El Hospital Israelita Albert Einstein de Brasil ha puesto en marcha un servicio de evaluación del bienestar mental y el rendimiento cognitivo dirigido a ejecutivos y profesionales que trabajan bajo una presión continuada. La iniciativa refleja un cambio relevante: el agotamiento laboral deja de considerarse únicamente un problema personal y pasa a abordarse como un riesgo para el conjunto de la organización.
El programa consiste en un circuito clínico de aproximadamente cinco horas. Durante la evaluación se analizan el sueño, los hábitos cotidianos, el bienestar emocional, la atención, la memoria, la flexibilidad cognitiva y la velocidad de procesamiento. También se emplean herramientas de realidad virtual, seguimiento ocular y biorretroalimentación, además de incorporar una valoración de nutrición conductual. Finalmente, un equipo multidisciplinar integra los resultados y prepara un plan individualizado.
El agotamiento, un desafío para las empresas
Los datos recogidos en Brasil muestran la dimensión del problema. Una investigación de Movimento Mulher 360 señaló que solo el 23,1 % de los altos ejecutivos se consideraba saludable, mientras que el porcentaje de mujeres en puestos directivos con síntomas de agotamiento alcanzaba el 66,7 %. Otro estudio desarrollado por el Centro de Referencia Einstein en Salud Mental concluyó que la mitad de los ejecutivos consultados percibía el entorno corporativo como una amenaza para su bienestar psicológico y el 39 % no se sentía respaldado ante el estrés.
La prevención también ha adquirido mayor peso normativo. Desde el 26 de mayo de 2026, la regulación brasileña NR-1 obliga a integrar los factores de riesgo psicosocial relacionados con el trabajo dentro de la gestión de riesgos laborales. Entre ellos pueden encontrarse la sobrecarga, la falta de autonomía, los conflictos, el acoso o una organización deficiente del trabajo.
Bienestar emocional durante toda la vida laboral
Este planteamiento conecta con las líneas de análisis de Fundación Edad y Vida sobre la gestión de la edad y el talento sénior en las empresas. La entidad considera necesario asegurar el bienestar físico y emocional durante todas las etapas profesionales para proteger la salud, mantener el rendimiento y prevenir bajas laborales. También plantea adaptar los espacios, las responsabilidades y las condiciones de trabajo a la evolución de cada persona.
Esta perspectiva resulta especialmente importante en plantillas cada vez más longevas. Las exigencias prolongadas, la dificultad para conciliar y la acumulación de responsabilidades profesionales y familiares pueden aumentar el desgaste de los trabajadores de mayor edad y provocar una pérdida de experiencia y conocimiento para las organizaciones.
Prevenir antes de que llegue el colapso
La experiencia impulsada por Einstein muestra que la prevención debe ir más allá de intervenciones puntuales. Evaluar de forma temprana el estrés, el descanso, la salud emocional y el funcionamiento cognitivo puede facilitar respuestas personalizadas antes de que aparezcan problemas graves.
Desde el enfoque promovido por Fundación Edad y Vida, cuidar a quienes lideran y proteger el bienestar de los profesionales en todas las edades contribuye a crear organizaciones más saludables, sostenibles e inclusivas. La salud mental debe formar parte de la estrategia empresarial, junto con la conciliación, la escucha activa, la adaptación de los puestos y una cultura de liderazgo respetuosa con la diversidad generacional.
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