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BASF Coatings ha completado la implantación de electricidad procedente de fuentes renovables en sus centros de producción europeos, un paso que la compañía sitúa como uno de los hitos clave de su estrategia de Sostenibilidad y de su hoja de ruta para la gestión de la huella de carbono.
La medida afecta al conjunto de sus plantas en Europa, con la excepción de Francia, donde seguirá operando con la mezcla eléctrica nacional de bajo contenido en CO₂. En el caso de España, esta transición ya estaba en marcha desde 2021, con energía 100% verde para las operaciones de Canovelles y Marchamalo.
Un paso relevante en la reducción de emisiones industriales
La electrificación sostenible de los procesos productivos se ha convertido en una de las principales palancas de BASF Coatings para recortar emisiones asociadas a su actividad industrial. En este caso, el cambio a electricidad renovable permite reducir de forma directa las emisiones de alcance 2, vinculadas al consumo energético comprado por la empresa.
La compañía enmarca esta decisión dentro de un paquete más amplio de actuaciones orientadas a disminuir sus emisiones de CO₂ a largo plazo y a transformar progresivamente su red global de producción.
“Completar la transición en nuestra producción europea demuestra que estamos persiguiendo nuestros objetivos climáticos con coherencia. Para 2030, nuestro objetivo es reducir nuestras emisiones específicas de CO₂ en un 40 por ciento”, ha señalado el Dr. Markus Piepenbrink, Responsable de Sostenibilidad en BASF Coatings.
Impacto también en la huella de carbono del producto
Más allá del efecto sobre su propia operativa, BASF Coatings subraya que este cambio tiene una traducción directa en la huella de carbono del producto de sus soluciones de recubrimiento, un aspecto especialmente relevante para clientes industriales que también están sometidos a objetivos de reducción de emisiones y a exigencias ESG cada vez más concretas.
Según explica la compañía, el uso de energías renovables en la fabricación de sus recubrimientos permite ofrecer soluciones con una menor huella de CO₂, algo que puede ayudar a sus clientes —especialmente del ámbito de la automoción— a avanzar en sus propios compromisos climáticos.
Piepenbrink lo resume así: “Al mismo tiempo, el uso de energías renovables reduce la huella de carbono del producto en nuestras soluciones de recubrimiento. Esto permite a nuestros clientes fabricar y lanzar productos con una huella de CO2 reducida”.
España ya operaba con energía verde desde 2021
Dentro de esa transición europea, las operaciones españolas de BASF Coatings figuraban ya entre las instalaciones adaptadas al uso de electricidad renovable. Tanto la planta de Canovelles como la de Marchamalo funcionan desde 2021 con suministro eléctrico verde, en línea con la estrategia global de la compañía.
Ese recorrido previo sitúa a España dentro de los centros que ya habían adelantado parte de la transformación energética que ahora se consolida en el conjunto del mapa europeo de producción.
Próximos pasos: eficiencia energética y expansión global
La compañía avanza además que esta línea de trabajo no se detiene en Europa. BASF Coatings continuará desplegando medidas de eficiencia energética y de materiales para seguir reduciendo emisiones a lo largo de sus cadenas de valor industriales.
Al mismo tiempo, la transformación ya se ha extendido también a algunos centros seleccionados de Norteamérica y Asia, dentro de una estrategia global de descarbonización que busca combinar consumo de electricidad renovable, eficiencia operativa y mejora progresiva del desempeño ambiental de sus productos.
Así, BASF Coatings refuerza una hoja de ruta en la que la energía se convierte no solo en un factor de reducción de emisiones propias, sino también en una variable con impacto directo sobre la competitividad y la Sostenibilidad de las soluciones que suministra a sus clientes.
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