El balance es muy positivo, pero no podemos caer en la autocomplacencia. En estos 40 años hemos pasado de una realidad marcada por la criminalización, la estigmatización y la desprotección de las personas LGTBI+ a convertirnos en un referente internacional en el reconocimiento de derechos. La aprobación del matrimonio igualitario, el reconocimiento de la autodeterminación de género o la consolidación de un marco legal contra la discriminación son hitos fundamentales de esta transformación.
La pertenencia a la Unión Europea ha sido una palanca decisiva para modernizar nuestras instituciones, fortalecer nuestra democracia y consolidar una cultura de derechos humanos. España también ha contribuido activamente a que la igualdad y la diversidad ocupen un lugar central en el proyecto europeo. Ahora bien, estos avances no han sido automáticos, son fruto de décadas de trabajo del asociacionismo LGTBI+, los sindicatos y de la colaboración entre instituciones y sociedad civil.
Hoy debemos reivindicar este legado pero también recordar que ningún derecho está garantizado para siempre. Los discursos de odio y la presencia de movimientos antiderechos en nuestras calles e instituciones nos demuestra que la igualdad necesita protección, recursos y voluntad política. El reto no es únicamente conservar lo conseguido, sino seguir avanzando.
El objetivo es generar un espacio de reflexión y diálogo
que nos permita comprender cómo la integración europea ha contribuido a materializar los derechos LGTBI+ en España y qué papel debemos desempeñar para seguir fortaleciendo una Europa basada en la democracia, la igualdad y los derechos humanos.
Esta segunda edición de esta jornada que organizamos con la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, reunirá a representantes de las instituciones, la academia y de las organizaciones sociales. Además, presentaremos una versión actualizada del informe elaborado para nuestra entidad por la investigadora del CSIC, la Dra. Lucrecia Rubio Grundell, acerca de la evolución de los derechos LGTBI+ en España y la Unión Europea, incorporando nuevas perspectivas a la investigación publicada el pasado año.
En esta segunda edición de este evento, queremos poner el foco en la responsabilidad de las instituciones europeas ante los retrocesos en derechos fundamentales. Por otra parte, nos gustaría destacar el papel de la sociedad civil en la defensa de la democracia, la movilización ciudadana y la construcción de alianzas entre movimientos sociales. Todo ello, desde la necesidad de abordar la igualdad desde una perspectiva interseccional, entendiendo que la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales puede cruzarse con otras desigualdades.
Queremos que la jornada no sea únicamente un ejercicio de memoria, sino una oportunidad para construir propuestas y reforzar alianzas. Celebrar estos 40 años significa también preguntarnos qué Europa queremos para las próximas décadas.
La principal conclusión es que la evolución de los derechos LGTBI+ en España está estrechamente vinculada a nuestra integración europea y al proceso de consolidación democrática de nuestro país. No obstante, el informe también demuestra que la relación ha sido de influencia mutua.
Hemos experimentado una transformación legislativa y social extraordinaria, sin embargo, el reconocimiento formal de derechos no siempre se traduce en igualdad efectiva. Todavía persiste la discriminación, las agresiones, los discursos de odio y las barreras que afectan especialmente a las personas trans, no binarias e intersexuales o a las personas que viven con vih.
En el ámbito europeo, nos preocupa el avance de las fuerzas políticas y los movimientos que cuestionan los derechos LGTBI+ y utilizan a los grupos en situación de vulnerabilidad como instrumento de polarización. También existen importantes vacíos normativos, es por ello que necesitamos reforzar la protección frente a los discursos y delitos de odio, prohibir y penalizar las pseudoterapias de conversión, tal y como pretendía una exitosa Iniciativa Ciudadana Europea liderada por una decena de entidades LGTBI+ y de la cual formó parte la Federación Estatal LGTBI+, avanzar en la igualdad de trato más allá del ámbito laboral y garantizar que las familias LGTBI+ puedan ejercer sus derechos independientemente del Estado miembro en el que residan.
Las instituciones europeas tienen la responsabilidad de defender los valores sobre los que se construye la Unión. No basta con proclamar la igualdad, deben utilizar todas las herramientas legislativas, políticas y financieras a su alcance para impedir que los derechos fundamentales se vulneren en los Estados miembros.
