Los hombres viven más años que nunca, pero continúan llegando más tarde a las consultas médicas cuando se trata de prevención. Esta es una de las principales conclusiones que trasladan los especialistas en salud masculina coincidiendo con la proximidad de Movember, el movimiento internacional que durante el mes de noviembre promueve la concienciación sobre la salud del hombre.
Para el doctor Ramón Rogel, urólogo de la clínica Ribera Pasarela y especialista en Salud Masculina Integral, uno de los principales retos actuales no es únicamente tratar las enfermedades, sino conseguir que los hombres incorporen la prevención a sus hábitos de cuidado personal. «Seguimos viendo pacientes que acuden por primera vez cuando ya existe una alteración urinaria importante, dificultades en la esfera sexual o síntomas que llevan tiempo condicionando su bienestar. Sin embargo, muchas de estas situaciones podrían haberse evaluado y abordado antes mediante revisiones periódicas», explica.
La ausencia de síntomas no siempre significa ausencia de enfermedad
Uno de los errores más frecuentes es asociar la necesidad de acudir al especialista únicamente con la aparición de dolor o molestias evidentes. Sin embargo, “numerosas patologías relacionadas con la salud masculina pueden evolucionar durante años de forma silenciosa”, tal y como explica el doctor Rogel.
Las enfermedades prostáticas constituyen uno de los ejemplos más conocidos. “Alteraciones que afectan a esta glándula pueden desarrollarse progresivamente antes de manifestarse mediante cambios urinarios, necesidad de levantarse varias veces por la noche o dificultades para vaciar completamente la vejiga”, asegura el especialista de Ribera Pasarela.
Lo mismo ocurre con determinados trastornos hormonales o con algunos problemas vinculados a la salud sexual masculina. En muchas ocasiones, síntomas como el cansancio persistente, la pérdida de energía, la disminución del deseo sexual o el descenso del rendimiento físico se interpretan como consecuencias inevitables del envejecimiento cuando, en realidad, pueden requerir una valoración médica. «La salud masculina es mucho más amplia que la próstata. Incluye aspectos hormonales, metabólicos, urinarios, cardiovasculares y sexuales que están estrechamente relacionados entre sí», señala el doctor Rogel.
Un cambio de enfoque: de tratar enfermedades a preservar la salud
La medicina actual avanza hacia modelos cada vez más preventivos y personalizados. En este contexto surge el concepto de salud integral masculina, una disciplina que busca analizar de manera global diferentes factores que influyen en el bienestar del hombre a lo largo de las distintas etapas de su vida.
El objetivo no consiste en buscar enfermedades de forma indiscriminada, sino en identificar factores de riesgo, detectar alteraciones en fases tempranas y promover hábitos saludables que permitan mantener una buena calidad de vida durante más tiempo. Entre los aspectos que habitualmente se evalúan se encuentran la salud urinaria, el estado hormonal, los antecedentes familiares, la función sexual, el peso corporal, la actividad física, la calidad del sueño y otros parámetros relacionados con la salud general.
Según explica el especialista de Ribera Pasarela, cada vez más hombres muestran interés por cuidar su salud de forma preventiva, aunque todavía queda camino por recorrer. «Hemos avanzado mucho en la concienciación sobre otros aspectos de la salud, pero todavía existe cierto reparo a la hora de hablar de temas relacionados con la salud masculina. Es importante entender que consultar ante una duda o realizar una revisión periódica forma parte del autocuidado y de la prevención», afirma.
Movember y la importancia de abrir la conversación
La proximidad de Movember vuelve a poner el foco sobre algunos de los principales desafíos sanitarios que afectan a la población masculina. Además de promover la prevención de enfermedades urológicas, esta iniciativa internacional busca visibilizar cuestiones relacionadas con la salud mental, los hábitos de vida saludables y la necesidad de romper tabúes que todavía dificultan el acceso temprano a la atención sanitaria. «La mejor consulta es muchas veces aquella en la que todavía no existe una enfermedad. La prevención nos permite conocer mejor nuestro estado de salud, resolver dudas y actuar antes de que las alteraciones tengan un impacto importante en la vida del paciente», concluye el doctor Rogel.
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