El programa Samsung Innovation Campus continúa consolidándose como una vía de acceso a la formación tecnológica para perfiles diversos, gracias a un itinerario que combina programación e inteligencia artificial desde un enfoque práctico y accesible, incluso para quienes parten sin conocimientos previos. A través de esta iniciativa, Yousef Arrugaeta Lakhmiri, estudiante de Medicina, ha podido adquirir competencias digitales clave y desarrollar un proyecto con aplicación social, explorando nuevas formas de integrar la tecnología en el ámbito sanitario y ampliando sus perspectivas profesionales hacia un perfil cada vez más demandado: el talento híbrido.
- Procedías de un ámbito como la Medicina y decidiste formarte en programación e inteligencia artificial a través de Samsung Innovation Campus. ¿Qué te motivó a dar ese paso hacia un campo aparentemente tan distinto?
- ¿Cómo fue ese proceso de aprendizaje desde cero y qué retos encontraste al inicio?
- Has completado un itinerario que combina programación e inteligencia artificial. ¿Qué valor crees que tiene la formación del Samsung Innovation Campus para perfiles que no provienen del ámbito tecnológico?
- Desde tu perspectiva como estudiante de Medicina, ¿en qué áreas concretas crees que la inteligencia artificial puede tener un mayor impacto en el sector sanitario?
- Cada vez se habla más de la necesidad de perfiles híbridos. En tu caso, ¿cómo te gustaría combinar tus conocimientos en medicina con la inteligencia artificial en tu futuro profesional?
- En relación con tu proyecto final del curso de IA de Samsung Innovation Campus, ¿en qué consistía, qué problema abordaba y qué aprendizaje te llevas de su desarrollo?
- Tras completar este itinerario formativo que ofrecen desde Samsung Innovation Campus, ¿cómo han cambiado tus expectativas profesionales? ¿Te planteas orientar tu carrera hacia un perfil más tecnológico o mantener un enfoque combinado?
- Iniciativas como Samsung Innovation Campus buscan acercar la tecnología a perfiles diversos. Desde tu experiencia, ¿qué impacto crees que tienen este tipo de programas en la empleabilidad y en la democratización del acceso a la formación tecnológica?
Procedías de un ámbito como la Medicina y decidiste formarte en programación e inteligencia artificial a través de Samsung Innovation Campus. ¿Qué te motivó a dar ese paso hacia un campo aparentemente tan distinto?
Aunque Medicina y la inteligencia artificial pueden parecer ámbitos muy distintos, para mí no lo son tanto. Siempre me ha atraído la parte clínica, el contacto con los pacientes y la aplicación práctica del conocimiento médico, pero también me han interesado mucho los números, la tecnología y entender cómo las herramientas innovadoras pueden resolver problemas complejos.
Lo que me motivó a dar este paso fue precisamente ver que ambos campos no solo son compatibles, sino que se complementan cada vez más. La medicina está viviendo una transformación enorme gracias a la digitalización, el análisis de datos y la inteligencia artificial, y me parecía importante empezar a formarme en ese cruce entre disciplinas.
Además, creo que en un futuro muy cercano va a haber una necesidad creciente de perfiles híbridos, personas que entiendan tanto el lenguaje clínico como el tecnológico y puedan ayudar a conectar ambos mundos. Me interesa mucho poder aportar ahí.
También hay una motivación muy personal detrás: me parece muy potente pensar que, a través de soluciones tecnológicas aplicadas a la salud, se puede generar un impacto a gran escala. Como médico puedes ayudar directamente a muchos pacientes, pero desarrollar o participar en herramientas que mejoren diagnósticos, optimicen tratamientos o amplíen el acceso a la atención puede beneficiar potencialmente a muchísimas más personas. Esa idea me parece muy inspiradora y fue una razón importante para dar el paso.
¿Cómo fue ese proceso de aprendizaje desde cero y qué retos encontraste al inicio?
Fue un proceso muy enriquecedor, pero al principio tuvo su curva de adaptación. Lo que más me costó al inicio fue familiarizarme con el lenguaje tecnológico, porque venía de un entorno completamente distinto y muchos conceptos eran nuevos para mí. También tuve que retomar bases numéricas y analíticas que no trabajaba desde el bachillerato, así que hubo un gran esfuerzo inicial para ponerme al día.
Aun así, esa fase la superé bastante rápido gracias a que los profesores fueron excelentes. Explicaban muy bien, hacían accesibles conceptos que al principio parecían complejos y eso me ayudó a ganar confianza y adaptarme.
Diría que, una vez superado ese primer momento, el aprendizaje empezó a fluir de forma mucho más natural. Pero ahí apareció el verdadero gran reto, que no fue tanto el contenido en sí, sino compaginar un curso exigente como este con la carrera de Medicina, los exámenes, las prácticas y mi vida personal. Gestionar el tiempo, mantener la constancia y no bajar el ritmo en ninguno de esos ámbitos fue, sin duda, lo más difícil.
