Juanma Rodríguez, General Manager de SiteGround para España y Presidente de Vivaces, reivindica la colaboración entre empresas, territorio y sociedad como una de las claves para combatir la despoblación. A partir de la experiencia de la alianza, defiende que la tecnología y la digitalización pueden generar nuevas oportunidades en el medio rural sin sustituir su identidad: «La tecnología no sustituye la tradición ni la comunidad; bien utilizada, ayuda a que ambas continúen y encuentren relevo generacional».
- ¿Qué significado tiene para ti y para tu empresa formar parte de este reconocimiento colectivo?
- ¿Qué os llevó a sumaros a Vivaces y qué os convenció de que era una iniciativa alineada con vuestro propósito como empresa?
- ¿Qué valor aporta la colaboración entre empresas?
- ¿Qué aprendizajes os deja el trabajo con el territorio?
- ¿Qué papel tiene la comunicación?
- ¿Por qué son importantes proyectos como Vivaces?
- ¿Qué retos ves para el futuro?
Coincidiendo con la presidencia rotatoria de SiteGround en Vivaces y con el reconocimiento del proyecto como finalista en los Premios Dircom, Rodríguez apuesta ahora por dar un paso más y convertir la sensibilización en iniciativas concretas, «con resultados medibles y replicables», construidas siempre desde la escucha y junto a quienes viven en el territorio.
¿Qué significado tiene para ti y para tu empresa formar parte de este reconocimiento colectivo?
Es una alegría, sobre todo porque reconoce el trabajo de muchas organizaciones que llevan años remando en la misma dirección. Vivaces ha demostrado que cuando empresas de sectores muy distintos se sientan a trabajar juntas con un objetivo común, pueden pasar cosas interesantes. Que un proyecto así sea finalista en los Premios Dircom es también un reconocimiento al valor de la colaboración. Para SiteGround, además, llega en un año especial, porque nos toca ejercer la presidencia rotatoria de la alianza, así que lo vivimos con doble ilusión.
¿Qué os llevó a sumaros a Vivaces y qué os convenció de que era una iniciativa alineada con vuestro propósito como empresa?
Nos atrajo precisamente su enfoque. No planteaba una solución cerrada, sino una forma de trabajar basada en escuchar al territorio, colaborar y construir entre todos. Ese planteamiento nos pareció muy honesto y muy necesario para abordar un reto tan complejo como la despoblación. En SiteGround llevamos años ayudando a pequeños negocios y emprendedores a crecer en internet, y sabemos que el talento no entiende de código postal: muchas veces lo que falta son oportunidades, y la digitalización es una de las palancas más potentes para generarlas en cualquier territorio. Por eso nos sumamos en 2022. Nuestra tesis siempre ha sido la misma: la tecnología no sustituye la tradición ni la comunidad; bien utilizada, ayuda a que ambas continúen y encuentren relevo generacional.
¿Qué valor aporta la colaboración entre empresas?
La despoblación no entiende de sectores. Afecta al empleo, a los servicios, a la vivienda, a la conectividad o al emprendimiento. Por eso tiene sentido que empresas con perfiles muy distintos aporten lo que mejor saben hacer. Esa diversidad hace que las soluciones sean mucho más completas que si cada uno trabajara por su cuenta. En nuestro caso, aportamos lo que mejor sabemos hacer: tecnología y acompañamiento digital, para que cualquier proyecto rural pueda tener una presencia online profesional y competir desde el primer día.
¿Qué aprendizajes os deja el trabajo con el territorio?
El principal es que no se puede diseñar nada desde un despacho. Cuando hablas con emprendedores, asociaciones o vecinos de los pueblos, entiendes que cada territorio tiene necesidades distintas, pero también muchísima capacidad e innovación para generar oportunidades. Muchas veces lo que falta es conectar ese potencial y darle visibilidad. Lo vivimos de primera mano el año pasado en Anceu, en Pontevedra, donde junto a Rural Hackers desarrollamos Punto de Agua, una herramienta gratuita y de código abierto para digitalizar la gestión comunitaria del agua. Nació escuchando a las vecinas que lo gestionaban todo a mano, y hoy puede servir a más de 1.500 aldeas con sistemas similares.
¿Qué papel tiene la comunicación?
La comunicación ayuda a cambiar la conversación. Durante mucho tiempo hemos hablado del medio rural desde la pérdida o las dificultades. También hay que contar lo que funciona, dar visibilidad a quienes emprenden y demostrar que hay proyectos que están transformando esos territorios. Eso también moviliza.
¿Por qué son importantes proyectos como Vivaces?
Porque hay retos que las administraciones públicas y ninguna empresa puede resolver sola. La colaboración permite sumar capacidades, compartir conocimiento y llegar más lejos. Además, creo que hoy se espera precisamente eso de nosotros: compromiso, sí, pero acompañado de resultados y de alianzas.
¿Qué retos ves para el futuro?
El reto es seguir creciendo sin perder la esencia del proyecto. Incorporar nuevos aliados, llegar a más territorios y, sobre todo, seguir trabajando desde la escucha. Si algo ha funcionado en Vivaces es que nunca hemos querido llegar con respuestas prefabricadas, sino construirlas junto a quienes viven allí. Este año, desde la presidencia, mi prioridad es precisamente esa: avanzar de la sensibilización a proyectos con resultados medibles y replicables.
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