Acercar la atención sanitaria a comunidades remotas mediante drones, conectividad digital y salud comunitaria es la apuesta de Nun Jukrä Tä Kwin, el proyecto panameño ganador en la categoría Instituciones Públicas de los Mobile World Capital Awards Barcelona.
- ¿Qué desafíos específicos de Panamá impulsaron la creación de Nun Jukrä Tä Kwin?
- ¿Cómo están transformando los drones el acceso a la atención sanitaria en comunidades aisladas?
- ¿Qué impacto ha tenido la iniciativa en la vida de las personas a las que presta servicio?
- ¿Qué factores han sido clave para el éxito de un proyecto de innovación pública como este?
- ¿Qué retos regulatorios, logísticos o tecnológicos han tenido que superar?
- ¿Cómo puede servir este modelo de referencia para otros países con características similares?
- Tras este reconocimiento internacional, ¿cuáles son los próximos objetivos del proyecto?
- What challenges specific to Panama prompted the creation of Nun Jukrä Tä Kwin?
- How are drones transforming access to healthcare in isolated communities?
- What impact has the initiative had on the lives of the people it serves?
- What factors have been key to the successful development of a public-sector innovation project of this kind?
- What regulatory, logistical or technological challenges have you had to overcome?
- How could this model serve as a reference for other countries with similar characteristics?
- What are the project’s next objectives following this international recognition?
Esta iniciativa demuestra cómo la innovación tecnológica puede convertirse en una herramienta para reducir desigualdades, fortalecer los sistemas públicos de salud y garantizar que el lugar donde vive una persona no determine su acceso a una atención sanitaria de calidad.
En esta entrevista con Corresponsables, sus impulsores explican los retos superados, el impacto alcanzado y los próximos pasos de un modelo con potencial para inspirar a otros países.
¿Qué desafíos específicos de Panamá impulsaron la creación de Nun Jukrä Tä Kwin?
Nun Jukrä Tä Kwin nació para responder a uno de los mayores retos de equidad de Panamá: garantizar el acceso a los servicios de salud para las poblaciones que viven en territorios indígenas remotos. En la Comarca Ngäbe-Buglé, las comunidades afrontan elevados niveles de pobreza, un acceso limitado a servicios básicos, escasez de personal sanitario e importantes barreras geográficas. Llegar a un centro de salud puede requerir entre dos y doce horas de caminata o transporte fluvial, lo que provoca retrasos en la atención e interrupciones en el suministro de medicamentos. El proyecto fue diseñado para superar estas barreras mediante una combinación innovadora de salud comunitaria, conectividad digital y tecnología de drones, acercando los servicios sanitarios esenciales a personas que históricamente han quedado al margen.
¿Cómo están transformando los drones el acceso a la atención sanitaria en comunidades aisladas?
Los drones nos están ayudando a replantear la forma en que los sistemas de salud llegan a las poblaciones remotas. En lugar de depender exclusivamente de rutas de transporte largas y costosas, los medicamentos, suministros de diagnóstico y otros productos sanitarios esenciales pueden entregarse de forma rápida y segura en comunidades aisladas. Esto reduce significativamente los tiempos de entrega y mejora la continuidad asistencial para enfermedades como el VIH, la tuberculosis, la malaria y otras patologías prioritarias. Además, esta tecnología forma parte de una estrategia más amplia que incluye personal sanitario comunitario formado, conectividad digital y el fortalecimiento de la atención primaria. Los drones no son solo una solución logística, sino una herramienta para garantizar un acceso más equitativo a la salud.
¿Qué impacto ha tenido la iniciativa en la vida de las personas a las que presta servicio?
La iniciativa está mejorando la disponibilidad de medicamentos esenciales y de servicios sanitarios para comunidades que tradicionalmente han sufrido grandes barreras de acceso. También refuerza la capacidad de los trabajadores sanitarios locales y de los voluntarios comunitarios para diagnosticar, realizar el seguimiento y gestionar enfermedades prioritarias, al tiempo que mejora la comunicación con los profesionales de la salud mediante conectividad por satélite. Más allá de los beneficios directos para la salud, el proyecto está fortaleciendo la confianza en el sistema sanitario y demostrando que la tecnología de vanguardia puede utilizarse para reducir las desigualdades que afectan a algunas de las poblaciones más vulnerables. Quizá lo más importante es el mensaje que transmite: el aislamiento geográfico nunca debería determinar el acceso de una persona a la atención sanitaria.
