CaixaBank, a través de DayOne, y Afi (Analistas Financieros Internacionales) han elaborado el informe Premios EmprendeXXI 2025-2026: señales de una nueva generación emprendedora en España y Portugal, una radiografía de las principales características, tendencias y retos de las start-ups ibéricas a partir de las 1.006 candidaturas recibidas en la última edición de los Premios EmprendeXXI, máximo histórico del programa y un 5% más que en la convocatoria anterior. La muestra equivale aproximadamente a una quinta parte de las start-ups identificadas en España, aunque los autores advierten de que no es estadísticamente representativa del conjunto del ecosistema.
- De la digitalización a una economía emprendedora marcada por la IA
- Más empresas, pero menos financiación acumulada
- El verdadero cuello de botella: convertir start-ups en scale-ups
- El B2B se impone y el consumidor pierde peso
- Nacer pensando en mercados internacionales
- Más transferencia universitaria y más propiedad tecnológica entre las compañías de mayor potencial
- Equipos pequeños, pero cada vez más cualificados
- Innovación distribuida más allá de Madrid y Cataluña
- Sostenibilidad e impacto ya forman parte del modelo de negocio
- De crear empresas a conseguir que crezcan
El estudio dibuja una generación emprendedora particularmente joven. Seis de cada diez compañías participantes tienen menos de dos años de vida, mientras que únicamente el 14% se encuentra entre los tres y los cuatro años, frente al 19% de la edición precedente. Esa juventud ayuda a explicar buena parte de las características financieras y comerciales de la muestra: son compañías que todavía se encuentran, en muchos casos, validando producto, consiguiendo sus primeros clientes o preparando su primera fase relevante de crecimiento.
De la digitalización a una economía emprendedora marcada por la IA
Uno de los cambios más visibles es la aceleración de la inteligencia artificial. Aunque Software & Platforms continúa siendo la tecnología principal para el 29% de las compañías, su peso cae desde el 34% de la edición anterior. En paralelo, la IA pasa del 15% al 25% de las candidaturas en apenas un año, convirtiéndose en la tecnología que más avanza. Biotech también aumenta, del 9% al 11%, mientras que otras categorías como Agrotech o Industry X.0 reducen su presencia.
La tendencia es todavía más acusada entre las compañías de creación reciente. Entre las start-ups de menos de un año, IA y software concentran conjuntamente casi dos tercios de las iniciativas. A medida que las empresas maduran, aumenta el peso de tecnologías más intensivas en capital y en investigación, como biotecnología, hardware o industria avanzada. El informe interpreta esta evolución como el paso desde una etapa en la que la innovación empresarial se asociaba fundamentalmente a la digitalización hacia otra en la que las tecnologías de frontera ocupan un lugar cada vez mayor.
La IA no solo gana presencia, sino también financiación. Las empresas que la utilizan como tecnología principal acumularon 72,7 millones de euros, prácticamente al nivel de las biotecnológicas, con 73,3 millones, y por encima de Software & Platforms, con 58,3 millones. Mientras gran parte de las categorías tecnológicas registró descensos respecto a la edición anterior, la financiación vinculada a inteligencia artificial aumentó un 59%.
El dato refuerza una de las principales conclusiones del documento: la IA empieza a dejar de ser una especialización independiente para convertirse en una infraestructura transversal presente en soluciones de productividad, salud, servicios profesionales, educación, industria o gestión empresarial. En actividades profesionales, por ejemplo, IA y software representan conjuntamente alrededor del 60% de las tecnologías utilizadas; en administración pública, educación y sanidad, la inteligencia artificial alcanza el 33%, el software el 27% y la biotecnología el 25%.
Más empresas, pero menos financiación acumulada
La otra gran señal del informe aparece en la financiación. Las compañías participantes declaran haber captado 345 millones de euros a lo largo de su vida, frente a los 468 millones de la edición anterior y los 606 millones registrados dos años antes. La caída alcanza así el 43% desde 2023.
