La salud sexual continúa siendo una de las dimensiones más desatendidas en el abordaje del cáncer de mama metastásico y cáncer de mama. A pesar de que el 90% de las pacientes asegura que su vida íntima ha cambiado drásticamente tras el diagnóstico, el tema sigue sin tener un espacio habitual en las consultas oncológicas. Problemas como la falta de deseo, la dificultad para poder excitarse, la disminución en la lubricación o dolor durante la penetración son las principales dificultades a los que tienen que enfrentarse.
En España, esta realidad puede afectar a miles de mujeres. Con más de 38.000 nuevos casos estimados para 2026 (un 1,69% más que el año pasado), el cáncer de mama continúa siendo el tumor más frecuente entre las mujeres en nuestro país. Para muchas pacientes, el impacto de la enfermedad trasciende el diagnóstico y el tratamiento, y puede condicionar también aspectos como la autoestima y la intimidad.
En el caso del cáncer de mama metastásico (CMm), entre un 5% y un 6% de las pacientes recibe el diagnóstico cuando la enfermedad ya presenta metástasis, mientras que aproximadamente un 30% de las mujeres diagnosticadas inicialmente en fases tempranas desarrollará metástasis con posterioridad.
En este contexto, el aumento de pacientes largas supervivientes, mujeres que conviven de forma continuada durante años con la enfermedad avanzada, plantea nuevos retos asistenciales. Las secuelas vinculadas a la sexualidad no son un efecto pasajero, sino que tienden a cronificarse en el tiempo, comprometiendo de manera prolongada el deseo, el bienestar físico y la percepción corporal. Por ello, abordar de forma proactiva la salud sexual durante las revisiones oncológicas periódicas resulta clave para detectar estas necesidades y ofrecerles un soporte integral a lo largo de todo el proceso.
Las pacientes largas supervivientes, suelen experimentar un cambio importante y persistente en su calidad de vida sexual, debido a las pocas intervenciones específicas dirigidas a atender estas necesidades. Un estudio realizado en mujeres con esta enfermedad señala que el 56,3% presentaba algún tipo de disfunción sexual en el momento del diagnóstico, un porcentaje que ascendía al 85% cuatro años después. Además, con el paso del tiempo, aparecen otros síntomas: un 43% de las pacientes dice tener pérdida de libido, cerca del 50% reporta sequedad vaginal y el 29% dice tener dolor durante o tras la actividad sexual.
Este impacto es especialmente acusado en dos perfiles: las mujeres diagnosticadas antes de los 35 años, a las que les afecta la menopausia precoz y el impacto en la imagen corporal, y las mujeres posmenopáusicas, con secuelas físicas severas como la atrofia vulvovaginal.
En este sentido, la doctora Ana López, oncóloga y especialista en sexualidad y cáncer en el Hospital Universitario de León, afirma que “para abordar la salud sexual de las pacientes es necesario que los profesionales de la oncología dispongamos de formación y recursos específicos. No se trata de ofrecer todas las respuestas, sino de saber iniciar la conversación, escuchar las preocupaciones de cada mujer, validar sus necesidades y orientarla hacia los profesionales adecuados cuando sea necesario. Integrar este diálogo en la consulta contribuye a cuidar también su bienestar, su autoestima y su identidad”.
Por su parte, Elisenda Martínez, presidenta de la Asociación Española Cáncer de Mama Metastásico (AECMM), destaca que “tras el diagnostico, la conversación médica suele centrarse en los tratamientos dejando los cambios más íntimos en un segundo plano. Muchas mujeres vivimos los cambios en nuestro cuerpo y en nuestra vida sexual con culpa, inseguridad y en soledad. Es fundamental visibilizar esta realidad y hablar de ello abiertamente para que deje de ser un tema tabú”.
Y en el caso de las pacientes con cáncer de mama a nivel mundial, el 70% presenta algún tipo de disfunción sexual, mientras que el 57% experimenta malestar relacionado con su sexualidad. La doctora Carmen Hinojo, oncóloga del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, ha compartido que: “en la consulta se evita muchas veces hablar de sexualidad por miedo, vergüenza o inseguridad. Sin embargo, es importante que las mujeres sepan que pueden y deben preguntar a sus especialistas sin reparos. Normalizar esta conversación por ambas partes es imprescindible para abordar las secuelas de la enfermedad de forma íntegra”. Mientras tanto, en las mujeres que afrontan el proceso en solitario, las secuelas físicas y anímicas alimentan el miedo al rechazo y la duda de si volverán a encontrar un espacio de intimidad.
En este contexto, y con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama Metastásico, Pfizer amplia la difusión de ‘La Voz de la Intimidad’, un documental dirigido por el cineasta Ander Duque que recoge los testimonios de Pilar Ros y Araceli Domínguez, dos mujeres con cáncer de mama metastásico. Ambas participaron en el proyecto para compartir su experiencia y explicar cómo la enfermedad había influido en sus relaciones sexuales y en su vida íntima.
El documental, que ya se estrenó en YouTube, está ahora disponible en televisiones regionales y plataformas digitales con el objetivo de acercar esta realidad a un público más amplio y contribuir a normalizar la conversación sobre sexualidad y cáncer de mama.
“Los avances en la investigación y en el tratamiento del cáncer de mama han transformado la realidad de muchas pacientes. Sin embargo, seguir avanzando significa también atender a las necesidades que van más allá de la esfera clínica y que influyen directamente en su calidad de vida. La sexualidad y la intimidad son parte de ese bienestar, y debemos contribuir a que se aborden con mayor naturalidad. Es importante que sigamos acercando esta conversación a más personas y que sigamos dando visibilidad a una realidad que no puede permanecer en segundo plano”, explica José Chaves, director médico de Pfizer España.
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