Respetar cómo quiere ser atendida una persona, anticipar decisiones antes de que deje de poder expresarlas y preparar a los profesionales para afrontar situaciones complejas son elementos esenciales de los cuidados al final de la vida.
Estas cuestiones centraron las II Jornadas sobre Cuidado y Final de Vida: acompañar, decidir, anticipar, organizadas por AMADE y Fundación Mémora y dirigidas a profesionales del ámbito de la dependencia.
El encuentro abordó las voluntades anticipadas, la toma compartida de decisiones, los dilemas éticos, los cuidados paliativos y el acompañamiento emocional tanto de las personas atendidas y sus familias como de los propios profesionales.
Anticipar para preservar la autonomía
Uno de los ejes de la jornada fue la planificación anticipada de los cuidados, entendida como un proceso que permite conocer los valores, preferencias y objetivos de cada persona antes de que una evolución de su estado de salud dificulte su capacidad de decidir.
También se puso el foco en la formación de los equipos para mantener conversaciones complejas y acompañar procesos en los que intervienen dimensiones físicas, psicológicas, sociales y emocionales.
Los profesionales necesitan asimismo herramientas para gestionar la carga emocional asociada al acompañamiento continuado en situaciones de enfermedad avanzada y final de vida.
El enfoque está directamente relacionado con uno de los principios defendidos por Fundación Edad&Vida: preservar la autonomía y la capacidad de decisión durante todas las etapas del envejecimiento, también cuando aumentan la fragilidad o las necesidades de apoyo.
Hablar del final de la vida con anticipación no implica renunciar a los cuidados. Permite precisamente adaptarlos mejor a la persona, sus valores y la forma en la que desea ser acompañada.
Esta noticia forma parte del Canal Edad&Vida, un espacio sobre envejecimiento activo, longevidad y calidad de vida impulsado por Fundación Edad&Vida. Proyecto cofinanciado por el IMSERSO.


