Alejandro Iñareta, director general de Asepeyo, comparte en esta entrevista con Corresponsables cómo la sostenibilidad forma parte de la estrategia y de la propia actividad de la mutua desde hace más de dos décadas. Integrada en su modelo de gobernanza y en sus planes estratégicos, la organización aborda este compromiso desde una perspectiva ambiental, social y de buen gobierno, estrechamente vinculada a su misión como colaboradora de la Seguridad Social.
- ¿Cómo se integra la Sostenibilidad en la estrategia y en la actividad de Asepeyo?
- ¿Cuáles son vuestras prioridades para seguir reduciendo la huella de carbono?
- ¿Cómo avanzáis hacia un uso más eficiente de los recursos?
- ¿Cómo contribuís a extender la cultura preventiva entre empresas y trabajadores?
- ¿Qué iniciativas destacadas tenéis para mejorar el bienestar de pacientes y profesionales?
- ¿Cómo medís en Asepeyo los avances en materia ESG?
- ¿Cuáles son los principales retos de Asepeyo en materia de ética, transparencia y buen gobierno?
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Asepeyo desarrolla su actividad en torno a la cobertura integral de los accidentes de trabajo, desde la asistencia sanitaria y las prestaciones económicas hasta el impulso de la cultura preventiva. Con 170 delegaciones, tres hospitales y más de 3.300 profesionales, la mutua trabaja también en ámbitos como la eficiencia energética, la reducción de emisiones, el uso responsable de los recursos, la conciliación, la igualdad, la diversidad y la transparencia.
Durante la entrevista, Alejandro Iñareta repasa los avances conseguidos en la reducción de la huella de carbono y el consumo de recursos, el papel de la prevención de riesgos laborales, las iniciativas dirigidas al bienestar de pacientes y profesionales, los mecanismos utilizados para medir el desempeño ESG y los principales retos de Asepeyo en ética, transparencia y buen gobierno.
¿Cómo se integra la Sostenibilidad en la estrategia y en la actividad de Asepeyo?
En nuestro caso, la Sostenibilidad no es un añadido reciente. De hecho, la tenemos integrada estructuralmente en nuestra gobernanza y en los últimos planes estratégicos desde hace más de dos décadas.
Formalizamos nuestra filosofía corporativa en 2001 y en 2005 publicamos ya nuestra memoria de sostenibilidad, que hemos ido manteniendo año tras año bajo estándares internacionales. Podemos decir, por tanto, que llevamos ya cierto recorrido.
A partir de aquí, yo resaltaría que la Sostenibilidad forma parte inseparable de las actividades propias de la mutua. Hablando de mutuas laborales, porque a veces somos entidades algo desconocidas para una parte de la sociedad, somos asociaciones privadas de empresarios sin ánimo de lucro que colaboramos con la Seguridad Social.
Nuestra razón de ser pivota básicamente en la cobertura integral del accidente de trabajo. En caso de accidente, realizamos la asistencia sanitaria, asumimos la prestación económica cuando la persona está de baja e incluso, en los casos de mayor gravedad, asumimos el coste de la incapacidad.
Y existe otra vertiente que, no por citarla en último lugar, es menos importante: el fomento de la cultura de prevención de riesgos laborales. Todo aquello que hagamos en prevención y consiga evitar un accidente laboral tiene un doble beneficio. Primero, que el accidente no se produce y, segundo, que para la mutua no existe el coste añadido de la propia asistencia y de la prestación económica.
Si lo vinculamos, por ejemplo, con los ODS, evidentemente, con el cometido que tenemos como mutua de accidentes de trabajo, nuestro impacto sobre la población y la sociedad es evidente.
Después existen otras dimensiones, como la ambiental. Tenemos un compromiso con la eficiencia energética y con la reducción de la huella de carbono. Contamos con planes específicos relacionados con la huella de carbono para cada uno de nuestros centros de trabajo. Tenemos 170 delegaciones en todo el territorio español y tres hospitales.
Teniendo en cuenta la dimensión de nuestra estructura, la eficiencia en el uso de los recursos y la transición hacia energías renovables constituyen un cambio vital para nosotros.
Y está también la dimensión social. Fomentamos entornos de trabajo seguros y estamos muy alineados con la conciliación, la igualdad y la diversidad.
