamos a desarrollar en nuestra planta de Gmunden (Austria) el primer horno túnel eléctrico del mundo para la producción de porcelana sanitaria, que entró en operación en 2023. El proyecto demostró que un proceso de alta temperatura puede electrificarse en producción real sin renunciar a la calidad del producto, y con una ventaja añadida: menor exposición a la volatilidad del precio de la energía y mayor previsibilidad de costes.
Tras sustituir el resto de equipos alimentados por combustibles fósiles, electrificar los procesos auxiliares y pasar a electricidad renovable, Gmunden se convirtió en la primera fábrica de porcelana sanitaria del mundo que produce sin emisiones derivadas del uso de energía. Una verificación independiente conforme a la norma ISO 14064-3 ha confirmado una reducción del 99,4 % de sus emisiones operativas respecto a 2021; el residual corresponde a las emisiones de proceso inevitables propias de la arcilla.
Pero el verdadero valor del proyecto va más allá de la tecnología. Hacerlo posible ha requerido combinar conocimiento industrial, capacidad de inversión, digitalización, colaboración y visión a largo plazo, porque la transición energética no depende de una única solución, sino de la capacidad de integrar distintas palancas y convertir la innovación en una realidad operativa.
Resultados que demuestran el cambio
Nuestros objetivos climáticos, validados por la Science Based Targets initiative (SBTi), nos comprometen a reducir un 42 % las emisiones absolutas de alcance 1 y 2 en 2030 respecto a 2021. A cierre de 2025, la reducción alcanza ya el 35 %: hemos recorrido el 83 % del camino. Si tomamos 2018 como referencia, el descenso es del 58 %.
Detrás de estas cifras hay medidas concretas desplegadas a escala global. A cierre de 2025 contábamos con más de 45.000 paneles fotovoltaicos y 20,5 MWp operativos en nuestras fábricas, que generan cerca de 24.000 MWh de electricidad renovable al año. Gracias a la autoproducción, a los contratos de compra de energía a largo plazo (PPA) y a las garantías de origen, el 69 % de nuestro consumo eléctrico en 2025 procedió de fuentes renovables, y nuestras operaciones en 11 países, entre ellos España, Brasil y Argentina, funcionan ya con electricidad 100 % renovable.
De un proyecto pionero a un modelo escalable
Lo que comenzó como respuesta a retos concretos de descarbonización se ha convertido progresivamente en un modelo aplicable a una red industrial global. Hoy, nueve de nuestras 78 fábricas, en Austria, Portugal, Brasil y Argentina, producen sin emisiones derivadas del uso de energía. Entre ellas cubren las principales categorías del baño: porcelana sanitaria, grifería, bañeras, platos de ducha, mamparas, tapas y asientos.
La transición climática requiere una visión sistémica. La eficiencia energética, la electrificación, las energías renovables y la innovación son palancas complementarias: ninguna basta por sí sola, pero combinadas pueden acelerar el cambio de sectores industriales completos.
Y ese cambio no termina en las fábricas. Una parte cada vez más relevante del reto climático se encuentra en la cadena de valor, lo que hace imprescindible avanzar junto a proveedores, clientes, socios tecnológicos e instituciones. Por eso, nuestros objetivos validados por SBTi incluyen también reducir un 25 % las emisiones de alcance 3 en 2030. Para lograrlo, ofrecemos herramientas de cálculo, formación y soporte a los proveedores con mayor impacto en nuestra huella, acompañándoles en su plan de descarbonización.
El reto de acelerar
El cambio climático seguirá siendo uno de los grandes retos de nuestra generación. Sin embargo, procesos considerados especialmente difíciles de transformar pueden reinventarse cuando convergen innovación, conocimiento, inversión y compromiso a largo plazo. En Roca Group, este camino responde a nuestro propósito: contribuir al bienestar de la sociedad con soluciones que mejoran los espacios cotidianos, cuidando de las personas y el planeta, y generando prosperidad.
La buena noticia es que el cambio ya está en marcha. Las soluciones existen, se están aplicando y pueden extenderse a una escala cada vez mayor. La velocidad con la que seamos capaces de hacerlo marcará, en buena medida, la posibilidad de construir un futuro más próspero, más resiliente y compatible con los límites del planeta.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Internacional Contra el Cambio Climático