De hecho, si tuviera que señalar el principal desafío de toda la experiencia, sería ese: sostener el compromiso con esta formación mientras seguía adelante con otras responsabilidades. Pero precisamente por eso también ha sido una experiencia que valoro mucho, porque me ha exigido y me ha hecho crecer.
Has completado un itinerario que combina programación e inteligencia artificial. ¿Qué valor crees que tiene la formación del Samsung Innovation Campus para perfiles que no provienen del ámbito tecnológico?
Creo que el principal valor del Samsung Innovation Campus para perfiles que no venimos del ámbito tecnológico es que te permite hacer una transición real y estructurada hacia un campo que, de entrada, puede parecer muy complejo.
En mi caso, venir de Medicina hacía que muchos conceptos de programación o inteligencia artificial fueran completamente nuevos al principio, pero el itinerario está bien diseñado para que puedas ir desde las bases hasta aplicarlo de forma práctica, sin necesidad de tener una formación previa en informática.
También diría que aporta mucho en cuanto a mentalidad. No solo aprendes herramientas técnicas, sino una forma diferente de pensar y de resolver problemas, más analítica y basada en datos, algo que hoy en día es muy valioso en prácticamente cualquier sector.
Para perfiles no técnicos, creo que el mayor valor está en que te abre la puerta a entender la tecnología desde dentro, perderle el miedo y empezar a ver cómo se puede aplicar en tu propio campo. En mi caso, por ejemplo, me ha hecho ver con más claridad cómo la inteligencia artificial puede integrarse en la medicina y generar un impacto real en la práctica clínica.
Desde tu perspectiva como estudiante de Medicina, ¿en qué áreas concretas crees que la inteligencia artificial puede tener un mayor impacto en el sector sanitario?
Desde mi perspectiva como estudiante de Medicina, creo que la inteligencia artificial puede tener un impacto muy importante en varias áreas concretas del sector sanitario.
Una de las más claras es el diagnóstico por imagen. En especialidades como Radiología o Dermatología, los sistemas de IA pueden ayudar a detectar patrones muy sutiles en pruebas de imagen que a veces son difíciles de identificar a simple vista, funcionando como una herramienta de apoyo al clínico y aumentando la precisión y la rapidez del diagnóstico.
Otra área clave es la medicina preventiva y el análisis de datos clínicos. Con grandes volúmenes de información de pacientes, la IA puede ayudar a identificar factores de riesgo, predecir la aparición de enfermedades y facilitar una intervención más temprana, lo que cambia bastante el enfoque tradicional de la medicina, más centrado en tratar que en prevenir.
También veo mucho potencial en la personalización de tratamientos. Poder ajustar terapias en función de datos individuales del paciente, como su genética, su historial clínico o su respuesta previa a fármacos, puede mejorar mucho la eficacia de los tratamientos y reducir efectos adversos.
Y, por último, aunque no es tan “visible” clínicamente, creo que la gestión hospitalaria también puede beneficiarse mucho: optimización de recursos, reducción de tiempos de espera, mejor organización de agendas o incluso apoyo en la toma de decisiones administrativas.
En general, creo que la IA se podría aplicar a casi cualquier campo médico, porque en el fondo gran parte del trabajo clínico se basa en la interpretación y el uso de datos, igual que en el propio desarrollo de la inteligencia artificial.
Cada vez se habla más de la necesidad de perfiles híbridos. En tu caso, ¿cómo te gustaría combinar tus conocimientos en medicina con la inteligencia artificial en tu futuro profesional?
Ahora mismo no tengo completamente cerrado cómo será mi trayectoria profesional, pero sí tengo bastante claro el enfoque que quiero seguir. Me gustaría seguir formándome en tecnología, especialmente en inteligencia artificial y programación, y buscar la forma de integrarlo con mi base en Medicina.
En concreto, me atraen mucho los perfiles que actúan en la intersección entre clínica y tecnología, como la informática médica, el análisis de datos clínicos o el desarrollo de herramientas de apoyo a la decisión clínica. También me parece muy interesante el papel de la IA en imagen médica o en sistemas de predicción de enfermedades, donde el conocimiento médico es clave para poder diseñar y aplicar bien estas soluciones.
A medio plazo, me gustaría poder participar en proyectos donde se conecten ambos mundos, ya sea en entornos hospitalarios, en investigación o en la industria farmacéutica, ayudando a traducir problemas clínicos reales en soluciones tecnológicas útiles.
Creo que todavía es un campo en evolución, así que también quiero ir explorando distintas opciones, pero siempre con la idea de construir un perfil híbrido que me permita aportar desde la Medicina con herramientas de inteligencia artificial.
