ENGIE, grupo internacional de referencia en energía y servicios, sigue reafirmando su compromiso con la biodiversidad y el medio ambiente. La compañía ha participado, un año más en el rescate y traslado de 2.943 ejemplares de truchas y otras especies acuáticas autóctonas en el canal de la central hidroeléctrica de Sossís, ubicada en Lleida.
Esta operación ha contado con la colaboración de especialistas y personal de ENGIE España, representantes de la administración, y voluntarios vinculados al mundo de la pesca recreativa. Algunos se han desplazado desde diferentes comarcas e, incluso, desde Francia para contribuir de forma altruista a la protección de este ecosistema fluvial.
Se trata de una práctica de protección ambiental que se realiza desde hace más de 20 años como parte de las tareas de conservación y el mantenimiento periódico del canal de la central hidroeléctrica. La infraestructura cuenta con 6 kilómetros de longitud y fue construida en 1913.
La actuación se lleva a cabo durante el vaciado periódico del canal de derivación, momento en el que un equipo especializado accede en condiciones de seguridad para localizar y capturar los ejemplares presentes. Posteriormente, los peces y otras especies autóctonas son devueltos directamente al río o trasladados en tanques oxigenados para garantizar su supervivencia antes de reubicarlos en distintos tramos.
Gracias a este procedimiento, se ha logrado proteger una población de trucha europea que posee características genéticas de gran interés. Los expertos consideran que estos ejemplares muestran una especial adaptación a las fuertes variaciones de caudal que históricamente se producen en este tramo fluvial, una capacidad que podría resultar especialmente valiosa en un escenario marcado por fenómenos meteorológicos cada vez más extremos asociados al cambio climático.
Precisamente este año, los equipos participantes han constatado la presencia de una cantidad excepcional de ejemplares adultos de gran tamaño, muy superior a la que habitualmente se observa en el río. Constituye una señal positiva sobre el estado de conservación de la población y refuerza el interés de continuar desarrollando actuaciones de seguimiento y protección.
Además, el canal de derivación de la central desempeña un papel clave dentro del ecosistema. Las condiciones de refugio y disponibilidad de recursos que ofrece convierten este entorno en un hábitat favorable para numerosas especies acuáticas, que encuentran en él un espacio adecuado para su desarrollo.
Por otra parte, la actuación también contribuye a mejorar el conocimiento científico sobre las poblaciones presentes en la zona. Cada ejemplar capturado es identificado, contabilizado y clasificado por tamaños, generando una información de gran valor para la administración ambiental. Gracias a los registros acumulados durante años, es posible analizar la evolución de las poblaciones y detectar tendencias que ayudan a orientar futuras medidas de conservación.
Junto a la trucha, durante los trabajos se han rescatado otras especies autóctonas como el barbo, además de cualquier otra fauna acuática que pueda verse afectada. Paralelamente, se realiza un control de especies exóticas invasoras, devolviendo a los tramos altos del río únicamente los ejemplares autóctonos y contribuyendo así a la conservación de la biodiversidad local.
Con iniciativas como esta, ENGIE España reafirma su compromiso con una transición energética que no solo apuesta por la producción de energía renovable, sino también por la protección activa de los ecosistemas y de las especies que los habitan. Una labor, desarrollada año tras año, que demuestra que la generación de energía y la conservación de la naturaleza pueden avanzar de la mano cuando existe colaboración, conocimiento y una visión compartida de futuro.
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