Una empresa familiar gallega, independiente e inconformista, nacida en 1906 y construida generación tras generación desde la tradición artesana, la innovación y el respeto al origen. Así nos gusta definirnos en Corporación Hijos de Rivera y nos proyectamos en una forma de entender el éxito que no consiste en crecer por crecer sino en evolucionar en un negocio sólido y relevante, que genere impacto positivo y cuide, entre otros ámbitos, los sistemas naturales de los que dependemos.
Somos muy conscientes de que elaboramos y distribuimos bebidas y dependemos del agua, de la agricultura, de la energía, de los envases y del transporte. Sabemos, por tanto, que la continuidad de nuestro oficio está vinculada a la salud del medio ambiente y a nuestra capacidad para utilizar los recursos de forma cada vez más eficiente y resiliente.
Nuestro propósito, ser la big craft global más amada, generando impacto positivo, expresa una manera de entender la compañía en la que sostenibilidad, innovación, competitividad y permanencia futura forman parte de una misma estrategia.
La ciencia de los límites planetarios refuerza esta responsabilidad. Estos límites nos ayudan a comprender hasta qué punto podemos presionar los sistemas naturales fundamentales sin aumentar de forma peligrosa los riesgos para su estabilidad. Cuando estos sistemas se deterioran, aumentan también los riesgos sociales y económicos ya que el clima está conectado con el agua, la biodiversidad, los usos del suelo, los océanos y los ciclos naturales. Para una empresa como la nuestra, que depende de materias primas agrícolas, agua y energía, descarbonizar no es sólo una responsabilidad ambiental: es un compromiso ineludible con la resiliencia y el futuro.
Para decidir dónde concentrar nuestros esfuerzos analizamos dos dimensiones: los impactos que nuestra actividad genera sobre las personas y el medio ambiente y, al mismo tiempo, cómo los retos ambientales y sociales pueden afectar a nuestra actividad. De hecho, nuestra Estrategia de Impacto Positivo se articula en cinco ejes: Origen, Planeta, Personas, Aliados y Gobernanza. Y, dentro de Planeta Resistente, definimos como temas relevantes la acción climática, la economía circular y el cuidado del agua y los ecosistemas.
En acción climática tenemos un principio básico: no hay descarbonización sin una medición seria. Desde 2018 calculamos nuestra Huella de Carbono Organizacional con metodologías reconocidas internacionalmente y con verificación externa. La huella de carbono nos permite convertir los distintos gases que contribuyen al calentamiento global en una unidad común, el CO₂ equivalente, para conocer cuánto emitimos, dónde se generan esas emisiones en toda nuestra cadena de valor y cómo evolucionan.
Medir no es solo contar toneladas: es obtener información para decidir mejor.
En este sentido, hemos destinado grandes esfuerzos y recursos a acelerar la descarbonización de nuestras propias operaciones a lo largo de los últimos años. En la fábrica de cerveza Estrella Galicia de Agrela, desde 2009 hasta 2025 hemos reducido aproximadamente un 28% el consumo eléctrico y un 77% el consumo de gas natural por unidad producida. En 2025, considerando conjuntamente las fábricas de cerveza de Agrela y Morás, alrededor del 63% de la energía térmica consumida procedió de fuentes renovables, principalmente biogás y biomasa.
A ello se suman la adquisición de electricidad de origen renovable desde 2019, nuestra producción fotovoltaica, el aprovechamiento del biogás y la recuperación del CO₂ generado durante la fermentación para reincorporarlo al proceso productivo.
No obstante, un porcentaje muy elevado de nuestra huella de carbono se encuentra en la cadena de valor. Esto cambia nuestra forma de entender la descarbonización: hacemos nuestras fábricas cada día más eficientes pero aun así podemos seguir teniendo una huella relevante si no transformamos también cómo compramos, envasamos, transportamos, refrigeramos y colaboramos con proveedores y clientes. ¿Dónde podemos reducir más emisiones con cada decisión de negocio?
Las materias primas, los materiales de envasado, la logística y la cadena de frío concentran una parte importante de nuestra huella. Por ello trabajamos en aligerar envases, incorporar materiales reciclados, impulsar formatos retornables, reducir embalajes, mejorar la logística, adquirir equipos de refrigeración más eficientes, siempre colaborando con nuestros proveedores.
Actuando sobre los envases y la distribución, impulsamos formatos retornables y modelos como la cerveza de bodega, que reduce de manera considerable las emisiones frente a la misma cerveza comercializada en botella no retornable.
Los resultados muestran que estamos avanzando. La intensidad de nuestra huella organizacional total —es decir, las emisiones en relación con nuestra actividad— se ha reducido aproximadamente un 17% respecto a 2018, nuestro año base, incluso en un contexto de crecimiento acelerado del negocio.
Nuestro siguiente horizonte es 2030. Para nuestras emisiones operativas hemos establecido un ambicioso objetivo de reducción aproximado de cerca de un 50% de la intensidad de emisiones por volumen producido respecto a 2018. Y, en lo que se refiere a nuestra cadena de valor, seguimos avanzando con nuestros proveedores en carbono, energía, circularidad de materiales, agua y riesgos climáticos. Descarbonizar nuestra cadena de valor exige colaborar, innovar y transformarla de forma conjunta.
Nos alegra lo conseguido, pero nos interesa más lo que todavía podemos transformar. Medir nos da conocimiento. Reducir nos da credibilidad. Innovar nos permite acelerar. Colaborar multiplica el impacto.
Y hacerlo desde una empresa familiar nos recuerda para qué: para seguir creciendo durante generaciones, dejando una huella cada vez menor en carbono y cada vez mayor en impacto positivo.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Internacional Contra el Cambio Climático