Sin embargo, el estudio insiste en que este descenso no debe interpretarse automáticamente como una contracción equivalente del mercado inversor español. Una parte importante se explica por la mayor presencia de compañías muy jóvenes en la muestra. Una start-up de menos de un año acumula de media unos 100.700 euros de financiación, mientras que una compañía de entre tres y cuatro años supera ya el millón de euros, diez veces más.
La estructura de financiación también cambia conforme la empresa madura. El 59% de los recursos acumulados procede del capital aportado por fundadores y rondas de inversión, el 27% de financiación pública y el 14% de financiación bancaria y venture debt. En las empresas de menos de un año, el capital representa más del 70% de la financiación; a medida que el negocio se valida aparecen con mayor fuerza las fuentes externas y la deuda.
El protagonismo de los propios emprendedores sigue siendo muy elevado: el 79% de los equipos fundadores afirma haber utilizado recursos propios, cuatro puntos más que un año antes. Venture capital está presente en el 11% de las compañías y los business angels en el 20%. El informe vincula esta evolución con un mercado inversor más selectivo, en el que la financiación profesional se concentra progresivamente en compañías con mayor validación y potencial de escala.
Por territorios, Madrid y Cataluña concentran conjuntamente más de la mitad del capital captado por las empresas analizadas y, junto al País Vasco, superan el 64%. Sin embargo, la mediana por empresa ofrece otra fotografía: se sitúa en 59.500 euros para el conjunto de la muestra, frente a 117.345 euros en Cataluña, 101.500 en País Vasco o 65.000 en Madrid. El propio estudio advierte de que estas comparaciones regionales deben manejarse con cautela, debido al reducido número de compañías existente en algunos territorios y al impacto que pueden tener operaciones concretas de gran tamaño.
El verdadero cuello de botella: convertir start-ups en scale-ups
La financiación se consolida, además, como el desafío que más preocupa a las empresas. El 76% la identifica como uno de sus principales retos a medio plazo, frente al 68% de la edición anterior. Por detrás aparecen la captación de nuevos segmentos de clientes, señalada por el 48%, y la necesidad de contar con talento técnico adecuado, mencionada por el 32%.
La conclusión del informe va más allá del volumen de inversión: España parece disponer de capacidad para crear nuevas compañías, pero encuentra mayores dificultades para acompañarlas durante las fases en las que deben aumentar ventas, profesionalizar equipos, expandirse fuera de sus mercados originales y financiar estructuras más complejas.
Esa transición puede apreciarse en la propia actividad comercial. En 2024, el 57% de las start-ups participantes todavía no reportaba ventas. Solo un 8% superaba los 250.000 euros y un 2% había alcanzado más de un millón. El avance declarado para 2025 es significativamente mejor: más del 40% afirma haber facturado al menos 50.000 euros. Para 2026, casi la mitad espera superar los 250.000 euros y un 14% prevé rebasar el millón, aunque el informe recuerda expresamente que estas cifras son previsiones de las propias empresas y no estimaciones de CaixaBank o Afi.
La misma distancia aparece en rentabilidad. En 2024, el 56% de las compañías presentó resultados, pero únicamente el 28% obtuvo un resultado de explotación positivo. Para 2026, el 73% espera encontrarse ya en positivo. Los autores advierten, no obstante, de que las expectativas suelen ir por delante de la realidad durante las primeras fases del escalado: incluso entre las empresas de más de dos años, solo el 49% declaraba resultados positivos.
El B2B se impone y el consumidor pierde peso
La búsqueda de escala está modificando también el tipo de cliente y la forma de generar ingresos. El 77% de las start-ups utiliza un modelo B2B, frente al 30% que opera en B2C y el 27% que emplea fórmulas B2B2C. La suscripción es ya la modalidad de monetización más frecuente, utilizada por el 45% de las compañías, mientras que otro 24% recurre al pago por uso.
