La contaminación de los ríos se ha convertido en uno de los grandes retos ambientales para ciudades y territorios. La acumulación de residuos, la presencia de plásticos o el deterioro de la calidad del agua no solo afectan al equilibrio de los ecosistemas acuáticos, sino que también pueden comprometer la biodiversidad, la salud ambiental y la capacidad de las administraciones para gestionar de forma eficaz sus recursos hídricos.
En este contexto, la inteligencia artificial y los gemelos digitales están abriendo nuevas posibilidades para pasar de una gestión reactiva a un modelo más predictivo y eficiente. Arup, firma global de desarrollo sostenible, apunta al potencial de estas herramientas para comprender mejor el comportamiento de los ríos, anticipar riesgos de contaminación y priorizar las actuaciones allí donde pueden tener un mayor impacto.
Gemelos digitales para anticipar el problema antes de actuar
Tradicionalmente, la gestión de los ríos y ecosistemas acuáticos se ha basado en la observación directa, las mediciones sobre el terreno y el análisis de datos históricos. Sin embargo, el uso de datos en tiempo real, inteligencia artificial y modelos predictivos está permitiendo adoptar enfoques más dinámicos y anticiparse a los problemas antes de que se materialicen.
Los gemelos digitales permiten dar forma a ese nuevo enfoque. A partir de información procedente de distintas fuentes, como sensores, imágenes satelitales, datos meteorológicos o indicadores ambientales, estas réplicas virtuales ofrecen una visión más completa del estado de un río y de los factores que influyen en su evolución.
Además de mejorar el diagnóstico de los problemas existentes, los gemelos digitales permiten simular distintos escenarios y evaluar posibles medidas de actuación antes de implementarlas. De esta forma, ayudan a anticipar riesgos, optimizar recursos y avanzar hacia una gestión más eficiente y sostenible de los recursos hídricos.
IA para limpiar mejor y priorizar dónde intervenir
La utilidad de un gemelo digital depende de su capacidad para transformar grandes volúmenes de información en conocimiento útil para la toma de decisiones. En este proceso, la inteligencia artificial desempeña un papel clave al identificar patrones, detectar anomalías y generar predicciones a partir de datos que, de otro modo, resultarían difíciles de analizar.
Aplicada a la gestión de los recursos hídricos, la IA puede ayudar a identificar zonas con mayor acumulación de residuos, prever cómo se desplazarán determinados contaminantes o anticipar episodios de mayor presión ambiental. Esto permite actuar de forma más rápida y eficiente, priorizando las intervenciones allí donde pueden tener un mayor impacto.
Además de optimizar las labores de monitorización y mantenimiento, estas herramientas contribuyen a una mejor planificación de los recursos disponibles y favorecen una gestión más sostenible de los ecosistemas fluviales. Gracias a ello, administraciones y operadores pueden adoptar estrategias preventivas, reducir costes operativos y mejorar la eficacia de las actuaciones destinadas a proteger el entorno.
El río Pasig: un caso práctico de gestión inteligente del agua
Un ejemplo del potencial de estas tecnologías es el proyecto desarrollado para el río Pasig, en Manila, uno de los cursos fluviales más afectados por la contaminación por residuos plásticos del mundo. Con el objetivo de mejorar la comprensión del problema y optimizar las estrategias de intervención, se desarrolló un prototipo de gemelo digital, en colaboración con el Banco Asiático de Desarrollo y RiverRecycle, capaz de integrar información procedente de múltiples fuentes, como datos geoespaciales, condiciones meteorológicas, variables ambientales y modelos avanzados de análisis de datos.
“Gracias a esta herramienta, es posible visualizar cómo se comportan los residuos a lo largo del río, identificar puntos de acumulación y evaluar el impacto potencial de distintas medidas antes de implementarlas. Este enfoque permite mejorar la planificación de las actuaciones, optimizar el uso de los recursos disponibles y contribuir a una gestión más eficaz de los ecosistemas fluviales”, Water Business Leader de Arup en España.
El proyecto demuestra cómo la combinación de gemelos digitales e inteligencia artificial puede ayudar a los responsables políticos y a las comunidades a abordar desafíos ambientales complejos a través del diseño de intervenciones específicas y eficaces que generen nuevas oportunidades para la gestión sostenible de los recursos hídricos.
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