La sostenibilidad ha dejado de ser una aspiración para convertirse en un elemento inherente a las estrategias empresariales. En la actualidad, las organizaciones no pueden plantearse operar sin integrar en su negocio criterios ambientales, sociales y de buen gobierno, especialmente en un contexto marcado por la incertidumbre económica, la presión regulatoria y la aceleración de la transformación digital. En este escenario, el papel de la alta dirección resulta decisivo.
Los datos avalan esta realidad. El informe ESG 2025 de CGI pone de manifiesto cómo la sostenibilidad se ha consolidado como un eje estratégico en la toma de decisiones, impulsada tanto por las expectativas de la sociedad como por la evolución del mercado y del marco regulatorio. Ya no hablamos de un aspecto aislado, sino de un componente transversal que impacta directamente en la estrategia, las operaciones y la innovación.
En este contexto, la alta dirección tiene la responsabilidad de liderar esta integración. No es suficiente con definir objetivos ESG o comunicar compromisos: es necesario incorporarlos de forma efectiva en la cultura corporativa, en la toma de decisiones diaria y en la asignación de recursos. Solo así será posible cerrar la brecha entre la estrategia y su ejecución, aún presente en muchas organizaciones.
Asimismo, la sostenibilidad exige trascender los límites de la propia organización. La colaboración con el ecosistema, incluidos clientes, partners, administraciones y comunidades, se convierte en un elemento clave para generar un impacto real y duradero.
Se trata, además, de una transformación en la que la tecnología desempeña un papel esencial. En CGI hablamos de TI sostenibles, es decir, soluciones tecnológicas, como el cloud, la analítica avanzada o la inteligencia artificial, que ayudan a las organizaciones a integrar los criterios ESG y a avanzar de forma responsable.
En particular, la IA se consolida como una palanca decisiva para impulsar la eficiencia y generar nuevas oportunidades de negocio. No obstante, su despliegue debe abordarse desde la responsabilidad. De ahí nuestro compromiso con una Inteligencia Artificial Responsable (IAR) que garantice el cumplimiento normativo, la ética y la generación de valor social, además del económico.
Pero la transformación sostenible no es solo una cuestión tecnológica, requiere también un firme compromiso con las personas. El talento, la cultura organizativa y la capacidad de adaptación constituyen factores diferenciales. Los equipos que comprenden su contribución a un propósito mayor son los verdaderos motores del cambio, ya sea a través de la innovación o mediante iniciativas de impacto social como el voluntariado corporativo y la inclusión digital.
Integrar la sostenibilidad en el modelo de gestión
En CGI, la sostenibilidad se integra en nuestro modelo de gestión a través de un enfoque estructurado en tres pilares: la sostenibilidad ambiental, el compromiso con nuestros profesionales y con la sociedad, y una gobernanza responsable y ética. Somos conscientes de que el impacto positivo debe formar parte de la creación de valor y, desde esta convicción, abordamos los desafíos actuales.
Este enfoque ha sido parte de la trayectoria de CGI desde sus orígenes. En 2026, año en el que celebramos 50 años acompañando a nuestros clientes en sus procesos de transformación, reafirmamos nuestra visión a largo plazo: construir el futuro en un entorno en constante evolución, generando resultados medibles y sostenibles.
Nuestra compañía, con un equipo de 94.000 profesionales, es reflejo de estos avances tangibles. A nivel global, en 2025, el 77,8% del consumo eléctrico de la compañía procedió de fuentes renovables; el 70% de nuestros principales proveedores fueron evaluados por EcoVadis conforme a criterios ambientales y sociales; y superamos las 114.000 horas de voluntariado. Estos indicadores demuestran que la sostenibilidad no es una declaración de intenciones, sino una práctica concreta y medible.
En definitiva, la sostenibilidad es tanto una responsabilidad como una forma de liderazgo. Liderar en este ámbito implica tomar decisiones: dónde invertir, cómo innovar y qué impacto queremos generar. Decisiones que no solo responden al presente, sino que contribuyen a definir el futuro que estamos construyendo juntos.


