Las empresas tomamos cada día decisiones que influyen en el desarrollo sostenible y en el clima: qué proyectos apoyamos, con quién trabajamos, cuánta energía consumimos o dónde invertimos. Tengo el convencimiento de que la responsabilidad climática es indispensable en la gestión de cualquier compañía, al mismo nivel que otras magnitudes financieras y de negocio que analizamos continuamente. Y cuanto mayor es el alcance de una empresa, mayor es también esa responsabilidad.
En Cesce, además de nuestra actividad aseguradora, gestionamos por cuenta del Estado los seguros que acompañan a muchas empresas españolas en sus proyectos internacionales, respaldando la financiación para la construcción de grandes infraestructuras, plantas energéticas e instalaciones industriales en todo el mundo. En 2020 pusimos en marcha una Estrategia Climática con la que nos propusimos que nuestro apoyo a las empresas empujara a su vez la transición energética. La herramienta principal han sido las Pólizas Verdes, que lanzamos en 2022 para respaldar los proyectos alineados con la Taxonomía europea o con el acuerdo sectorial de la OCDE.
En 2025 la Póliza Verde de Inversión fue nuestro producto más contratado, con 1.773 millones de euros, casi el triple que el año anterior. Detrás de esa cifra hay parques eólicos, plantas solares, redes eléctricas y líneas ferroviarias que se construyen en todo el mundo con tecnología y talento españoles. Las empresas españolas tienen una ventaja clara en renovables y transporte sostenible y nuestro papel es ayudarlas a aprovecharla en mercados que no siempre son fáciles.
Con este impulso, la financiación climática ya roza el 42% de nuestra cartera por cuenta del Estado, y en 2025 nuestra exposición a energía de bajas emisiones superó por primera vez a la vinculada a combustibles fósiles. Ese mismo año, los proyectos renovables que respaldamos evitaron la emisión de 8,80 millones de toneladas de CO2 en la parte que nos corresponde por el riesgo que asumimos.
Ese impulso se completa con una Política de Cambio Climático que orienta nuestro apoyo en coherencia con los compromisos de España.
Esta clara orientación por un desarrollo sostenible se traduce en uno datos de los que estoy especialmente orgulloso. Desde 2020, nuestra cartera por cuenta del Estado ha crecido un 40%, y en el mismo periodo las emisiones asociadas a los proyectos que aseguramos han bajado un 31%. La intensidad de carbono por cada millón de euros asegurado se ha reducido a la mitad. El mensaje que dejan estos datos es claro: lo sostenible es rentable y es buen negocio a largo plazo para nosotros y para las empresas a las que acompañamos.
Queremos seguir por este camino, marcándonos unas metas claras. Cesce fue uno de los miembros fundadores de la alianza NZECA, que reúne a las agencias de crédito a la exportación comprometidas con las cero emisiones netas en 2050, y ya hemos fijado nuestros objetivos para 2030. Entre ellos están alcanzar 10.000 millones de euros en financiación climática y que al menos la mitad de nuestra cartera se dedique a actividades que contribuyan a frenar el cambio climático.
Ese compromiso lo compartimos con nuestros clientes. En las grandes operaciones vamos a trabajar con empresas y bancos para obtener información climática de cada proyecto, como estimaciones de emisiones verificadas o análisis de riesgo climático. A nosotros nos ayudará a gestionar mejor el riesgo, y a ellos les permitirá llegar mejor preparados a unos mercados financieros que cada vez piden más transparencia.
La responsabilidad empieza también por casa. Nuestro Plan Director de Sostenibilidad integra criterios ambientales, sociales y de buen gobierno en todas las áreas de la compañía. Toda la electricidad que consumen nuestra sede y nuestra red de oficinas es renovable. Desde 2019 compensamos cada año las emisiones de nuestra actividad corporativa en España con proyectos de reforestación, y hemos extendido la medición de la huella a nuestras filiales de Latinoamérica. En el plano internacional, presidimos el Grupo de Expertos en Medio Ambiente de la OCDE, uno de los foros donde se definen los estándares ambientales de las agencias de crédito a la exportación.
Todo esto lo hace posible un equipo convencido de que el trabajo bien hecho incluye cuidar el entorno en el que operamos, y unas empresas exportadoras que han apostado por proyectos sostenibles en todo el mundo. Son pequeños pasos, pero todos contribuyen a un futuro mejor a la vez que mejora su competitividad, porque la sostenibilidad es un eje real de transformación y valor empresarial que crea nuevos modelos de negocio, atrae talento, inversiones y genera resiliencia y, por lo tanto, rentabilidad.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Internacional Contra el Cambio Climático


