Epson Ibérica hace balance de su desempeño ambiental durante 2025 a través de una nueva Declaración Ambiental que recoge los principales avances alcanzados, los retos pendientes y las prioridades que guiarán su estrategia de Sostenibilidad en 2026. El documento, cuya maquetación ha sido realizada por Corresponsables, analiza cuestiones clave como la gestión de recursos y residuos, la reducción de emisiones, la economía circular, la reparación de equipos y la incorporación de criterios ambientales en la compra tecnológica.
- La Declaración Ambiental 2025 permite hacer balance del último ejercicio de Epson Ibérica. ¿Qué lectura hace de los resultados alcanzados y qué destacaría especialmente de este año?
- ¿Qué ha sido clave para seguir avanzando en la gestión ambiental de la compañía durante este ejercicio?
- Más allá de los avances conseguidos, ¿dónde identifica actualmente Epson Ibérica los principales retos o ámbitos con mayor margen de mejora?
- La economía circular tiene un peso creciente dentro de la estrategia ambiental de Epson. ¿Cómo está evolucionando este enfoque dentro de la compañía y qué oportunidades abre para los próximos años?
- Buena parte del impacto ambiental de una compañía tecnológica va más allá de sus propias instalaciones. ¿Cómo trabaja Epson para implicar a clientes, distribuidores y otros grupos de interés en este proceso?
- La Declaración recoge también nuevos objetivos para 2026. ¿Cuáles serán las principales prioridades ambientales de Epson Ibérica durante este próximo ejercicio?
- Para terminar, Pilar, la Visión Medioambiental 2050 marca un horizonte de largo plazo para Epson. Desde su responsabilidad al frente de Sostenibilidad en Epson Ibérica, ¿qué considera imprescindible para que esos compromisos se traduzcan en cambios reales y sostenidos en el tiempo?
Para profundizar en estos resultados y conocer los próximos pasos de la compañía, entrevistamos a Pilar Codina, Corporate Sustainability Manager de Epson Ibérica, quien analiza los principales desafíos de la descarbonización, la importancia de la colaboración con los grupos de interés y el papel de la innovación y las alianzas para avanzar hacia un modelo empresarial más sostenible.
La Declaración Ambiental 2025 permite hacer balance del último ejercicio de Epson Ibérica. ¿Qué lectura hace de los resultados alcanzados y qué destacaría especialmente de este año?
La lectura es positiva, porque los resultados muestran que seguimos avanzando y, al mismo tiempo, identificando con transparencia aquellos ámbitos en los que todavía tenemos margen de mejora.
Si tuviera que destacar algo de este ejercicio sería la capacidad de seguir traduciendo nuestros compromisos ambientales en actuaciones concretas y medibles. La Declaración Ambiental nos permite precisamente hacer ese ejercicio: evaluar nuestra evolución, comprobar dónde las medidas adoptadas están dando resultados e identificar dónde debemos intensificar nuestros esfuerzos.
Tenemos avances relevantes. Por ejemplo, el consumo de agua se redujo un 62% en términos absolutos respecto al ejercicio anterior, las emisiones medias de nuestra flota se redujeron un 4,5% y la eliminación de los vasos de cartón para el personal permitió reducir su adquisición en un 95,4%. También hemos seguido avanzando en formación, sensibilización y proyectos vinculados a la economía circular.
Pero para mí es igualmente importante que la Declaración refleje aquellos indicadores en los que tenemos que seguir trabajando, como las emisiones de CO₂ o determinados consumos. La gestión ambiental no consiste únicamente en poner en valor los resultados positivos, sino en medir, entender la evolución de nuestros impactos y utilizar esa información para seguir mejorando.
Ese equilibrio entre resultados, transparencia y mejora continua es probablemente lo que mejor define el ejercicio.
¿Qué ha sido clave para seguir avanzando en la gestión ambiental de la compañía durante este ejercicio?
Diría que hay tres elementos fundamentales: integración, participación y medición.
La sostenibilidad en Epson no funciona como un ámbito separado de la actividad empresarial. Está integrada en nuestro sistema de gestión y en la operativa de los distintos departamentos. Cada área establece objetivos y analiza sus riesgos y oportunidades, y contamos con herramientas de seguimiento, auditorías y sistemas de gestión como ISO 14001 y EMAS, que nos ayudan a trabajar desde una lógica de mejora continua.
