La información de Sostenibilidad se consolida como una pieza central de la transparencia corporativa en España. El último informe anual de la Comisión Nacional del Mercado de Valores sobre la supervisión de la información de Sostenibilidad, correspondiente al ejercicio 2024, confirma que las compañías cotizadas avanzan en la integración de los nuevos requerimientos europeos, aunque todavía existen áreas relevantes de mejora.
El análisis del informe subraya que el reporting ESG ha dejado de ser un ejercicio complementario para convertirse en una herramienta clave de gestión, supervisión y comunicación con inversores y grupos de interés. La creciente exigencia normativa, impulsada por la Directiva de Información Corporativa en Materia de
- Avances en la integración del reporting
- Supervisión más exigente
- Doble materialidad: un reto clave
- Modelo de negocio y cadena de valor
- Más concreción en la información climática
- Taxonomía ambiental: claridad y trazabilidad
- Indicadores útiles y comparables
- Informes más claros y accesibles
- Del cumplimiento a la gestión
Sostenibilidad y las Normas Europeas de Información en Materia de Sostenibilidad, obligan a las empresas a ofrecer datos más claros, comparables y conectados con su estrategia.
Avances en la integración del reporting
Según el informe de la CNMV, de los 123 emisores con cuentas consolidadas correspondientes al ejercicio 2024, 99 incluyeron el Estado de Información No Financiera en su informe de gestión, lo que representa alrededor del 80 % del total. Además, 87 compañías incorporaron información relativa a la taxonomía ambiental europea.
Estos datos evidencian una progresiva consolidación de la información de Sostenibilidad dentro de los documentos corporativos oficiales. También destaca que ningún emisor presentó salvedades en la verificación de sus informes, aunque la CNMV advierte de que la ausencia de salvedades no implica que el reporting haya alcanzado todavía el nivel de madurez deseado. El supervisor pone el foco en la calidad, coherencia y utilidad de la información, más allá del mero cumplimiento normativo.
Supervisión más exigente
La CNMV aplica a la información de Sostenibilidad un enfoque de supervisión cada vez más próximo al utilizado en la información financiera. Este proceso combina una revisión formal de los informes recibidos con una revisión sustantiva más detallada sobre determinadas entidades.
En el ejercicio analizado, el organismo requirió información adicional a 17 entidades y formuló recomendaciones a 16 compañías para mejorar futuros informes. Las observaciones se centran especialmente en la necesidad de aportar explicaciones más completas, reforzar la trazabilidad de los datos y mejorar la conexión entre los riesgos ESG y la estrategia empresarial.
El mensaje del regulador es claro: las empresas no deben limitarse a recopilar indicadores, sino explicar cómo identifican, gestionan y supervisan sus impactos, riesgos y oportunidades en materia de Sostenibilidad.
Doble materialidad: un reto clave
Uno de los principales desafíos señalados por la CNMV es la aplicación de la doble materialidad. Este principio exige analizar la Sostenibilidad desde una doble perspectiva: cómo los factores ambientales, sociales y de gobernanza afectan a la situación financiera de la compañía y cómo la actividad empresarial impacta en el entorno, las personas y la sociedad.
Aunque se observan avances, el supervisor identifica diferencias significativas en la forma en que las compañías describen sus procesos, criterios y resultados. Por ello, recomienda mayor transparencia sobre la metodología utilizada, la participación de los grupos de interés y la justificación de los asuntos materiales.
Modelo de negocio y cadena de valor
La CNMV también reclama una mejor descripción del modelo de negocio y de la cadena de valor. Esta información resulta esencial para comprender dónde se generan los principales impactos, riesgos y oportunidades de Sostenibilidad.
Las empresas deben explicar con mayor precisión sus actividades, mercados, relaciones comerciales, proveedores, clientes y fases posteriores asociadas a sus productos o servicios. En muchos sectores, los impactos más relevantes no se producen únicamente en las operaciones directas, sino en la cadena de suministro, en el uso de los productos o en las actividades posteriores.
Más concreción en la información climática
La información climática es otro de los ámbitos con mayor margen de mejora. La CNMV considera necesario que las empresas aporten datos más completos sobre su huella de carbono, especialmente en relación con las emisiones de alcance 3, que incluyen impactos indirectos vinculados a la cadena de valor.
Asimismo, el supervisor pide mayor concreción en los planes de transición climática. No basta con comunicar compromisos generales de descarbonización o metas a largo plazo. Las compañías deben detallar las medidas previstas, los recursos asignados, los escenarios utilizados, los hitos intermedios y el grado de avance alcanzado.
Taxonomía ambiental: claridad y trazabilidad
La taxonomía ambiental europea continúa siendo uno de los apartados más complejos del reporting de Sostenibilidad. Aunque cada vez más compañías informan sobre la elegibilidad y alineamiento de sus actividades, la CNMV recomienda mejorar la claridad en la aplicación de los criterios técnicos.
El supervisor considera importante que las empresas expliquen las variaciones respecto a ejercicios anteriores y conecten la información de taxonomía con sus inversiones, objetivos ambientales y planes de transición. De este modo, la taxonomía no debe presentarse como un apartado aislado, sino como una herramienta para entender qué parte de la actividad empresarial contribuye a objetivos ambientales reconocidos por la normativa europea.
Indicadores útiles y comparables
El informe también insiste en la necesidad de mejorar los indicadores clave de rendimiento. Los KPI deben estar bien definidos, apoyarse en metodologías consistentes y permitir la comparación entre ejercicios.
Además, deben vincularse con los objetivos, políticas y planes de acción de la compañía. Los datos aislados, sin explicación ni contexto, tienen una utilidad limitada para inversores, analistas y otros grupos de interés. La calidad del reporting dependerá, en buena medida, de la capacidad de las compañías para seleccionar indicadores relevantes y explicar su evolución.
Informes más claros y accesibles
El aumento de las obligaciones de información ha dado lugar a informes cada vez más extensos. Por ello, la CNMV subraya la importancia de mejorar su estructura, accesibilidad y coherencia interna.
Las compañías que reportan bajo estándares europeos deben organizar la información de forma clara en los bloques de información general, medioambiental, social y de gobernanza. También deben utilizar referencias cruzadas de manera razonable y evitar duplicidades o dispersión de contenidos.
El objetivo no es solo cumplir con la norma, sino facilitar la comprensión de la información.
Del cumplimiento a la gestión
El informe de la CNMV llega en un momento de transformación regulatoria en Europa. Mientras las nuevas normas elevan las exigencias de transparencia, el debate sobre simplificación normativa busca reducir cargas administrativas sin deteriorar la calidad de la información. En este contexto, las compañías cotizadas afrontan un reto de fondo: pasar de un reporting centrado en el cumplimiento a un reporting integrado en la gestión empresarial. La Sostenibilidad debe formar parte de los sistemas internos de control, de la planificación estratégica y de la toma de decisiones.
La principal conclusión es que la información ESG ya forma parte del lenguaje de los mercados. Su calidad influye en la confianza de inversores, reguladores y grupos de interés, y se ha convertido en un elemento relevante para evaluar la resiliencia y competitividad de las empresas.
La hoja de ruta marcada por la CNMV es exigente, pero clara: reforzar la doble materialidad, mejorar la información climática, explicar mejor la cadena de valor, aportar indicadores sólidos y conectar la Sostenibilidad con la estrategia y la información financiera.
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