En cuanto al buen gobierno y la transparencia, contamos con un código de conducta, un canal ético y un portal de transparencia. Además, consideramos necesario someternos a certificaciones externas que permitan que personas ajenas a la organización valoren nuestros procesos.
Eso resumiría, en gran medida, la estrategia de Asepeyo en materia de Sostenibilidad.
¿Cuáles son vuestras prioridades para seguir reduciendo la huella de carbono?
Como comentaba, realizamos un control y un seguimiento bastante exhaustivo de cada centro de trabajo.
Me atrevería a decir que llevamos casi diez años trabajando de forma intensa, por ejemplo, en todo lo relacionado con las emisiones atmosféricas de CO₂.
En 2016 estábamos en 9,7 toneladas y, en el último año cerrado, 2025, hemos pasado a 2,1 toneladas. Hemos reducido, por tanto, cerca de un 78% las emisiones.
También hay que destacar que en 2025 el 75% de la energía procede ya de fuentes renovables.
Avanzamos quizá no a la velocidad que nos gustaría porque una parte significativa de nuestros ambulatorios y centros de trabajo están situados en plantas bajas y no siempre disponemos de los tejados. Dependemos muchas veces de las comunidades de propietarios y necesitamos su autorización.
En nuestros hospitales nos resulta más sencillo avanzar en la instalación de placas fotovoltaicas, pero en otros centros estamos bastante condicionados por las comunidades de las que formamos parte.
Aun así, durante los últimos años hemos avanzado bastante. Y también en 2026 hemos renovado el sello de cálculo y reducción que otorga el propio Ministerio para la Transición Ecológica.
¿Cómo avanzáis hacia un uso más eficiente de los recursos?
Como decía, llevamos más de 20 años trabajando en esta línea de gestión ambiental. Hace aproximadamente dos décadas obtuvimos nuestra primera certificación medioambiental ISO 14001.
Estamos muy comprometidos con seguir avanzando en economía circular y, evidentemente, con la eficiencia en el uso del agua y del papel, así como con la gestión de los residuos biosanitarios.
Por ejemplo, medimos el consumo de agua en función de cada asistencia sanitaria. En 2016 utilizábamos algo más de 13 litros, concretamente 13,2 litros por asistencia sanitaria, y hemos conseguido reducirlo hasta 11 litros. Todavía tenemos recorrido, pero lo importante es la tendencia.
En cuanto a la gestión del papel, que es uno de los aspectos de los que estoy más orgulloso, durante este periodo de casi diez años hemos pasado de 45 gramos por trabajador a 12,9 gramos, y el 100% del papel que utilizamos es reciclado.
Pongo este ejemplo porque creemos mucho en que la dirección marque las bases de la línea estratégica, pero somos algo más de 3.300 empleados y creemos también muchísimo en la aportación individual.
Destacamos especialmente que cada empleado no tenga la percepción de que su contribución es irrelevante para alcanzar los objetivos que nos hemos marcado como entidad. Creo que es importantísimo que toda la plantilla esté involucrada.
Pongo otro ejemplo. No hace demasiados años teníamos una impresora por cada centro de trabajo. Hemos pasado de tener algo más de 200 impresoras a unas 16.
Además, ahora existe una tarjeta personal para la impresión digital y todo ello nos ha permitido reducir, en el conjunto de la mutua, más de un millón de hojas al año. Creo que es muy destacable, al igual que la reducción del consumo de papel respecto a hace no tantos años.
¿Cómo contribuís a extender la cultura preventiva entre empresas y trabajadores?
Hay un factor clave. Como colaboradora con la Seguridad Social, la prevención de riesgos laborales es uno de los pilares de Asepeyo.
Nos dedicamos a prevenir, curar y pagar las prestaciones derivadas de un accidente, por lo que la prevención está en nuestro ADN.
Desarrollamos actividades directas. El propio Ministerio de Inclusión y Seguridad Social nos fija un Plan General de Actividades Preventivas, el PGAP.
Contamos además con una Dirección de Prevención que, en el caso de Asepeyo, está formada por alrededor de 100 personas focalizadas en esta parcela de prevención.
En Asepeyo tenemos una población protegida de alrededor de 3,2 millones de personas trabajadoras y una cuota de mercado a nivel nacional del 15%. Esto supone algo más de 280.000 empresas, por lo que nuestro impacto es relevante.