El segundo elemento son las personas. La participación del equipo es imprescindible para que las políticas se conviertan en cambios reales. En 2025 realizamos 13 sesiones formativas específicas en sostenibilidad, incluyendo las Sustainability Vitamins, y el 100% de las nuevas incorporaciones recibió formación de onboarding en sostenibilidad.
Y finalmente está la medición. Medir los impactos, revisar los indicadores y analizar su evolución nos permite tomar mejores decisiones. La gestión ambiental requiere precisamente eso: tener objetivos de largo plazo, pero traducirlos en indicadores y actuaciones concretas que podamos evaluar año a año.
Más allá de los avances conseguidos, ¿dónde identifica actualmente Epson Ibérica los principales retos o ámbitos con mayor margen de mejora?
Uno de nuestros principales retos está en las emisiones de Alcance 3, que concentran la mayor parte de nuestra huella de carbono. Y es probablemente uno de los ámbitos más complejos sobre los que actuar, porque hablamos de emisiones indirectas vinculadas a actividades que se producen fuera de nuestra propia operativa y sobre las que no siempre tenemos un control directo.
Abordarlas requiere ir más allá de las actuaciones dentro de nuestras instalaciones. Implica conocer cada vez mejor nuestra cadena de valor, mejorar la calidad de la información disponible y, sobre todo, trabajar conjuntamente con otros actores para poder reducir esos impactos. Es una dificultad compartida por muchas organizaciones: la disponibilidad y calidad de los datos y la necesidad de colaboración a lo largo de cadenas de valor complejas son algunos de los grandes desafíos asociados a la gestión del Alcance 3.
Por tanto, el reto no es únicamente medir mejor, sino aumentar nuestra capacidad de influencia sobre aquellas emisiones que no controlamos directamente. Esto pasa por seguir avanzando en ámbitos como la movilidad, la circularidad, la durabilidad y reparación de los productos y la colaboración con nuestros grupos de interés. La propia Declaración Ambiental refleja ya actuaciones en estas áreas y nuestro compromiso de actuar más allá de nuestra actividad directa.
Es un camino necesariamente compartido. La descarbonización de la cadena de valor requiere colaboración y corresponsabilidad, y ahí es donde queremos seguir concentrando nuestros esfuerzos.
La economía circular tiene un peso creciente dentro de la estrategia ambiental de Epson. ¿Cómo está evolucionando este enfoque dentro de la compañía y qué oportunidades abre para los próximos años?
Para Epson, la economía circular significa aprovechar al máximo unos recursos que son finitos y mantener su valor durante el mayor tiempo posible. Es un enfoque muy ligado a nuestra filosofía japonesa Sho-Sho-Sei, que nos guía hacia una producción de tecnologías cada vez más compactas, eficientes y precisas.
Hoy estamos llevando esa filosofía a todo el ciclo de vida. Esto supone utilizar los recursos de forma más eficiente y prolongar la vida de los equipos, favoreciendo su mantenimiento, reparación, reutilización además de su correcta recogida y reciclaje al final de su vida útil. La estrategia de circularidad se contempla precisamente tanto el cierre de los ciclos de recursos como el desarrollo de tecnologías orientadas a reducir el impacto ambiental asociado al uso de sus productos.
En Epson Ibérica intentamos trasladar este enfoque a proyectos concretos y, sobre todo, hacerlo en colaboración con otras organizaciones. Un ejemplo es Rethink your style, un proyecto en el que hemos explorado la aplicación de principios de circularidad al interiorismo del sector hotelero, combinando materiales recuperados y reciclados, diseño y tecnologías de impresión digital. Más que presentarlo como una solución cerrada, es una experiencia que nos permite aprender, generar conocimiento y explorar nuevas posibilidades de colaboración y aprovechamiento de materiales.
Creo que ahí está precisamente una de las principales oportunidades para los próximos años: ampliar la circularidad desde nuestros propios productos hacia los ecosistemas en los que opera nuestra tecnología, trabajando con organizaciones clientes, empresas distribuidoras, administraciones, centros educativos, profesionales del diseño y otras entidades colaboradoras. El objetivo es seguir avanzando hacia maneras de utilizar menos recursos, mantenerlos en uso durante más tiempo y recuperar su valor siempre que sea posible.