Necesitamos una Unión Europea más ambiciosa en la lucha contra los delitos y discursos de odio, en la protección de las personas trans, no binarias e intersexuales, en el reconocimiento de las familias LGTBI+, así como en la promoción de la educación en diversidad. También, es esencial, que la II Estrategia para la Igualdad de las personas LGBTIQ+ 2026 -2030 se traduzca en medidas concretas: presupuestos, objetivos claros que permitan su evaluación y mecanismos de seguimiento.
Por su parte, la sociedad civil es imprescindible para que la democracia sea algo más que votar cada cierto tiempo. Las organizaciones sociales somos el termómetro de la sociedad ya que, a menudo, detectamos las necesidades y el descontento mucho antes de que se reflejen en las estadísticas oficiales, generamos conocimiento y trasladamos a las instituciones las necesidades de quienes, lamentablemente, con demasiada frecuencia, quedan fuera de los espacios de decisión.
Las empresas tienen un papel fundamental en la construcción de una sociedad más igualitaria, pero para que su compromiso sea real debe traducirse en cambios concretos en sus políticas y prácticas. Desde FELGTBI+ llevamos años trabajando para que la diversidad forme parte de la agenda empresarial, tanto a través de la incidencia política como del acompañamiento directo a las organizaciones.
Un ejemplo es nuestra participación, junto al Ministerio de Trabajo y los Sindicatos, en el impulso del Real Decreto 1026/2024, que desarrolla las medidas planificadas para garantizar la igualdad y la no discriminación de las personas LGTBI+ en las empresas y del Protocolo de Acompañamiento para personas trans en el ámbito laboral, una herramienta clave para garantizar que los procesos de transición se desarrollen con respeto, seguridad y acompañamiento. No obstante, sabemos que la igualdad no se consigue únicamente mediante obligaciones legales, también hacen falta conocimiento, formación y voluntad de cambio. Por eso, desde 2016 impulsamos EMIDIS, un programa que ayuda a las empresas a evaluar sus políticas de diversidad, equidad e inclusión, identificar áreas de mejora y diseñar hojas de ruta adaptadas a sus necesidades. A mayores, a través de Yes We Trans, trabajamos para favorecer la inserción sociolaboral de las personas trans y acompañamos a las empresas en la sensibilización de sus equipos y en la incorporación de este talento.
Nuestro mensaje al tejido empresarial es que cumplir con la normativa debe ser el punto de partida, no la meta. Apostar por la diversidad significa garantizar derechos, aprovechar el talento y construir entornos laborales donde nadie tenga que ocultar quién es para desarrollar su carrera profesional. Desde FELGTBI+ queremos seguir siendo una aliada de las empresas en ese proceso, ayudándoles a convertir sus compromisos en resultados tangibles y sostenibles.
Esperamos que esta jornada contribuya a reforzar el conocimiento sobre nuestra historia reciente, a generar alianzas entre actores diversos y a impulsar compromisos concretos para el futuro. Queremos que las conclusiones del estudio y el diálogo entre instituciones, academia y sociedad civil sirvan para orientar políticas públicas más ambiciosas y fortalecer la defensa de los derechos fundamentales en España y Europa.
A las instituciones les pedimos valentía política y coherencia, que no den ningún derecho por garantizado y que actúen con determinación frente a cualquier intento de retroceso. A las empresas, que asuman su responsabilidad como agentes de transformación social y conviertan la igualdad en una práctica cotidiana, medible y sostenible. Y a la ciudadanía, que participe, se movilice y no permanezca indiferente ante la discriminación.
Este aniversario nos recuerda que la Europa democrática y social que conocemos es el resultado de decisiones políticas, de la movilización ciudadana y de la lucha de muchas generaciones. No es un legado que podamos dar por sentado.
En un contexto de polarización y avance de los discursos de odio debemos recordar que el voto y la participación activa en los movimientos sociales son las mejores herramientas para mejorar la vida del conjunto de la sociedad y mejorar nuestras democracias.
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