Es cierto que en España existen diferentes realidades y nosotros acostumbramos a ser un reflejo de la estructura empresarial del país. El 86% de nuestra cartera está formada por empresas de menos de diez trabajadores.
Por eso, en ocasiones resulta más complejo trasladar esta cultura preventiva a la microempresa que a una gran compañía, que normalmente dispone de áreas específicas de prevención.
Como objetivo crítico, buscamos evitar accidentes. Y esto se traduce también en un menor coste para la mutua, tanto en asistencia sanitaria como en prestaciones. Existe, por tanto, un doble beneficio: no se produce el accidente y, además, evitamos el coste de la cobertura asistencial y prestacional.
¿Qué iniciativas destacadas tenéis para mejorar el bienestar de pacientes y profesionales?
En el bienestar de los pacientes situamos la seguridad sanitaria, la organización de los cuidados y el bienestar de las personas en el centro de nuestra actividad.
Desde 2019 contamos con una certificación específica en este ámbito.
Tenemos también un programa denominado SEPI, orientado a la reinserción social de los lesionados graves, muchas veces personas que terminan con una incapacidad.
Realizamos un seguimiento del gran dependiente mediante un profesional de enfermería asignado, al que denominamos enfermera mentor. De esta manera, una vez que la persona tiene declarada la incapacidad, puede contar con una persona de referencia para los diferentes efectos y necesidades derivados de su propia incapacidad.
En cuanto a la innovación en la parte asistencial, existe una apuesta clara por la digitalización, que afecta a todos los ámbitos del área sanitaria.
Y, a nivel profesional y de nuestra propia plantilla, si precisamente uno de nuestros cometidos consiste en trasladar la importancia de la seguridad laboral, también tenemos que aplicárnoslo internamente.
Contamos con certificaciones ISO, entre ellas la ISO 45001, y con un plan de igualdad, algo que no podría ser de otra manera teniendo en cuenta también la dimensión de la entidad.
Además, fomentamos la innovación interna, y creo que esto es también muy destacable.
Tenemos una plataforma denominada Asepeyo Lab, a través de la cual cualquier persona de la plantilla puede trasladar iniciativas de mejora. Es un proyecto que mantenemos desde hace muchos años y cada año premiamos las mejores contribuciones o ideas que se han presentado.
De alguna manera, fomentamos que, dentro de la mutua, a todos los niveles, todo el mundo tenga la capacidad de aportar mejoras en cualquiera de los procesos que afectan a la entidad.
¿Cómo medís en Asepeyo los avances en materia ESG?
Tenemos una medición rigurosa, con verificación externa por terceros, como comentaba anteriormente, y alineada también con estándares globales.
Realizamos una rendición de cuentas anual. Desde 2002 publicamos nuestra memoria de sostenibilidad y buen gobierno bajo los estándares GRI y también verificada externamente por AENOR.
Contamos con cuadros de mando de ODS y ESG y realizamos una medición continuada a través de un cuadro de indicadores.
También hacemos un análisis de doble materialidad, mediante el que evaluamos tanto el impacto de nuestra actividad en la sociedad como el impacto financiero de los riesgos y oportunidades ESG sobre la mutua.
A ello se suman auditorías externas y certificaciones periódicas, con el objetivo de que terceros puedan evaluar nuestros procesos.
¿Cuáles son los principales retos de Asepeyo en materia de ética, transparencia y buen gobierno?
Tenemos que consolidar una cultura corporativa de máxima integridad, de acuerdo con las expectativas de nuestros grupos de interés y alineada, evidentemente, con el marco normativo que nos resulta de aplicación.
Esto nos obliga a una evolución continua porque ese marco va cambiando.
Entrando más en detalle, en el ámbito de la ética y la integridad tenemos que seguir evolucionando nuestro código de conducta, la política anticorrupción y la declaración de ausencia de conflictos de intereses, entre otros aspectos.
También queremos potenciar nuestro canal ético y, respecto a la prevención de riesgos, ampliar el mapa actual que tenemos.
Todo ello se desarrolla bajo la supervisión de nuestra Dirección de Cumplimiento y Sostenibilidad, un área independiente del resto de la organización que depende directamente de nuestra Junta Directiva, que sería similar a un consejo de administración.
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