Salsa Jeans, firma especializada en denim con origen en Portugal, ha integrado la Sostenibilidad como una dimensión estratégica de su modelo de negocio, apostando por la descarbonización, la economía circular, la innovación en materiales y una gestión responsable de toda su cadena de valor.
- ¿Cómo definiría la estrategia ESG de Salsa Jeans y cuáles son hoy sus principales prioridades en materia de sostenibilidad?
- ¿Qué avances destacaría en la reducción del impacto ambiental de la compañía durante el último año y qué factores han sido clave para conseguirlos?
- La descarbonización es uno de los grandes retos del sector textil. ¿Cómo está abordando Salsa Jeans este desafío y cuáles son las principales dificultades que encuentra en el camino?
- La economía circular ocupa un lugar cada vez más relevante en la industria de la moda. ¿Qué iniciativas están impulsando desde Salsa Jeans para prolongar la vida útil de sus productos y reducir los residuos?
- ¿Cómo trabajan con sus proveedores para garantizar una cadena de suministro cada vez más sostenible, transparente y alineada con criterios ESG?
- En el ámbito social, ¿qué políticas están desarrollando para fomentar el talento, la igualdad de oportunidades y el liderazgo dentro de la organización?
- Mirando al futuro, ¿cuáles son los principales objetivos y retos que se ha marcado Salsa Jeans para seguir avanzando en Sostenibilidad sin renunciar al crecimiento del negocio?
- Escucha la entrevista completa aquí:
La compañía impulsa iniciativas para reducir su impacto ambiental, prolongar la vida útil de sus prendas y fomentar un consumo más consciente, al tiempo que refuerza su compromiso con las personas mediante políticas de igualdad, formación y apoyo a la inclusión social.
En esta entrevista para Corresponsables, Hugo Martins, CEO de Salsa Jeans, explica cómo la compañía está abordando los principales retos ESG del sector textil y comparte su visión sobre el papel de la innovación y la circularidad para construir una industria de la moda más sostenible.
¿Cómo definiría la estrategia ESG de Salsa Jeans y cuáles son hoy sus principales prioridades en materia de sostenibilidad?
Uno de los aspectos que más nos ayuda a avanzar en nuestra estrategia ESG es que la entendemos como una dimensión más del negocio. Está totalmente integrada y no funciona como un proyecto paralelo. Llevamos muchos años trabajando así.
Todo tomó una nueva dimensión cuando creamos Become, nuestro programa de Sostenibilidad, que ha ido evolucionando con el tiempo. Comenzamos con un enfoque más centrado en los aspectos esenciales y hoy trabajamos ya sobre seis grandes áreas: agua; energía y emisiones; circularidad, que es especialmente importante para nuestra industria; embalajes; cadena de suministro; y personas.
Un aspecto especialmente relevante es que implementamos esta estrategia a través de un consejo específico formado por personas de distintas áreas de la empresa. No es un órgano jerárquico compuesto únicamente por directivos, sino un equipo integrado por profesionales que realmente creen en la importancia de construir una empresa cada vez más responsable y con menor impacto negativo.
Contar con representantes de todas las funciones nos permite actuar sobre todas las áreas de la compañía de manera transversal.
¿Qué avances destacaría en la reducción del impacto ambiental de la compañía durante el último año y qué factores han sido clave para conseguirlos?
2025 fue un buen año porque suponía el tercer ejercicio de nuestro ciclo estratégico de tres años y pudimos consolidar muchos avances.
Destacaría, en primer lugar, que el porcentaje de electricidad procedente de fuentes renovables alcanzó casi el 70%, reflejo de las inversiones realizadas para aumentar nuestra capacidad propia de producción energética. También conseguimos que el nivel de residuos reciclados llegara al 60%, una cifra muy significativa.
Hay además dos aspectos que me hacen especial ilusión. El primero tiene que ver con las personas: Salsa es una empresa profundamente femenina y el 61% de nuestros puestos de liderazgo están ocupados por mujeres. Es algo muy natural dentro de nuestra organización y creo que aporta una sensibilidad y una responsabilidad adicionales.