Las grandes empresas siguen siendo el principal cliente, con presencia en el 73% de las start-ups, y las pymes y otras empresas emergentes aumentan del 55% al 58%. En dirección contraria evoluciona el consumidor: el porcentaje de compañías que vende a particulares cae del 55% al 47%. También aumenta ligeramente la presencia de instituciones y gobiernos como clientes, especialmente en ámbitos vinculados a salud, sostenibilidad, movilidad o digitalización administrativa.
El informe interpreta esta transición hacia B2B como una vía potencial hacia contratos de mayor importe y relaciones comerciales recurrentes, aunque también supone asumir procesos de venta más largos y complejos: en clientes corporativos y administraciones, convertir un piloto en un contrato estable exige validación tecnológica, integración en procesos existentes y capacidad operativa.
Nacer pensando en mercados internacionales
Otra diferencia frente a generaciones anteriores es que la internacionalización se produce cada vez antes. El 44% de las compañías ya vende fuera de su mercado de origen, y entre las internacionalizadas las ventas exteriores representan de media el 35% de su facturación.
La Unión Europea continúa siendo la puerta de salida principal: es el mercado prioritario para el 70% de las start-ups internacionalizadas. América del Sur es mercado principal para un 26%, mientras que el 16% ya vende en Estados Unidos y Canadá, tres puntos más que un año antes.
E internacionalizarse aparece asociado en la muestra con una mayor tracción comercial. En 2024, un 13% de las compañías internacionalizadas superaba los 250.000 euros de facturación, frente al 5% de las que operaban únicamente en el mercado doméstico. El informe habla de asociación, no de causalidad: salir al exterior puede ser consecuencia de un modelo más maduro al mismo tiempo que amplía el mercado potencial disponible.
Más transferencia universitaria y más propiedad tecnológica entre las compañías de mayor potencial
Una de las aportaciones más interesantes del estudio está en el análisis de las cien empresas mejor valoradas de la convocatoria. El denominado Top 100 no pretende funcionar como una clasificación general del ecosistema, sino identificar características que aparecen con mayor frecuencia en compañías consideradas con un alto potencial de crecimiento.
Las diferencias son significativas. Estas empresas acumulan casi un millón de euros de financiación media, frente a 355.400 euros en la muestra completa. El 34% ha recibido inversión de business angels, frente al 20% general, y el 25% cuenta con venture capital, frente al 11%.
También muestran una mayor conexión con la investigación y la tecnología propia. El 90% considera que innova mediante tecnología novedosa, frente al 71% de la muestra; un 30% nació a partir de ciencia o tecnología universitaria, frente al 19% del conjunto, y un 63% señala la tecnología propietaria como elemento diferencial, frente al 51%. Además, el 57% vende internacionalmente, trece puntos más que la media.
La transferencia de conocimiento emerge así como uno de los factores asociados a las empresas de mayor potencial. De hecho, en el conjunto de candidaturas la ciencia o tecnología procedente de universidades ya explica el origen del 19% de las start-ups, cuatro puntos más que en la edición anterior. Casi la mitad, no obstante, sigue naciendo de necesidades identificadas por los propios fundadores en su experiencia profesional previa.
Equipos pequeños, pero cada vez más cualificados
Los equipos son todavía reducidos. El 73% de las start-ups tenía entre uno y cinco integrantes al cierre de 2024, aunque las compañías declararon una rápida expansión durante 2025. El empleo agregado de la muestra pasa de 3.418 personas en 2022 a 6.807 en 2025 y las empresas esperan alcanzar 11.406 en 2026. De nuevo, esta última cifra corresponde a expectativas declaradas y está condicionada al cumplimiento de sus planes comerciales y financieros.
También aumenta la cualificación. El 42% de las personas fundadoras cuenta con un máster, el 29% con un grado universitario y el 18% con un doctorado, cinco puntos más que en la edición anterior. Cerca del 60% de los equipos fundadores acumula más de once años de experiencia profesional y el 38% ya había creado anteriormente otra empresa.
