Para cualquier empresa, crecer supone incorporar nuevas personas, profesionalizar procesos y adaptarse a una mayor complejidad organizativa. Pero también plantea un desafío menos visible: cómo mantener la cultura, los valores y la cercanía que definen a una organización. Este ha sido uno de los principales retos de Fundación Juan XXIII, dedicada desde hace 60 años a la inclusión sociolaboral de personas en riesgo o situación de vulnerabilidad psicosocial.
En los últimos cinco años, la Fundación ha pasado de 400 a casi 1.000 profesionales, un crecimiento anual compuesto aproximado del 20% que refleja la evolución de su actividad y el impacto de su modelo. En una organización en la que el 75% de su plantilla cuenta con certificado de discapacidad y que combina impacto social con la prestación de servicios a empresas, este incremento ha supuesto el reto de reforzar su estructura y profesionalizar la gestión sin perder la esencia de un proyecto basado en la inclusión, el desarrollo de las personas y el compromiso con su propósito.
Alianza con Factorial
Para acompañar esta evolución, la entidad apostó por digitalizar la gestión de personas de la mano de Factorial. La implantación de una plataforma única ha permitido centralizar procesos como el control horario, la gestión de ausencias, el repositorio documental, la gestión de gastos o las comunicaciones internas, facilitando una gestión más ágil, homogénea y escalable.
Uno de los avances más relevantes ha sido la incorporación de la aplicación móvil, que ha permitido establecer por primera vez un canal de comunicación directo con profesionales que, por las características de su puesto, no disponen de correo electrónico corporativo. Esta mejora ha contribuido a reforzar la comunicación interna y a ofrecer una experiencia más accesible e inclusiva para toda la plantilla.
«Nuestro reto nunca ha sido únicamente crecer, sino hacerlo de forma sostenible y sin perder la cultura que nos define. Factorial nos ha ayudado a ordenar procesos, ganar eficiencia y seguir poniendo a las personas en el centro de la organización, independientemente de su discapacidad, puesto o de dónde desarrollen su trabajo», señala Macarena Pérez, directora de Personas y Cultura de Fundación Juan XXIII.
La experiencia compartida por ambas organizaciones pone de manifiesto que la transformación digital y la gestión de personas son hoy dos elementos inseparables para afrontar el crecimiento. Más allá de la implantación de una herramienta tecnológica, el proyecto ha permitido consolidar una forma de trabajar más eficiente, conectada y preparada para seguir evolucionando sin perder de vista aquello que hace única a Fundación Juan XXIII: su compromiso con las personas y con la inclusión.
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