¿Qué factores han sido clave para el éxito de un proyecto de innovación pública como este?
El éxito de Nun Jukrä Tä Kwin se ha basado en unas sólidas alianzas y en un enfoque centrado en las personas. El proyecto reúne al Ministerio de Salud, el Ministerio de Seguridad, la Organización Panamericana de la Salud, la Fundación Barça, las comunidades locales y socios tecnológicos especializados. Igualmente importante ha sido la participación activa de los trabajadores comunitarios de salud y de los líderes indígenas, garantizando que la solución sea culturalmente adecuada y asumida por la propia comunidad. Además, combina innovación tecnológica con el fortalecimiento del sistema sanitario, el desarrollo de capacidades y la implicación de la comunidad, lo que la convierte en una iniciativa práctica y sostenible.
¿Qué retos regulatorios, logísticos o tecnológicos han tenido que superar?
La incorporación de drones para la logística sanitaria ha supuesto afrontar múltiples desafíos. Desde el punto de vista regulatorio, el proyecto ha tenido que cumplir con los requisitos nacionales de aviación, incluyendo el registro de aeronaves, autorizaciones operativas, certificación de pilotos, seguros y procedimientos de planificación de vuelos. En el ámbito logístico, fue necesario identificar rutas seguras, establecer bases operativas, crear infraestructuras como vertipuertos, garantizar un suministro fiable de energía y conectividad, y adaptar las operaciones a las condiciones climáticas tropicales y al terreno montañoso. En el plano tecnológico, el reto consistió en integrar las operaciones con drones en los sistemas sanitarios existentes, garantizando al mismo tiempo la seguridad, la fiabilidad y la aceptación por parte de las comunidades. Superar estos desafíos ha requerido una estrecha colaboración entre las autoridades sanitarias, aeronáuticas y de seguridad, así como una exhaustiva planificación técnica.
¿Cómo puede servir este modelo de referencia para otros países con características similares?
Muchos países de América Latina y de otras regiones afrontan retos similares para atender a poblaciones que viven en territorios remotos, rurales o indígenas. Lo que hace especialmente relevante a Nun Jukrä Tä Kwin es que demuestra cómo la tecnología de drones puede integrarse en los sistemas públicos de salud, en lugar de funcionar como una innovación aislada. El modelo combina logística de última milla, participación comunitaria, conectividad digital y fortalecimiento de la atención primaria. Al haberse desarrollado desde el sector público y mediante la colaboración interinstitucional, ofrece una hoja de ruta práctica para los países que buscan reducir las desigualdades geográficas y acelerar la transformación digital de sus sistemas sanitarios. El reconocimiento internacional recibido confirma además su potencial de escalabilidad y replicabilidad.
Tras este reconocimiento internacional, ¿cuáles son los próximos objetivos del proyecto?
Este premio representa tanto un honor como una responsabilidad. Los próximos pasos pasan por seguir validando y ampliando el modelo operativo, reforzar su integración con los servicios nacionales de salud, generar evidencia sobre los resultados sanitarios y la eficiencia operativa, y explorar oportunidades para extender la iniciativa a otras comunidades con dificultades de acceso. También queremos seguir fortaleciendo las capacidades locales, mejorar la conectividad digital y demostrar cómo las tecnologías emergentes pueden contribuir a la cobertura sanitaria universal. En definitiva, nuestro objetivo es que esta innovación se consolide como una solución de salud pública sostenible que continúe mejorando la vida de las personas mucho después de haber recibido este reconocimiento.
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Nun Jukrä Tä Kwin, MWCapital Awards Winner: «Geographical isolation should never determine a person’s access to healthcare»
Bringing healthcare to remote communities through drones, digital connectivity and community-based healthcare is the mission of Nun Jukrä Tä Kwin, the Panamanian project that won the Public Institutions category at the MWCapital Awards.
The initiative demonstrates how technological innovation can become a powerful tool to reduce inequalities, strengthen public health systems and ensure that where a person lives does not determine their access to quality healthcare.
