Nuestra cultura empresarial se resume en un lema sencillo: We are dreamers. Soñamos con un futuro mejor, sí, pero nos ocupamos de construirlo con actos concretos. Este compromiso no es cosmético: condiciona prioridades, recursos, tiempos y colaboraciones.
Por eso nos convertimos en Societá Benefit: queríamos que quedara impreso en nuestro marco jurídico que la empresa existe para generar valor económico y, al mismo tiempo, valor social y ambiental. Cada año, destinamos el 5% de los beneficios a proyectos “100% LEGAMI”, concebidos, financiados y ejecutados por nosotros para crear impacto medible.
Cuando una compañía fija en sus estatutos que la sostenibilidad forma parte de su propósito, todo lo demás se reordena. La gobernanza evoluciona, la cadena de suministro se reevalúa, la innovación se redefine para abarcar diseño, materiales, circularidad y transparencia. Así entendemos la palabra “estrategia”: no como un documento que se presenta cada tres años, sino como una práctica diaria que conecta ambición y coherencia.
Un compromiso que se traduce en proyectos
Un símbolo de nuestro respeto por la Naturaleza es Dreamland, un espacio protegido que nació en 2023 en Bérgamo y que ha pasado en dos años de 3 a casi 30 hectáreas. Es un parque vivo, pensado para la regeneración ambiental y la restauración de la biodiversidad: no hay acceso al público porque el objetivo es que flora y fauna recuperen su ritmo y su lugar. Esta es nuestra manera de naturalizar nuestro entorno, creando el mayor espacio metropolitano dedicado a la biodiversidad en nuestra área y, ojalá pronto, en otras ciudades donde esté presente la marca.
Por otro lado, también creemos en el valor de la circularidad y que esta, cuando es de verdad, se aprende practicándola. Con Esauriti for the Planet invitamos a estudiantes a implicarse en el reciclaje de plásticos procedentes de material escolar. Lo lanzamos junto con el Ayuntamiento de Bérgamo y, en su primera edición, participaron más de 11.000 jóvenes; en la siguiente, el programa creció en centros y alumnado, demostrando que las pequeñas acciones, si se sistematizan, cambian hábitos y mentalidades. No hay mejor aula que la experiencia: separar, recoger, transformar.
Personas en el centro: bienestar, formación, oportunidades
Si decimos que “People & Planet” es nuestro modelo, debemos demostrarlo en casa. El bienestar del equipo no se improvisa: requiere inversión constante en espacios, herramientas y tiempo. Apostamos por la formación interna para consolidar competencias y cultura compartida; por servicios que facilitan la conciliación; por un entorno inclusivo en el que la diversidad no es un claim, sino una ventaja competitiva real. Nuestro universo de 17 mundos de producto es, en el fondo, un espejo de las múltiples identidades de quienes los crean y de quienes los disfrutan.
En lo social, nuestra colaboración de largo recorrido con CESVI —a través de iniciativas como Wonder School o Light Up the Dream— prueba que la educación y las oportunidades son los aceleradores más potentes del cambio. No es filantropía ocasional, son programas estables, con objetivos claros, indicadores de resultado y mejora continua. Porque el verdadero impacto no es la foto de entrega, sino la trayectoria vital a la que se le da alas.
La transparencia es parte de nuestro ADN
Fabricar miles de referencias al año exige metodología para evitar que la sostenibilidad se diluya en buenas intenciones. Por eso estamos incorporando evaluaciones de ciclo de vida (LCA) en productos icónicos como el Erasable Pen. El objetivo no es publicar estas puntuaciones por moda, sino usar los datos para tomar mejores decisiones de ecodiseño: materiales más adecuados, mejoras en procesos y embalajes, durabilidad y posibilidades reales de reciclaje o reutilización.
Al mismo tiempo, reforzamos la trazabilidad y el compromiso social de nuestros proveedores a través de auditorías con referencias internacionales (BSCI, SMETA) y procesos de evaluación periódica. La calidad del producto es indivisible de la calidad de las relaciones que lo hacen posible: respeto a las personas, cumplimiento normativo, mejora continua. En un sector global, esta es la única base aceptable para construir confianza a largo plazo.
Nuestro contrato con el futuro
El reto de los próximos cinco años no consiste en “hacer más”, sino en “hacer mejor”: internacionalizar manteniendo el compromiso con los territorios; innovar con métricas robustas y cultura de prueba-aprendizaje; cuidar del talento que sostiene el crecimiento. Todo ello atravesado por una convicción: la sostenibilidad no impone límites a la creatividad, la afina. Nos obliga a hacer preguntas incómodas, a explorar materiales alternativos, a rediseñar flujos y a escuchar a comunidades y clientes con humildad y ambición.
En LEGAMI elegimos la vía —exigente pero fértil— de los hechos. Dreamland seguirá expandiéndose y generando beneficios ambientales; Esauriti for the Planet crecerá como laboratorio ciudadano de circularidad; las LCA guiarán las decisiones de diseño y compra; las alianzas estratégicas se medirán también por su coherencia con nuestros objetivos de impacto; y nuestros equipos seguirán formándose para convertir cada idea en un pequeño cambio tangible.


