El seguimiento de aves reproductoras realizado por SEO/BirdLife entre los meses de marzo y julio en el Tancat de la Pipa ha vuelto a poner de relieve la importancia de este espacio para la conservación de las aves acuáticas del Parque Natural de l’Albufera. Durante la presente temporada de cría se han contabilizado 69 parejas pertenecientes a 9 especies, varias de ellas estrechamente ligadas a humedales con una buena calidad ecológica.
Tras la pasada temporada de 2025 afectada por los efectos de la DANA de octubre de 2024, en la reserva se han vuelto a reproducir varias especies que dependen de la disponibilidad de aguas de buena calidad, una buena cobertura de vegetación sumergida y abundantes invertebrados acuáticos. Destacan el pato colorado y la focha común, así como paseriformes ligados a los carrizales como el carricerín real y la buscarla unicolor.
Los resultados obtenidos muestran que el Tancat de la Pipa vuelve a ofrecer unas condiciones especialmente favorables para estas especies. En el caso del pato colorado, se han registrado 15 parejas reproductoras, mientras que la focha común ha alcanzado las 12 parejas.
Además de las aves acuáticas más emblemáticas, la reserva mantiene poblaciones reproductoras de especies menos visibles, pero igualmente relevantes desde el punto de vista de la conservación. La presencia continuada de aves como el carricerín real (Vulnerable) o la buscarla unicolor confirma la buena estructura de los carrizales y el elevado valor ecológico de los hábitats presentes en el Tancat.
Recuperación ambiental tras la DANA
La temporada de 2026 ha permitido constatar la evolución favorable del humedal tras los efectos de la DANA que afectó a l’Albufera. La recuperación de la vegetación acuática, la mejora de las condiciones del hábitat y la capacidad de resiliencia del ecosistema han favorecido el retorno de unas condiciones adecuadas para la reproducción de numerosas especies que se vio comprometida en la temporada reproductora 2025.
No obstante, los trabajos de seguimiento apuntan a que la respuesta de las poblaciones de aves a alteraciones de gran magnitud como la DANA no es homogénea ni inmediata. Aunque el humedal vuelve a ofrecer condiciones favorables para la reproducción, algunas especies todavía podrían estar acusando sus efectos. Este es el caso de la focha común, cuyo número de parejas reproductoras se ha situado en torno a la mitad de los valores registrados en la última temporada previa a la DANA. En cambio, el pato colorado, ha alcanzado cifras similares a las observadas antes de este episodio, lo que refleja la diferente capacidad de respuesta de cada especie ante este tipo de perturbaciones.
Un espacio que favorece los ciclos naturales de las aves
A diferencia de gran parte de l’Albufera, donde la reproducción de muchas especies se encuentra condicionada por el calendario agrícola del arrozal, el Tancat de la Pipa dispone de láminas de agua permanentes durante el ciclo reproductor de las aves. Esta circunstancia permite que numerosas aves puedan iniciar la reproducción en las fechas que les son propias, aumentando las probabilidades de éxito de las puestas y la supervivencia de los pollos.
A ello se suma la presencia de vegetación acuática sumergida, fundamentales para el funcionamiento ecológico del humedal. Estas comunidades vegetales contribuyen a mejorar la calidad del agua, proporcionan refugio frente a depredadores y sostienen abundantes poblaciones de pequeños invertebrados de los que se alimentan muchas aves durante la época de cría.
«La evolución observada durante esta temporada confirma la capacidad de recuperación que pueden presentar los humedales restaurados cuando cuentan con una gestión adecuada. Aunque algunas especies todavía podrían estar acusando los efectos de la DANA, el mantenimiento de poblaciones reproductoras de aves tan exigentes como el pato colorado o la focha común es una señal muy positiva para el futuro del espacio», señala Carmen Vives, técnica de SEO/BirdLife en la Comunitat Valenciana.
Un modelo de restauración dentro de l’Albufera
El Tancat de la Pipa nació en 2009 tras la transformación de un antiguo campo de arroz de 40 hectáreas situado en la orilla norte de la laguna de l’Albufera en un sistema de filtros verdes con dos lagunas permanentes. Este espacio, propiedad de la Confederación Hidrográfica del Júcar, se gestiona mediante un convenio de custodia entre la Confederación Hidrográfica del Júcar, SEO/BirdLife y Acció Ecologista-Agró.
Más de quince años después de su puesta en marcha, la reserva se ha convertido en uno de los mejores ejemplos de restauración ecológica dentro del parque natural. La mejora de la calidad del agua y la diversificación de hábitats han favorecido el asentamiento de numerosas especies de aves consolidando al Tancat de la Pipa como una pieza esencial para la conservación de la biodiversidad de l’Albufera.
Desde 2019, además, forma parte de la red de Reservas Ornitológicas de SEO/BirdLife, una distinción que reconoce su importancia para la protección de las aves y de los ecosistemas acuáticos asociados.
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