En cuanto al producto, seguimos avanzando en el uso de fibras renovables y en la apuesta por la monomaterialidad. Actualmente, el 74% de nuestras prendas ya incorpora fibras renovables y nuestro objetivo es seguir incrementando este porcentaje.
La descarbonización es uno de los grandes retos del sector textil. ¿Cómo está abordando Salsa Jeans este desafío y cuáles son las principales dificultades que encuentra en el camino?
La descarbonización fue una de las primeras cuestiones que entró en el debate público y vino acompañada de compromisos muy ambiciosos.
En nuestro caso, pertenecemos a un grupo empresarial que inicialmente se había fijado el objetivo de alcanzar la neutralidad carbónica en 2050, pero posteriormente decidió adelantarlo a 2040. Más allá de que ese objetivo sea científicamente alcanzable o no en todos sus aspectos, lo realmente importante es que esa urgencia obliga a actuar cada año.
Lo primero fue medir de manera rápida y rigurosa. Si no mides correctamente, es muy difícil avanzar y normalmente solo consigues mejoras de pequeño impacto. Ese cambio nos permitió acelerar la transición.
Dentro de nuestros objetivos iniciales, que tienen una primera referencia temporal en 2032 para determinados alcances, ya hemos alcanzado entre un 25% y un 30% de ejecución.
En el caso del Tier 2, incluso hemos cumplido ya nuestro objetivo previsto para 2032, gracias principalmente a las inversiones en producción propia de energía y en una estructura productiva cada vez más eficiente.
Es especialmente interesante porque conseguimos reducir nuestra huella ambiental y, al mismo tiempo, generar ahorros económicos. La sostenibilidad también puede traducirse en rentabilidad financiera.
La economía circular ocupa un lugar cada vez más relevante en la industria de la moda. ¿Qué iniciativas están impulsando desde Salsa Jeans para prolongar la vida útil de sus productos y reducir los residuos?
En una empresa de moda, la circularidad debe comenzar desde el diseño. Uno de los cambios más importantes fue formar y proporcionar herramientas a los equipos que crean las prendas para que incorporen criterios de circularidad desde el inicio del proceso creativo.
Eso implica diseñar productos que puedan utilizarse durante más tiempo, con un buen ajuste, resistentes a las tendencias pasajeras y fabricados con materiales adecuados para prolongar su vida útil.
También influye en la selección de materias primas y en el uso creciente de materiales reciclados, siempre dentro de un proceso de mejora continua.
Además, destacaría dos iniciativas muy relevantes. La primera es nuestro programa de reparación Infinity, puesto en marcha hace ya cuatro años. Cualquier cliente puede llevar una prenda vaquera de Salsa a una de nuestras tiendas para que sea evaluada y reparada. Podemos arreglar un agujero, cambiar un botón, modificar una talla o realizar distintas intervenciones para prolongar su vida útil.
Es un servicio muy valorado por nuestros clientes y ejecutado por las costureras de nuestra sede en Portugal, que cuentan con una enorme experiencia.
La segunda línea de trabajo son los proyectos piloto y las ediciones limitadas que utilizamos para experimentar con nuevos materiales, procesos o modelos productivos. Solo lanzamos estas pruebas cuando creemos que pueden convertirse en soluciones aplicables al conjunto de nuestra actividad, permitiéndonos aprender qué cambios aportan mayor valor y deben priorizarse.
¿Cómo trabajan con sus proveedores para garantizar una cadena de suministro cada vez más sostenible, transparente y alineada con criterios ESG?
Nuestro modelo productivo tiene un carácter muy familiar. Salsa nació como una operación industrial y todavía mantenemos una parte importante de producción propia, con capacidades internas de confección y fabricación.
Además, trabajamos con un grupo muy reducido de proveedores, aproximadamente entre 40 y 50 para todas las categorías de producto y materias primas. Es una cifra muy baja para el sector, pero responde a nuestra filosofía de construir relaciones muy duraderas. Tenemos proveedores con los que colaboramos desde hace más de veinte años e incluso profesionales que han trabajado temporalmente en Salsa para aprender nuevas metodologías.
Existe una auténtica cultura de puertas abiertas. Aun así, realizamos un seguimiento constante. Disponemos de equipos propios que supervisan la producción, especialmente en aquellos casos en los que trabajamos con proveedores ubicados en Asia.
