Trina Storage ha alcanzado los 6 GWh en pedidos de sistemas de almacenamiento de energía por batería (BESS) en Europa en tan solo cinco años. ¿Qué factores explican este rápido crecimiento desde el primer proyecto de 50 MWh en 2020 y qué lecciones han sido clave a lo largo del camino?
En cinco años hemos pasado de un primer proyecto de 50 MWh en 2020 a superar los 6 GWh en pedidos de BESS en Europa porque el mercado ha cambiado rápidamente, y nosotros también. Por un lado, la penetración de las energías renovables ha acelerado una necesidad real de flexibilidad y estabilidad. Además, debido al progreso tecnológico, los proyectos son cada vez más grandes (más volumen por proyecto) y cada vez más países han apoyado el desarrollo de proyectos de BESS en Europa.
- Trina Storage ha alcanzado los 6 GWh en pedidos de sistemas de almacenamiento de energía por batería (BESS) en Europa en tan solo cinco años. ¿Qué factores explican este rápido crecimiento desde el primer proyecto de 50 MWh en 2020 y qué lecciones han sido clave a lo largo del camino?
- Europa está aumentando considerablemente sus objetivos en materia de energías renovables, pero el desarrollo de las redes y los sistemas de almacenamiento no siempre avanza al mismo ritmo. Basándose en su experiencia en diferentes mercados europeos, ¿qué riesgos operativos y económicos podría generar este desequilibrio si no se corrige a tiempo?
- Desde el punto de vista de Trina Storage, ¿en qué medida la falta de un marco normativo claro para el almacenamiento está frenando las decisiones de inversión, especialmente en mercados como el español, y qué medidas serían más importantes para consolidar los sistemas de almacenamiento de energía por batería (BESS) como infraestructura crítica? ¿Existen ejemplos de otros países europeos que puedan servir de orientación?
- A pesar de la bajada de los costes tecnológicos, el almacenamiento a gran escala aún no ha despegado en algunos países. Más allá del precio, ¿qué barreras normativas, administrativas o de diseño del mercado siguen limitando su adopción comercial y cómo pueden superarse?
- El mercado energético europeo está evolucionando hacia nuevos servicios, como el equilibrio del sistema, la flexibilidad local o la integración con grandes consumidores de electricidad, como los centros de datos. En este contexto, ¿qué papel desempeñará el almacenamiento como activo estratégico para el sistema energético europeo de cara a 2030?
- En un contexto de transición energética acelerada y de creciente competencia mundial, ¿qué papel puede desempeñar el almacenamiento de energía para reforzar la competitividad industrial de Europa y avanzar hacia una transición energética ordenada y socialmente sostenible?
- De cara al futuro, ¿qué tecnologías de almacenamiento —más allá del litio— considera Trina Storage más prometedoras para aplicaciones industriales y de red, y cómo se están preparando para un escenario tecnológicamente más diversificado?
Por otro lado, nos hemos centrado en un enfoque muy industrial de la ejecución: productos robustos, integración, calidad y una propuesta de valor centrada en todo el ciclo de vida de los activos, no solo en el CAPEX.
La lección clave es que ampliar el almacenamiento no consiste solo en «tener una batería», sino en ofrecer un servicio adecuado en ingeniería, suministro, puesta en marcha, seguridad, operación y mantenimiento. En Europa, también ha sido decisivo crear equipos locales con la capacidad real de respaldar proyectos complejos y repetibles, y convertir los primeros proyectos en una base para el crecimiento con clientes que siguen confiando en nosotros.
Europa está aumentando considerablemente sus objetivos en materia de energías renovables, pero el desarrollo de las redes y los sistemas de almacenamiento no siempre avanza al mismo ritmo. Basándose en su experiencia en diferentes mercados europeos, ¿qué riesgos operativos y económicos podría generar este desequilibrio si no se corrige a tiempo?
Cuando la generación renovable crece más rápido que la red y el almacenamiento, surgen dos tipos de riesgos muy claros.
Operativos: más congestión, más restricciones, mayor necesidad de maniobras en la red y de medidas correctivas por parte del operador del sistema. En sistemas con alta penetración solar, el «pico solar» se hace más pronunciado y la red sufre estrés durante determinadas horas. Esto puede incluso llevar a limitaciones de exportación de energía renovable en puntos específicos de la red.