Buena parte del impacto ambiental de una compañía tecnológica va más allá de sus propias instalaciones. ¿Cómo trabaja Epson para implicar a clientes, distribuidores y otros grupos de interés en este proceso?
Buena parte de nuestros impactos está vinculada a una cadena de valor en la que intervienen muchas organizaciones. Por eso, además de gestionar aquello que depende directamente de Epson, consideramos importante facilitar que los criterios de sostenibilidad puedan incorporarse también en las decisiones que se toman en nuestro entorno.
Una parte fundamental de este trabajo es compartir conocimiento y proporcionar herramientas que permitan tomar decisiones informadas. Lo hacemos mediante formación, espacios de diálogo, colaboración con asociaciones y entidades especializadas y proyectos desarrollados conjuntamente con nuestros grupos de interés.
Un buen ejemplo es nuestro trabajo en compra tecnológica sostenible. Junto con DIRSE y el Centro de Estudios de Buen Gobierno de ESCI-UPF hemos trabajado para trasladar los principios de sostenibilidad a los procesos de adquisición de tecnología. El objetivo es que, al tomar una decisión de compra, puedan considerarse cuestiones que van más allá de las prestaciones o del precio, como la necesidad real de adquisición, la eficiencia energética, la durabilidad y reparabilidad, la circularidad o aspectos relacionados con la cadena de suministro.
La Declaración recoge también nuevos objetivos para 2026. ¿Cuáles serán las principales prioridades ambientales de Epson Ibérica durante este próximo ejercicio?
Una de las principales prioridades será la compra sostenible de tecnología, especialmente en el ámbito educativo. Queremos impulsar la aplicación de la guía que hemos desarrollado específicamente para este sector y contribuir a que los centros educativos puedan incorporar criterios ambientales y sociales en sus decisiones de compra y gestión de la tecnología. El enfoque parte de considerar todo el ciclo de vida: desde analizar las necesidades reales y valorar la prolongación de la vida útil de los equipos existentes, hasta aspectos como la durabilidad, la reparabilidad, la eficiencia en el uso de recursos y la correcta gestión al final de su vida útil.
Otro de los ejes será seguir avanzando en economía circular a través de proyectos concretos y colaborativos. En este contexto se enmarca el proyecto de humanización de espacios sanitarios y residenciales que estamos desarrollando junto con otras entidades. La iniciativa nos permitirá explorar cómo la tecnología, el diseño y el aprovechamiento de materiales pueden aplicarse a necesidades reales de estos espacios, incorporando al mismo tiempo una dimensión social y educativa.
También seguiremos trabajando con nuestro canal de distribución, reforzando la formación y el conocimiento en ámbitos como la gestión de residuos y el cumplimiento de los requisitos ambientales, así como en la sensibilización y formación ambiental de nuestro propio equipo.
Para terminar, Pilar, la Visión Medioambiental 2050 marca un horizonte de largo plazo para Epson. Desde su responsabilidad al frente de Sostenibilidad en Epson Ibérica, ¿qué considera imprescindible para que esos compromisos se traduzcan en cambios reales y sostenidos en el tiempo?
Para mí hay algo fundamental: que la sostenibilidad forme parte de las decisiones cotidianas de la compañía y no sea únicamente un compromiso a largo plazo.
La Visión Medioambiental 2050 de Epson establece la ambición de alcanzar un balance de carbono negativo y prescindir de recursos subterráneos para 2050. Es un horizonte muy exigente que requiere transformar operaciones, productos y cadenas de valor.
Pero esos objetivos solo se alcanzarán si somos capaces de traducirlos en acciones concretas, medibles y compartidas: reducir consumos y emisiones, diseñar productos utilizando menos recursos, favorecer la reparación y circularidad, incorporar criterios ambientales en las compras, formar a las personas y colaborar con clientes, proveedores, administraciones y sociedad.
Por eso creo especialmente en las alianzas. Muchos de los retos ambientales a los que nos enfrentamos son sistémicos y ninguna organización puede resolverlos por sí sola. Nuestra experiencia en Epson Ibérica nos demuestra que cuando combinamos tecnología, conocimiento y colaboración con entidades locales podemos multiplicar el impacto de nuestras acciones. Ese es el camino que queremos continuar: reducir nuestra propia huella, pero también ayudar a que nuestro entorno pueda reducir la suya.
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