La educación financiera no solo consiste en aprender a ahorrar o gestionar un presupuesto, sino también en saber cómo actuar cuando surgen dificultades económicas. En un contexto en el que el 45% de los españoles tiene alguna deuda activa, según el IV Observatorio KRUK, la prevención, la información y el diálogo resultan fundamentales para afrontar posibles situaciones de impago. En esta entrevista, Lavinia Dragota, Head of Brand, Marketing & Communications en KRUK, analiza las barreras emocionales que dificultan hablar de las deudas, la importancia de buscar soluciones adaptadas a la capacidad económica de cada persona y el papel de la comunicación para fomentar una gestión responsable del endeudamiento.
- Con motivo del Día de la Educación Financiera, ¿por qué es importante incluir en esta formación cómo afrontar las dificultades de pago y cuándo pedir ayuda?
- ¿Qué barreras emocionales y sociales dificultan hablar de los problemas económicos y cómo puede la comunicación ayudar a superar el miedo o el estigma que los rodea?
- Cuando una persona prevé que no podrá atender sus pagos, ¿qué primeros pasos debería dar y qué información necesita para valorar sus opciones y tomar decisiones?
- Desde la perspectiva de la responsabilidad empresarial, ¿cómo trabaja KRUK España para que el diálogo con las personas endeudadas sea transparente, respetuoso y permita buscar soluciones adaptadas a su capacidad económica?
- ¿Cómo evaluáis si este acompañamiento mejora la situación de las personas y qué aprendizajes destacaríais para impulsar la educación financiera y prevenir situaciones de vulnerabilidad?
Con motivo del Día de la Educación Financiera, ¿por qué es importante incluir en esta formación cómo afrontar las dificultades de pago y cuándo pedir ayuda?
La educación financiera suele asociarse al ahorro, la inversión o la gestión del presupuesto. Pero también debe preparar a las personas para saber qué hacer cuando las circunstancias cambian y la situación económica se complica.
Una pérdida de empleo, un problema de salud, una separación o cualquier otro imprevisto puede alterar de forma significativa la capacidad de una persona para hacer frente a sus compromisos. Por eso es importante aprender a identificar las primeras señales de dificultad, revisar la situación económica y actuar cuanto antes, sin esperar a que el problema se agrave.
Según los datos de nuestro IV Observatorio, el 45% de los españoles tiene alguna deuda activa y el importe medio asciende a 39.721 euros. Estas cifras ponen de manifiesto la importancia de abordar el endeudamiento desde una perspectiva preventiva: no solo debemos preguntarnos si podemos asumir una cuota hoy, sino también si podremos mantenerla ante posibles cambios en nuestros ingresos o gastos.
En este sentido, saber revisar nuestra situación financiera, entender nuestras obligaciones y pedir información o ayuda cuando la necesitamos también forma parte de la educación financiera.
¿Qué barreras emocionales y sociales dificultan hablar de los problemas económicos y cómo puede la comunicación ayudar a superar el miedo o el estigma que los rodea?
Hablar de dinero no siempre es fácil y hablar de una deuda puede serlo todavía menos. El miedo a ser juzgado, la vergüenza, la culpa o la desconfianza pueden hacer que una persona prefiera evitar la conversación o posponerla.
De hecho, el IV Observatorio KRUK muestra que un tercio de las personas con deudas relaciona su situación con sentimientos como el estrés, la culpa o la vergüenza.
Esta dimensión emocional puede convertirse también en una barrera para actuar. Los datos del último informe de ANGECO muestran que el 59,2% de los expedientes a contactar no registró ninguna comunicación durante 2025.
Por eso creemos que es importante normalizar la conversación sobre las dificultades económicas. Hablar no hace desaparecer una deuda, pero permite entender mejor qué está ocurriendo, resolver dudas y conocer las opciones disponibles.
La comunicación profesional puede ayudar especialmente cuando se basa en tres elementos: respeto, escucha y claridad. Cuando una persona siente que puede explicar su situación sin ser juzgada y que va a recibir información comprensible, es más fácil pasar del bloqueo a la búsqueda de soluciones.