Económicos: el desequilibrio erosiona el valor de las energías renovables: precios muy bajos o deprimidos durante las horas de alta producción (incluso precios negativos), mayor volatilidad intradía y deterioro de la viabilidad económica de nuevas plantas. Si no se corrige, el sistema acaba pagando de alguna manera por esta ineficiencia (a través de restricciones, costes de balance o inversiones retrasadas).
El almacenamiento es una de las herramientas más directas para reducir ambos riesgos, ya que convierte la variabilidad en un recurso gestionable.
Desde el punto de vista de Trina Storage, ¿en qué medida la falta de un marco normativo claro para el almacenamiento está frenando las decisiones de inversión, especialmente en mercados como el español, y qué medidas serían más importantes para consolidar los sistemas de almacenamiento de energía por batería (BESS) como infraestructura crítica? ¿Existen ejemplos de otros países europeos que puedan servir de orientación?
La falta de un marco estable y claro frena las decisiones de inversión, especialmente en mercados como el español, donde el almacenamiento sigue «buscando» fuentes de ingresos predecibles. Los inversores pueden asumir riesgos, pero necesitan visibilidad: normas, acceso al mercado y señales que permitan financiar los proyectos de forma coherente.
Medidas prioritarias:
- Esquemas de remuneración estables (modelos de capacidad, disponibilidad o híbridos) que hagan que los proyectos sean financiables.
- Normas claras para la coubicación (y señales sólidas que fomenten que las nuevas instalaciones fotovoltaicas y eólicas integren el almacenamiento cuando tenga sentido desde el punto de vista sistémico).
- Integración explícita de los sistemas de almacenamiento de energía por batería (BESS) en la planificación de la red (TSO/DSO) como un activo de infraestructura, no como un accesorio.
- Agilización de los procesos de autorización y administrativos tanto para proyectos autónomos como para proyectos coubicados.
- Fuerte impulso de la participación de los BESS en los servicios del sistema y los mercados de flexibilidad.
A modo de referencia, países como el Reino Unido, Bélgica o Italia muestran cómo se acelera la inversión cuando se establecen mecanismos que proporcionan visibilidad de los ingresos a largo plazo y normas claras. Ese tipo de señal regulatoria es lo que España aún necesita implementar.
A pesar de la bajada de los costes tecnológicos, el almacenamiento a gran escala aún no ha despegado en algunos países. Más allá del precio, ¿qué barreras normativas, administrativas o de diseño del mercado siguen limitando su adopción comercial y cómo pueden superarse?
Aunque los costes tecnológicos bajen, siguen existiendo varias barreras estructurales importantes:
- Permisos y acceso/conexión a la red: complejidad administrativa y plazos inciertos, especialmente para proyectos de ubicación conjunta.
- Diseño del mercado: si los mercados de servicios, flexibilidad o capacidad no están plenamente habilitados o se mantienen en fases piloto, faltan fuentes de ingresos recurrentes.
- Planificación fragmentada: los operadores de red, los operadores de mercado y los inversores no siempre avanzan con una hoja de ruta compartida.
- Señales de demanda: si la electrificación industrial, el transporte y la calefacción avanzan lentamente, el sistema tarda más en «necesitar» realmente la flexibilidad y en pagar por ella.
La solución debe ser coordinada: simplificar la concesión de permisos, definir normas estables y, al mismo tiempo, acelerar la electrificación y la demanda flexible. Cuando estas piezas encajan, el almacenamiento se expande muy rápidamente.
Dicho esto, casi todos los países de la UE han apoyado proyectos de BESS de una forma u otra en los últimos años, y el progreso es claramente visible.
El mercado energético europeo está evolucionando hacia nuevos servicios, como el equilibrio del sistema, la flexibilidad local o la integración con grandes consumidores de electricidad, como los centros de datos. En este contexto, ¿qué papel desempeñará el almacenamiento como activo estratégico para el sistema energético europeo de cara a 2030?