In this interview with Corresponsables, the team behind the project discusses the challenges they have overcome, the impact achieved and the next steps for a model with the potential to inspire countries around the world.
What challenges specific to Panama prompted the creation of Nun Jukrä Tä Kwin?
Nun Jukrä Tä Kwin was born in response to one of Panama’s greatest equity challenges: ensuring access to health services for populations living in remote indigenous territories. In the Ngäbe-Buglé Comarca, communities face high levels of poverty, limited access to basic services, shortages of health personnel, and significant geographical barriers. Reaching a health facility can take between two and twelve hours on foot or by river transport, often resulting in delays in care and interruptions in the supply of medicines. The project was designed to overcome these barriers through an innovative combination of community health, digital connectivity and drone technology, bringing essential health services closer to people who have historically been left behind.
How are drones transforming access to healthcare in isolated communities?
Drones are helping us rethink the way health systems reach remote populations. Instead of relying exclusively on long and costly transport routes, medicines, diagnostic supplies and other essential health products can be delivered quickly and safely to isolated communities. This significantly reduces delivery times and improves the continuity of care for conditions such as HIV, tuberculosis, malaria and other priority diseases. The technology is also integrated into a broader strategy that includes trained community health workers, digital connectivity and strengthened primary health care services. Drones are therefore not just a transport solution; they are an enabler of equitable access to healthcare.
What impact has the initiative had on the lives of the people it serves?
The initiative is improving the availability of essential medicines and health services for communities that have traditionally faced major access barriers. It strengthens the capacity of local health workers and community volunteers to diagnose, monitor and manage priority diseases, while improving communication with health professionals through satellite connectivity. Beyond the direct health benefits, the project is building trust in the health system and demonstrating that cutting-edge technology can be used to address inequities affecting some of the most vulnerable populations. Perhaps most importantly, it sends a powerful message that geographical isolation should never determine a person’s access to healthcare.
What factors have been key to the successful development of a public-sector innovation project of this kind?
The success of Nun Jukrä Tä Kwin has been driven by strong partnerships and a clear focus on people. The project brings together the Ministry of Health, the Ministry of Security, the Pan American Health Organization, Fundación Barça, local communities and specialized technology partners. Equally important has been the active participation of community health workers and indigenous leaders, ensuring that the solution is culturally appropriate and locally owned. Finally, the project combines technological innovation with health system strengthening, capacity building and community engagement, making it both practical and sustainable.
What regulatory, logistical or technological challenges have you had to overcome?
Introducing drone-supported medical logistics required navigating multiple challenges. From a regulatory perspective, the project had to comply with national aviation requirements, including aircraft registration, operational authorizations, pilot certification, insurance and flight planning procedures. Logistically, we had to identify safe routes, establish operational bases, create infrastructure such as vertiports, ensure reliable power and connectivity, and adapt operations to the realities of tropical weather and mountainous terrain. Technologically, we had to integrate drone operations into existing health service delivery systems while ensuring safety, reliability and community acceptance. Overcoming these challenges required close collaboration between health, aviation and security authorities, as well as extensive technical planning.
How could this model serve as a reference for other countries with similar characteristics?
Many countries across Latin America and beyond face similar challenges in reaching populations living in remote, rural or indigenous territories. What makes Nun Jukrä Tä Kwin particularly relevant is that it demonstrates how drone technology can be integrated into public health systems rather than operating as a stand-alone innovation. The model combines last-mile logistics, community engagement, digital connectivity and primary health care strengthening. Because it was developed within the public sector and through interinstitutional collaboration, it offers a practical roadmap for countries seeking to reduce geographic inequities and accelerate digital transformation in health. The international recognition received by the project confirms its potential scalability and replicability.
What are the project’s next objectives following this international recognition?
The award is both an honor and a responsibility. Our next objectives are to continue validating and expanding the operational model, strengthen integration with national health services, generate evidence on health outcomes and operational efficiency, and explore opportunities to scale the initiative to additional communities facing access barriers. We also aim to continue building local capacities, enhancing digital connectivity and demonstrating how emerging technologies can contribute to universal health coverage. Ultimately, our goal is to ensure that this innovation translates into a sustainable public health solution that improves lives long after the recognition itself.
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