El Día Internacional contra el Cambio Climático nos invita a reflexionar sobre uno de los mayores retos de nuestro tiempo. Las evidencias científicas vuelven a confirmar la urgencia de actuar: limitar el calentamiento global exige acelerar la transformación de los modelos productivos. Para las empresas, avanzar hacia las cero emisiones netas ya no puede quedarse en una declaración de intenciones; implica revisar cómo producimos, innovamos, invertimos y colaboramos con toda la cadena de valor.
En Henkel, esta transformación forma parte de nuestra manera de entender el futuro. En el año en que celebramos nuestro 150.º aniversario, mantenemos el espíritu pionero que recoge nuestro propósito corporativo: Pioneers at heart for the good of generations. Con este enfoque, hemos establecido una hoja de ruta para alcanzar las cero emisiones netas en 2045, con objetivos intermedios para 2030 validados por la iniciativa Science Based Targets (SBTi).
Este compromiso no parte de cero. A lo largo de nuestra historia hemos impulsado avances como los primeros controles periódicos de la calidad del agua en el Rin, el desarrollo de detergentes sin fosfatos o la eliminación de los CFC en los aerosoles de nuestros productos de cosmética. En 1987, además, Henkel situó formalmente la sostenibilidad entre sus prioridades corporativas, al mismo nivel que la generación de beneficios. Estos hitos reflejan una convicción que sigue vigente: anticiparse a los retos ambientales también es una forma de innovar y generar valor.
Nuestra hoja de ruta contempla reducir para 2030 un 42 % las emisiones absolutas de gases de efecto invernadero de los Alcances 1 y 2 y un 30 % las del Alcance 3, respecto a 2021. Los avances alcanzados hasta ahora, especialmente en la reducción de emisiones de nuestras operaciones y en el uso de electricidad procedente de fuentes renovables, muestran que la transformación es posible cuando los objetivos se traducen en inversiones, innovación y medidas concretas.
Sin embargo, reducir las emisiones propias es solo una parte del reto. La descarbonización exige trabajar junto a proveedores y socios comerciales para elevar los estándares de sostenibilidad en toda la cadena de valor. A través de programas como Climate Connect, desarrollado junto a Manufacture 2030, y de nuestra participación en Together for Sustainability (TfS), impulsamos la medición y reducción de emisiones en la cadena de suministro. Este enfoque colaborativo es esencial: ninguna compañía puede transformar por sí sola un sistema del que forman parte numerosos actores.
Esta estrategia global tiene una aplicación concreta en España. En Montornès del Vallès, nuestra planta de producción alcanzó en 2023 la neutralidad de carbono en los Alcances 1 y 2. Funciona con electricidad y gas procedentes de fuentes renovables y más del 25 % de la electricidad se genera mediante autoconsumo con instalaciones fotovoltaicas propias. Además, la planta fue la primera del grupo Henkel en alcanzar, en 2018, el objetivo de cero residuos a vertedero. En Barcelona, nuestra sede corporativa cuenta con la certificación LEED Gold, otro ejemplo de cómo la eficiencia y el uso responsable de los recursos pueden integrarse en el día a día de una organización.
La acción climática también pasa por revisar qué ocurre con los productos una vez llegan al consumidor. Por eso, la economía circular es otro de los pilares de nuestra estrategia. Para 2030, nos hemos marcado el objetivo de que el 100 % de nuestros envases estén diseñados para el reciclaje y de elevar al menos al 35 % el uso de plástico reciclado en nuestros productos de consumo. Avanzar en esta dirección requiere repensar materiales, formatos y procesos desde la fase inicial de diseño.
En este ámbito, la innovación tecnológica desempeña un papel especialmente relevante. Desde Adhesive Technologies desarrollamos soluciones que buscan facilitar el desensamblaje y el reciclaje de componentes. Es el caso de los adhesivos debonding-on-demand, que pueden contribuir al desmontaje y reciclaje de baterías de vehículos eléctricos. También trabajamos en nuevas soluciones para el sector del packaging a través de nuestros Packaging Recyclabs, con el objetivo de avanzar hacia envases de papel y cartón más reciclables. Innovar, en este contexto, significa integrar el impacto ambiental en el desarrollo de cada solución.
Desde mi perspectiva, uno de los principales desafíos es conseguir que la sostenibilidad deje de entenderse como una responsabilidad exclusiva de determinadas áreas. Para generar un cambio real, debe incorporarse a la cultura de la organización y orientar las decisiones de negocio, la innovación y la relación con empleados, clientes, proveedores y consumidores. Desde la comunicación corporativa, creo que también tenemos la responsabilidad de explicar esta transformación con rigor, transparencia y cercanía, sin simplificar la complejidad del reto ni perder de vista su impacto en las personas. Esto implica fijar objetivos medibles, rendir cuentas sobre los avances y asumir que la transición requiere constancia y una visión de largo plazo.
Ninguna compañía puede afrontar este desafío por sí sola. La transición requiere colaboración, compromisos concretos y voluntad de transformar la manera en que hacemos las cosas. El Día Internacional contra el Cambio Climático debe servir no solo para recordar la magnitud del reto, sino también para acelerar las decisiones que ya no podemos aplazar. Porque ser pioneros hoy significa innovar y crecer generando valor para el presente sin comprometer el futuro de las próximas generaciones.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Internacional Contra el Cambio Climático


