Manu Carreño vuelve a prestar su voz y su capacidad de influencia a la lucha contra el acoso escolar con una idea muy clara: romper el silencio es el primer paso para frenarlo. El comunicador insiste en que niños y adolescentes que estén sufriendo bullying deben pedir ayuda cuanto antes: “Que no tengan miedo, que lo hablen en casa y con los profesores”, porque prolongar el silencio puede hacer que el problema se agrave.
- Manu, ¿qué te llevó a implicarte personalmente como embajador de esta campaña contra el acoso escolar y qué significa para ti poder contribuir a visibilizar esta problemática?
- En la campaña insistes en la importancia de no callarse. ¿Qué mensaje trasladarías a un niño o adolescente que está sufriendo acoso y todavía no se atreve a pedir ayuda?
- ¿Qué papel deben desempeñar las familias, los centros educativos y los propios compañeros a la hora de detectar y frenar situaciones de bullying?
- Las redes sociales han hecho que el acoso pueda continuar más allá del colegio. ¿Cómo debemos afrontar como sociedad esta dimensión digital del problema?
- Como comunicador y figura pública, ¿qué responsabilidad consideras que tienen los medios y las personas con capacidad de influencia para sensibilizar sobre problemas sociales como el acoso escolar?
- ¿Qué te gustaría que cambiara después de una campaña como esta y qué mensaje final enviarías a quienes pueden estar viviendo de cerca una situación de acoso escolar?
En esta entrevista, Carreño reclama también la implicación de familias, centros educativos, compañeros y medios de comunicación, y advierte de que el acoso ya no termina al salir del colegio: “No puede darse por buena la impunidad en redes sociales”. Su deseo tras la campaña es especialmente significativo: que aumenten las denuncias porque eso demostraría que las víctimas y su entorno están perdiendo el miedo a actuar. “En muchas ocasiones parece un problema invisible, pero no lo es. Hay que cortarlo de raíz”.
Manu, ¿qué te llevó a implicarte personalmente como embajador de esta campaña contra el acoso escolar y qué significa para ti poder contribuir a visibilizar esta problemática?
Cuando me propusieron repetir la campaña contra el acoso escolar, no lo dudé. Me parece un tema muy importante al que hay que seguir dando visibilidad. Para mí significa, por un lado, responsabilidad y, por otro, la satisfacción de saber que servirá para concienciar a más gente.
En la campaña insistes en la importancia de no callarse. ¿Qué mensaje trasladarías a un niño o adolescente que está sufriendo acoso y todavía no se atreve a pedir ayuda?
Que no tenga miedo, que lo hable en casa y con los profesores. Es la manera más eficaz de luchar contra el acosador. De lo contrario, el problema se alargará y posiblemente se agrave.
¿Qué papel deben desempeñar las familias, los centros educativos y los propios compañeros a la hora de detectar y frenar situaciones de bullying?
Las familias deben estar muy pendientes ante la sospecha de que pueda existir este problema, pero la educación también juega un papel clave. Porque en las familias hay hijos que sufren bullying, pero también los hay que lo fomentan.
Los centros educativos deben vigilar y actuar ante este tipo de casos, hablando con los alumnos implicados y también con los padres de unos y otros, tanto del acosado como del acosador.
Y los alumnos que conozcan algún caso deben denunciarlo ante los profesores. No pueden ser cómplices.
Las redes sociales han hecho que el acoso pueda continuar más allá del colegio. ¿Cómo debemos afrontar como sociedad esta dimensión digital del problema?
Asumiendo que, efectivamente, el problema no se acaba cuando termina la clase y los alumnos se marchan a sus casas. Persiste en los teléfonos móviles a través de las distintas redes sociales.
Tan dañino es en el centro escolar como en el móvil y en las redes sociales. Y ahí también hay que denunciar. No puede darse por buena la impunidad en redes sociales.
Como comunicador y figura pública, ¿qué responsabilidad consideras que tienen los medios y las personas con capacidad de influencia para sensibilizar sobre problemas sociales como el acoso escolar?
Tenemos una responsabilidad y, precisamente por ello, debemos aprovechar nuestro papel para hacer llegar este tipo de mensajes y campañas con más fuerza.
¿Qué te gustaría que cambiara después de una campaña como esta y qué mensaje final enviarías a quienes pueden estar viviendo de cerca una situación de acoso escolar?
Después de la campaña, me gustaría que se produjera un aumento de los casos denunciados. Eso significaría que se ha dado un paso adelante en la denuncia y en perder el miedo a hacerlo.
Y, sobre todo, tener la esperanza de que esas denuncias sirvan para concienciar a más personas sobre este problema y para reducir el número de casos de bullying en España.
En muchas ocasiones parece un problema invisible, pero no lo es. Quienes vivan o conozcan de cerca un caso de acoso escolar deben actuar inmediatamente. Hay que cortarlo de raíz.
Consulta más información responsable en las publicaciones Corresponsables.