Todos nuestros proveedores están sujetos a códigos de conducta, manuales específicos y auditorías periódicas. Como mínimo reciben una auditoría exhaustiva cada dos años para verificar el cumplimiento de nuestros estándares.
También hacemos un seguimiento continuo de la calidad de los productos y de las reclamaciones de los clientes.
En los últimos cuatro años hemos conseguido reducir de manera consecutiva el nivel de reclamaciones, incluso mientras la empresa seguía creciendo, lo que demuestra que la calidad y la durabilidad de nuestras prendas continúan mejorando.
En el ámbito social, ¿qué políticas están desarrollando para fomentar el talento, la igualdad de oportunidades y el liderazgo dentro de la organización?
Salsa es una empresa muy especial en este aspecto. Somos más de 1.200 personas y cerca de 400 trabajan en nuestra sede central de Vila Nova de Famalicão, en Portugal, donde se concentran los equipos corporativos, la logística y parte de la producción industrial.
Dos tercios de estas personas proceden de la propia zona, lo que genera una cultura de cercanía, colaboración y ayuda mutua muy fuerte.
Además, más del 70% de nuestra plantilla son mujeres y más del 60% de los puestos de liderazgo también están ocupados por mujeres.
Realizamos periódicamente estudios de igualdad y nunca hemos detectado problemas relevantes de paridad, porque desde nuestros orígenes lo importante siempre ha sido el talento y la capacidad de cada persona. Esto ha contribuido a crear una cultura basada en la empatía, el cuidado de las personas y la colaboración.
A ello se suma una revisión continua de nuestras políticas de beneficios y condiciones laborales para adaptarlas a las necesidades reales de los equipos.
Cada seis meses realizamos una encuesta interna de clima laboral muy participativa que incluye espacios abiertos para recoger sugerencias.
Lo más importante es que las personas saben que sus opiniones se escuchan y generan cambios concretos. Siempre compartimos los resultados y las acciones que vamos a desarrollar a partir de ellos.
Por último, prestamos una atención especial al entorno local. Colaboramos con distintas instituciones y desarrollamos programas como Reborn, dirigido a mujeres en riesgo de exclusión social y económica.
Se trata de un itinerario de diez etapas diseñado por Salsa para favorecer su formación y facilitar su reintegración social y laboral. Acaba de finalizar su cuarta edición y supone para nosotros un motivo de enorme orgullo.
Mirando al futuro, ¿cuáles son los principales objetivos y retos que se ha marcado Salsa Jeans para seguir avanzando en Sostenibilidad sin renunciar al crecimiento del negocio?
Estamos viviendo un momento en el que el crecimiento debe ir acompañado necesariamente de sostenibilidad. Nuestro objetivo no es crecer por crecer, sino hacerlo generando cada vez más valor financiero, social y para nuestros clientes, siendo al mismo tiempo una empresa más eficiente y con menor impacto.
Entre nuestras prioridades está seguir reduciendo las emisiones, especialmente las correspondientes al alcance 3, continuar avanzando en la gestión eficiente del agua —un aspecto especialmente importante en la fabricación de denim— y aumentar la reutilización del agua utilizada en los procesos de lavado.
También queremos ampliar Betterwash, un programa que combina nuevas tecnologías y técnicas de lavado y que ya nos ha permitido reducir cerca del 50% del consumo de agua. Nuestro objetivo es que estas prácticas puedan extenderse también a otros proveedores.
Seguiremos impulsando Infinity y el resto de iniciativas relacionadas con la circularidad y la trazabilidad.
Además, creemos que los avances tecnológicos de los últimos años, como el pasaporte digital de producto o la capacidad de la inteligencia artificial para recopilar y procesar información, nos ofrecen nuevas oportunidades para mejorar la transparencia.
Cada año publicamos nuestro informe de impacto y, a medida que disponemos de más datos, compartimos también más información.
En definitiva, cuanto más eficientes seamos en nuestras operaciones, menor será nuestro impacto.
No tenemos todo resuelto, pero sí contamos con una dirección clara, un método definido, resultados medibles y un gran equipo para seguir avanzando.
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