En relación con tu proyecto final del curso de IA de Samsung Innovation Campus, ¿en qué consistía, qué problema abordaba y qué aprendizaje te llevas de su desarrollo?
Mi proyecto final consistía en un traductor automático de lenguaje de signos mediante inteligencia artificial. En concreto, utilizaba la cámara para reconocer signos correspondientes a letras del abecedario y devolver su traducción en pantalla, de forma que la conversión se hacía letra por letra.
Decidimos enfocarlo así porque la inspiración del proyecto vino de una experiencia personal. El verano pasado estuve en un programa de cooperación internacional de la Universidad de Málaga en el Amazonas peruano, trabajando en escuelas en el ámbito de la educación sanitaria. Allí trabajamos con niños sordos que tenían muchas dificultades en el desarrollo del lenguaje oral y de la lectoescritura. El problema era que no existía un sistema común de comunicación: nadie en el entorno hablaba lengua de signos, y además los niños hablaban shipibo-konibo, una lengua que no cuenta con un sistema de signos desarrollado.
Por eso pensamos que un sistema basado en letras podía ser útil como apoyo a la lectoescritura y a la comunicación básica.
A nivel técnico, el proyecto combinaba programación con una interfaz web donde se mostraban los resultados en tiempo real. Pero más allá de la parte técnica, lo más valioso fue el proceso de desarrollo. Aprendí mucho trabajando en equipo, viendo cómo se aplicaban en un proyecto real los conocimientos adquiridos durante el curso, y ganando confianza al comprobar que, en relativamente poco tiempo, éramos capaces de construir algo funcional desde cero.
También me quedo con el impacto social del proyecto. Al presentarlo, el profesorado valoró especialmente esa aplicación en un entorno desfavorecido, y eso me hizo ver que la tecnología puede tener un impacto muy directo en problemas concretos de la sociedad. Fue una experiencia muy completa tanto a nivel técnico como personal.
Tras completar este itinerario formativo que ofrecen desde Samsung Innovation Campus, ¿cómo han cambiado tus expectativas profesionales? ¿Te planteas orientar tu carrera hacia un perfil más tecnológico o mantener un enfoque combinado?
Tras completar este itinerario, más que cambiar mis expectativas profesionales, diría que se han concretado. Siempre había tenido la idea de combinar Medicina con tecnología, pero hasta ahora lo veía como algo un poco abstracto o difícil de encajar en la práctica.
Después de esta formación, me he dado cuenta de que no solo es posible, sino que además ya existen muchas formas de hacerlo y perfiles profesionales en esa línea. Al compartir el curso con personas de ámbitos muy distintos, muchos de ellos también sin una base tecnológica previa, he visto que esta transición es bastante más real de lo que pensaba.
A nivel de enfoque, no me cierro a nada. Me interesa tanto seguir un perfil más tecnológico como mantener un enfoque combinado con Medicina. Creo que ambos caminos son válidos y pueden ser interesantes.
Dicho esto, sí es verdad que cada vez veo más valor en un perfil híbrido, porque puede ser bastante diferenciador en el mercado laboral y aportar una visión que no es puramente técnica ni puramente clínica, sino que conecta ambos mundos.
En resumen, no lo veo como una decisión cerrada todavía, sino como un proceso en el que quiero seguir formándome y explorando opciones, manteniendo siempre esa base de combinar tecnología y Medicina de alguna forma.
Iniciativas como Samsung Innovation Campus buscan acercar la tecnología a perfiles diversos. Desde tu experiencia, ¿qué impacto crees que tienen este tipo de programas en la empleabilidad y en la democratización del acceso a la formación tecnológica?
Creo que este tipo de iniciativas tienen un impacto bastante grande, sobre todo porque acercan la tecnología a personas que, como en mi caso, venimos de ámbitos completamente distintos.
En términos de empleabilidad, pienso que hoy en día no se trata solo de cambiar de sector, sino de poder sumar herramientas. Tener una base en programación e inteligencia artificial te permite abrirte a más oportunidades y, sobre todo, te da la posibilidad de participar en perfiles más híbridos, que cada vez son más demandados en muchos sectores, incluida la sanidad.
Y luego, a nivel de acceso a la formación, creo que es quizá incluso más importante. No todo el mundo tiene la posibilidad de empezar desde cero en tecnología de una forma guiada, estructurada y acompañada. Programas como este hacen que ese salto sea mucho más accesible y que personas de carreras muy diferentes puedan entrar en este mundo sin sentirse perdidas al principio.
En mi experiencia, además, ayuda mucho a romper la barrera mental inicial. Yo venía de Medicina y al principio veía la programación como algo muy alejado, pero al final te das cuenta de que con una buena base puedes avanzar bastante rápido y llegar incluso a construir proyectos reales.
Al final, creo que el mayor valor es ese: abrir puertas a gente muy diversa y hacer que la tecnología no sea un campo cerrado, sino algo mucho más transversal.
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