Deloitte presentó los resultados de la quinta edición de su encuesta globalFuture of Cyber, titulada “Cinco paradojas que dan forma al futuro de la ciberseguridad”, una investigación que recoge la visión de 1.058 líderes de negocio y tecnología de 43 países sobre los desafíos, prioridades y oportunidades que están moldeando el futuro de la gestión del riesgo cibernético.
- Alta confianza, pero preparación insuficiente
- La alta dirección está comprometida, pero la influencia de la ciberseguridad no permea toda la organización
- Las empresas quieren simplificar su ecosistema tecnológico, pero necesitan cada vez más proveedores
- Los incidentes de seguridad continúan ocurriendo, pero su impacto es cada vez más controlado
- Los presupuestos aumentan y se estabilizan, mientras el entorno de riesgo se vuelve más impredecible
Los hallazgos muestran que la ciberseguridad ha alcanzado un nivel de madurez sin precedentes dentro de las organizaciones. Sin embargo, también ponen de manifiesto una serie de contradicciones que reflejan las tensiones entre estrategia y ejecución, inversión y resultados, innovación y gestión del riesgo. Deloitte denomina estas contradicciones como cinco paradojas, las cuales están definiendo el futuro de la ciberseguridad empresarial.
“La ciberseguridad ha dejado de ser una función exclusivamente tecnológica para convertirse en una prioridad estratégica del negocio. Los resultados de este estudio muestran que las organizaciones han fortalecido significativamente sus capacidades, cuentan con un mayor respaldo de la alta dirección y están destinando más recursos a la protección digital. Sin embargo, persiste el desafío de traducir esa confianza en niveles más altos de preparación y resiliencia frente a amenazas que evolucionan constantemente”, afirmó Víctor Eduardo Pittol, Socio Ciberseguridad – Marketplace Región Andina de Deloitte Spanish Latin America.
Alta confianza, pero preparación insuficiente
La primera paradoja revela una desconexión entre la percepción y la realidad. A nivel global, el 85% de las organizaciones afirma sentirse confiada en su estrategia de ciberseguridad, respaldada por una mayor participación de la alta dirección, arquitecturas de seguridad más modernas y presupuestos alineados con las necesidades del negocio. Sin embargo, cuando se evalúa el nivel de implementación de acciones concretas de preparación, la cifra desciende al 70%, evidenciando una brecha de 15 puntos porcentuales entre confianza y ejecución.
Esta diferencia se explica por desafíos persistentes como la escasez de talento especializado, la limitada integración entre las funciones de negocio y los equipos de seguridad, y la dificultad para gestionar riesgos asociados con terceros y cadenas de suministro digitales. El estudio advierte que las organizaciones deberán acelerar la adopción de capacidades operativas que les permitan transformar la confianza estratégica en una preparación efectiva frente a amenazas futuras.
La alta dirección está comprometida, pero la influencia de la ciberseguridad no permea toda la organización
Los resultados muestran que la ciberseguridad se ha consolidado como una prioridad para los equipos ejecutivos. La mayoría de los CISOs mantiene relaciones sólidas con los CEO y la alta dirección, y más de la mitad de las organizaciones ya integra la ciberseguridad en sus planes estratégicos de negocio y tecnología.
No obstante, ese respaldo aún no se refleja con la misma intensidad en áreas clave de ejecución. Funciones como desarrollo de productos, operaciones, experiencia del cliente o recursos humanos continúan mostrando niveles más bajos de integración con las estrategias de seguridad. Como consecuencia, muchas organizaciones enfrentan dificultades para trasladar las decisiones adoptadas en los niveles directivos hacia los procesos cotidianos del negocio. El estudio concluye que la verdadera madurez se alcanzará cuando la ciberseguridad sea asumida como una responsabilidad transversal y compartida en toda la organización
Las empresas quieren simplificar su ecosistema tecnológico, pero necesitan cada vez más proveedores
La proliferación de amenazas emergentes y el acelerado desarrollo tecnológico están impulsando a las organizaciones a incorporar nuevos aliados especializados en ciberseguridad. Actualmente, la mayoría de las empresas trabaja con múltiples proveedores de infraestructura, consultoría y servicios de seguridad, y una significativa proporción anticipa que este número seguirá creciendo durante los próximos años.
Sin embargo, al mismo tiempo, las organizaciones buscan reducir la complejidad operativa y avanzar hacia plataformas integradas que permitan una gestión más eficiente de la seguridad. Esta tensión refleja una necesidad creciente de equilibrar especialización e integración. La irrupción de la inteligencia artificial ha intensificado este fenómeno, ya que muchas compañías están incorporando nuevos proveedores capaces de ofrecer capacidades avanzadas de análisis, monitoreo y automatización basadas en IA.
Los incidentes de seguridad continúan ocurriendo, pero su impacto es cada vez más controlado
Los encuestados reportan un número elevado de incidentes. El 78% reportó públicamente al menos una brecha en 2025, en comparación con el 91% en 2024. Casi un tercio reportó entre 6 y 10 brechas en 2025, frente al 40% en 2024. El informe muestra que las brechas de ciberseguridad siguen siendo una realidad para la mayoría de las organizaciones. Los ciberdelincuentes, elransomware, elmalware y la exfiltración de datos continúan encabezando la lista de preocupaciones, mientras que el uso indebido de la inteligencia artificial emerge como una nueva fuente relevante de riesgo.
Sin embargo, a pesar del elevado número de incidentes reportados, las organizaciones parecen estar mejor preparadas para gestionar sus consecuencias. Los resultados evidencian una reducción en los impactos negativos asociados con las brechas, incluyendo interrupciones operativas, pérdidas económicas y afectaciones reputacionales. Esto sugiere que las empresas están fortaleciendo sus capacidades de detección, respuesta y recuperación, desplazando el enfoque desde la prevención absoluta hacia el desarrollo de modelos de resiliencia capaces de contener y minimizar el impacto de los ataques.
Los presupuestos aumentan y se estabilizan, mientras el entorno de riesgo se vuelve más impredecible
La investigación también revela que la ciberseguridad continúa ganando espacio dentro de las prioridades de inversión corporativa. El 85% de los encuestados reportó incrementos presupuestarios durante el último año y el 88% espera aumentar nuevamente sus recursos en los próximos doce meses. Además, la mayoría de las organizaciones ya gestiona programas de inversión de carácter multianual.
No obstante, la velocidad a la que evolucionan las amenazas plantea nuevos desafíos para los modelos tradicionales de planificación. Tecnologías como la inteligencia artificial generativa han introducido riesgos y necesidades de inversión que eran difíciles de prever apenas unos años atrás. En este contexto, Deloitte señala la importancia de adoptar modelos presupuestarios más flexibles que permitan responder con rapidez a amenazas emergentes y mantener la capacidad de adaptación frente a un entorno digital cada vez más dinámico.
“Las organizaciones que liderarán la próxima etapa de la transformación digital serán aquellas capaces de integrar la ciberseguridad en la toma de decisiones del negocio, aprovechar de manera responsable el potencial de la inteligencia artificial y desarrollar una cultura de resiliencia que les permita adaptarse continuamente. Resolver estas cinco paradojas será clave para fortalecer la confianza, proteger el valor de la organización y convertir la seguridad en un habilitador del crecimiento”, concluyó el experto.
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