Cuando una persona prevé que no podrá atender sus pagos, ¿qué primeros pasos debería dar y qué información necesita para valorar sus opciones y tomar decisiones?
Lo primero es no posponer la situación. Cuando una persona prevé que tendrá dificultades para hacer frente a un pago, es importante detenerse, revisar sus finanzas y entender cuál es su situación real.
Un buen punto de partida es poner por escrito cuánto se debe, a quién, qué cuotas y plazos existen y cuáles son los ingresos y gastos reales. Esto permite conocer qué cantidad puede destinarse realmente al pago de las obligaciones pendientes, sin comprometer las necesidades básicas.
A partir de ahí, es importante informarse y mantener abierta la comunicación con las entidades correspondientes. Para tomar decisiones, la persona debe disponer de información clara sobre la procedencia de la deuda, los importes, las condiciones aplicables y las alternativas disponibles.
Y hay algo especialmente importante: cualquier solución debe ser realista. No se trata únicamente de alcanzar un acuerdo, sino de encontrar un plan que la persona pueda mantener en el tiempo y que esté adaptado a su capacidad económica real.
Desde la perspectiva de la responsabilidad empresarial, ¿cómo trabaja KRUK España para que el diálogo con las personas endeudadas sea transparente, respetuoso y permita buscar soluciones adaptadas a su capacidad económica?
Para KRUK, el diálogo debe ser el punto de partida para abordar una dificultad de pago. Esto significa escuchar y comprender las circunstancias de cada persona, proporcionar información clara sobre su situación y facilitar que pueda conocer y valorar sus opciones.
Una conversación profesional debe desarrollarse desde el respeto y sin amenazas ni intimidación. La persona debe poder explicar sus circunstancias, plantear sus dudas y entender qué alternativas tiene.
La escucha activa también es fundamental. El objetivo no es simplemente establecer un compromiso de pago, sino buscar un plan que tenga en cuenta la capacidad económica real de la persona y que pueda mantenerse en el tiempo. En este sentido, los datos de ANGECO muestran que el 80,8% de los acuerdos de pago alcanzados en 2025 permanecieron vigentes, lo que refuerza la importancia de buscar compromisos realistas y sostenibles.
Y, por supuesto, la transparencia es esencial. Antes de asumir cualquier compromiso, la persona debe disponer de información comprensible sobre la procedencia de la deuda, los conceptos que la componen y las condiciones de cualquier acuerdo.
¿Cómo evaluáis si este acompañamiento mejora la situación de las personas y qué aprendizajes destacaríais para impulsar la educación financiera y prevenir situaciones de vulnerabilidad?
El acompañamiento no debería medirse únicamente por si se alcanza un acuerdo, sino también por si ese acuerdo responde a la situación de la persona y puede mantenerse en el tiempo. En este sentido, que el 80,8% de los acuerdos de pago alcanzados en 2025 permanecieran vigentes es un indicador relevante de la importancia de buscar compromisos realistas.
Pero también debemos mirar la dimensión humana. Según el IV Observatorio KRUK, uno de cada tres deudores relaciona su situación con estrés, culpa o vergüenza, mientras que el 54% afirma querer saldar sus impagos. Esto nos muestra que existe una voluntad de resolver la situación, pero que dar el primer paso no siempre es fácil.
Precisamente con este objetivo nace De esto sí se habla, nuestro canal de YouTube, que busca acercar la conversación sobre las deudas a la vida cotidiana y ofrecer información clara sobre cuestiones que a menudo generan dudas o prejuicios.
En el cuarto capítulo, por ejemplo, ponemos el foco en quién está al otro lado del teléfono cuando hablamos de una deuda, dando voz a dos profesionales de la gestión y negociación de deuda para explicar qué caracteriza una conversación profesional y qué papel tienen la escucha, el respeto y la transparencia.
En definitiva, creemos que la educación financiera debe ayudar a las personas a pasar del silencio a la conversación, de la conversación a la información y de la información a la acción. Porque cuanto antes se identifica una dificultad y se abre un canal de comunicación, más posibilidades existen de entender la situación, valorar las opciones disponibles y buscar una solución sostenible.
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