Para 2030, los sistemas de almacenamiento de energía en batería (BESS) pasarán de ser un «complemento» a convertirse en un activo estratégico para el sistema, no solo por el arbitraje, sino por su contribución al funcionamiento del sistema:
- Equilibrio del sistema y servicios auxiliares.
- Flexibilidad local allí donde la red se ve sometida a mayor presión.
- Integración eficiente de las energías renovables (menos restricciones y mayor captura de valor).
- Apoyo a los nuevos grandes consumidores (como los centros de datos) que exigen calidad, continuidad y, cada vez más, energía renovable despachable.
- Capacidades de formación de red: la próxima evolución del almacenamiento, que permite a los BESS contribuir activamente a la estabilidad de la red. Esto incluye:
- Construcción activa de la red: en caso de un corte importante, el sistema puede tomar el control en milisegundos y establecer de forma autónoma una microrred.
- Apoyo a la inercia: respuesta instantánea a las caídas de frecuencia, inyectando energía para evitar el colapso del sistema.
- Amortiguación de oscilaciones: en redes débiles, estabilizando activamente la tensión y suprimiendo las oscilaciones.
En un sistema más electrificado y digital, el almacenamiento será una herramienta clave para que la transición energética sea técnicamente viable y económicamente eficiente.
En un contexto de transición energética acelerada y de creciente competencia mundial, ¿qué papel puede desempeñar el almacenamiento de energía para reforzar la competitividad industrial de Europa y avanzar hacia una transición energética ordenada y socialmente sostenible?
El almacenamiento puede reforzar la competitividad industrial de Europa de tres maneras:
- Energía más estable y predecible: reduce la volatilidad, suaviza los picos de demanda y ayuda a optimizar el coste total del sistema.
- Acelera la electrificación industrial: permite integrar más energías renovables sin comprometer la seguridad del suministro, lo que facilita una reindustrialización limpia.
- Transición ordenada: cuanto más eficiente se vuelve el sistema (menos restricciones, menos limitaciones, menor dependencia de los combustibles fósiles para el equilibrio), más fácil resulta sostener la transición con aceptación social —gracias a precios más racionales, menos ineficiencias y una mayor resiliencia.
Si Europa quiere liderar la industria descarbonizada, la energía renovable no solo debe ser abundante, sino también gestionable.
De cara al futuro, ¿qué tecnologías de almacenamiento —más allá del litio— considera Trina Storage más prometedoras para aplicaciones industriales y de red, y cómo se están preparando para un escenario tecnológicamente más diversificado?
El litio-ion seguirá siendo dominante durante esta década debido a su madurez, competitividad y cadena de suministro. Dicho esto, vemos potencial en:
- El sodio-ion, debido a sus menores costes y a la mayor disponibilidad de materiales, especialmente para aplicaciones estacionarias específicas.
- El hidrógeno y otras tecnologías de larga duración, que ofrecen una capacidad de almacenamiento escalable para las necesidades de descarbonización profunda y períodos de descarga prolongados.
- Los sistemas híbridos, que combinan tecnologías en función de las necesidades (duración, ciclos, limitaciones de la red).
Prepararse para un escenario diversificado implica diseñar soluciones y plataformas teniendo en cuenta la modularidad, la integración y la seguridad, al tiempo que se adopta un enfoque basado en el ciclo de vida: ingeniería, operación, mantenimiento y optimización de activos, independientemente de la química subyacente.
Al mismo tiempo, más allá de las tecnologías futuras, es fundamental demostrar que las soluciones actuales ya son capaces de satisfacer las complejas necesidades de la red eléctrica. En este sentido, Trina Storage se centra en tecnologías validadas y listas para su implementación. Hemos creado un Centro de Simulación de Formación de Red junto con un centro de pruebas empíricas de 20 MVA, lo que garantiza que las soluciones no solo se diseñen, sino que también se prueben y sean verificables antes de su implementación. A modo de ejemplo, el proyecto PGT (250 MW / 500 MWh) en Australia Meridional —el mayor proyecto autónomo del país— se ha implementado íntegramente con un modelo de formación de red. Y el proyecto Atlas (320 MW / 1303 MWh) en Chile, que ha logrado con éxito un arranque en negro de toda la planta, demostrando la capacidad de reconstruir la red desde cero en condiciones extremas.
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