La presencia femenina mejora en los equipos mixtos: el 48% de las empresas cuenta con al menos una mujer fundadora, frente al 33% registrado anteriormente. Sin embargo, las mujeres representan todavía alrededor del 25% del total de fundadores y también el 25% de los CEO. Solo el 11% de las compañías ha sido fundado exclusivamente por mujeres.
Innovación distribuida más allá de Madrid y Cataluña
Madrid y Cataluña siguen siendo los grandes polos de concentración: agrupan respectivamente el 20% y el 18% de las candidaturas, seguidas de Comunidad Valenciana, con el 13%, y Andalucía, con el 11%. Sin embargo, el informe detecta señales de una mayor especialización territorial.
Castilla y León y Castilla-La Mancha destacan en Agrotech, Navarra en Biotech y Baleares, Galicia, Extremadura, Cantabria y Portugal presentan una concentración relevante de proyectos de inteligencia artificial. Al mismo tiempo, Navarra y Castilla y León tienen una presencia muy superior a su peso general dentro del Top 100 de compañías con mayor potencial. Los autores insisten en que algunas de estas conclusiones deben tomarse como una fotografía de esta edición, porque el volumen de candidaturas en determinadas comunidades es reducido.
Sostenibilidad e impacto ya forman parte del modelo de negocio
El informe también muestra hasta qué punto la sostenibilidad se ha integrado en el discurso empresarial de las start-ups. El 98% declara desarrollar iniciativas vinculadas con al menos un Objetivo de Desarrollo Sostenible, mientras que un 44% asegura priorizar el impacto social incluso por encima de la rentabilidad económica, tres puntos más que en la edición anterior. 92583
El ODS 9, relativo a industria, innovación e infraestructuras, aparece en el 45% de las empresas; Salud y Bienestar, en el 28%; y Trabajo Decente y Crecimiento Económico, en el 23%. Producción y Consumo Responsables alcanza el 19%, Ciudades Sostenibles el 15% y Acción por el Clima el 13%. 92583
De crear empresas a conseguir que crezcan
La conclusión de fondo del estudio es que el ecosistema ibérico ha avanzado en creación de proyectos, sofisticación tecnológica e internacionalización, pero el siguiente desafío consiste en convertir un mayor número de esas compañías en empresas capaces de crecer de forma sostenida.
La financiación de crecimiento, la transferencia tecnológica, la colaboración con grandes empresas, la compra pública innovadora, la internacionalización y la captación de talento especializado aparecen como las principales palancas para lograrlo. El documento también señala que la expansión de tecnologías complejas como la IA obligará a inversores, instituciones y corporaciones a mejorar sus capacidades de evaluación técnica para distinguir proyectos con verdadera diferenciación tecnológica y barreras de entrada.
La lectura debe hacerse, en cualquier caso, con ciertas precauciones. Los datos proceden de información declarada por las propias empresas candidatas y la participación es voluntaria. Además, las comparaciones entre ediciones pueden reflejar no solo cambios reales en el ecosistema, sino también diferencias en la composición de las muestras. El informe recalca asimismo que las asociaciones detectadas —por ejemplo entre internacionalización y mayores ventas, o entre acceso a capital profesional y presencia en el Top 100— no permiten establecer relaciones causales.
En paralelo a la publicación del estudio, CaixaBank ha anunciado la 20.ª edición de los Premios EmprendeXXI, cootorgados junto al Ministerio de Industria y Turismo a través de Enisa. La convocatoria abrirá el 1 de octubre y permitirá presentar candidaturas hasta el 22 de enero de 2027 a empresas innovadoras y de base tecnológica con sede en España constituidas a partir del 1 de enero de 2023. La nueva edición incluirá 17 premios territoriales, nueve Retos del Mañana y dos accésits transversales.
Así, casi veinte años después de su puesta en marcha, los Premios EmprendeXXI funcionan también como un termómetro de la transformación del emprendimiento: más joven, más intensivo en conocimiento, más internacional y crecientemente apoyado en inteligencia artificial, pero todavía con una asignatura pendiente decisiva: conseguir que más start-ups atraviesen con éxito la frontera que las separa de las scale-ups.
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