La Fundación Pondera Global nace de una convicción muy concreta: los territorios más vulnerables no necesitan únicamente ayuda puntual, sino capacidades locales, instituciones sólidas y modelos de salud sostenibles. Desde esa idea hemos evolucionado hacia una organización de cooperación al desarrollo especializada en gestión sanitaria, innovación social y Salud Planetaria, con una vocación inequívocamente global y profundamente arraigada en las realidades de cada comunidad.
- ¿Puede hablarnos de Fundación Pondera, de cómo nace y ha evolucionado estos años hasta la actualidad y cuál es su ámbito de actuación?
- ¿Qué iniciativas o proyectos nos podría destacar?
- ¿Qué importancia tiene para su entidad la comunicación y alianzas con sus grupos de interés y cómo lo trabajan?
- ¿Cuál considera que es la situación actual de la RSE/Sostenibilidad/ESG (si quiere, en su ámbito de actuación) y sus principales barreras y oportunidades de futuro?
- ¿Y cuáles son los próximos retos y desafíos de su organización y cómo los piensan llevar a cabo?
¿Puede hablarnos de Fundación Pondera, de cómo nace y ha evolucionado estos años hasta la actualidad y cuál es su ámbito de actuación?
En 2017 recibí una petición concreta de colaboración como gestor sanitario en el Hospital Notre Dame de la Santé, en Dschan, Camerún. Una vez finalizada la intervención, la directora general del hospital nos insistió: Por favor, no nos dejéis solos! Somos muchos los centros que estamos en situaciones complejas en gestión. Conseguimos fondos, conseguimos incluso campañas de profesionales, pero lo que siempre nos queda coja es la capacidad de gestionar instituciones sanitarias. Por favor no nos dejéis solos!
Respondiendo a ese llamado, la Fundación Pondera nació en 2018 como una fundación española sin ánimo de lucro, impulsada por profesionales de la gestión sanitaria que entendíamos que mejorar la salud exige fortalecer los sistemas que la hacen posible: hospitales, redes asistenciales, equipos profesionales, procesos de gestión, mecanismos de financiación y, sobre todo, la participación de las propias comunidades. Nuestra aspiración inicial fue poner conocimiento técnico, experiencia directiva y talento al servicio de entidades con alto impacto social.
Con los años, esa visión se ha ampliado y madurado. Seguimos trabajando en la mejora de la gestión hospitalaria y de los servicios de salud, pero lo hacemos desde una comprensión más amplia de la salud: una salud inseparable de las condiciones sociales, económicas, culturales, ambientales y espirituales de las personas y de los territorios. Por eso trabajamos desde la Salud Planetaria: porque no puede haber salud humana duradera si deterioramos los ecosistemas, profundizamos las desigualdades o ignoramos los saberes y prioridades de las comunidades.
Hoy desarrollamos nuestra actividad principalmente en África y América Latina, colaborando en Camerún, Etiopía, República Democrática del Congo, Kenia, Marruecos, México, Ecuador y Perú, y participando en iniciativas que alcanzan a una población atendida de alrededor de 20 millones de personas. Nuestro ámbito de actuación abarca el diagnóstico de necesidades, la planificación estratégica, la gestión integral de hospitales, el fortalecimiento de recursos humanos, la sistematización de procesos, el control financiero, la gestión de suministros y la construcción de estrategias de sostenibilidad institucional. El objetivo no es sustituir la capacidad local, sino contribuir a que cada organización pueda funcionar con mayor autonomía, calidad, resiliencia y legitimidad social.
Nuestra evolución puede resumirse así: hemos pasado de “gestionar hospitales” a acompañar procesos de transformación territorial. Ese tránsito refleja una convicción: un hospital no está aislado de su entorno; forma parte de una comunidad, de un ecosistema, de una economía local y de una cultura. Si queremos transformar la salud, debemos atender a esa complejidad.
¿Qué iniciativas o proyectos nos podría destacar?
En Fundación Pondera trabajamos para que la cooperación sanitaria no se limite a responder a necesidades inmediatas, sino que contribuya a fortalecer capacidades locales, proteger los ecosistemas y generar soluciones sostenibles en el tiempo. Entre las iniciativas que mejor representan este enfoque destacaría las siguientes:
- Fortalecimiento de sistemas y organizaciones sanitarias. Desde nuestros orígenes acompañamos a hospitales como el Franklin Tello o el Padre Carollo en Ecuador, Kipuki en R.D. Congo, Universitario de Gondar en Etiopía, centros de salud como el Sagrada Familia en Ecuador, Mulu Maternity en Etiopía y redes asistenciales en contextos de alta vulnerabilidad, especialmente en África y América Latina. Trabajamos en planificación estratégica, organización de procesos, sostenibilidad financiera, gestión de personas, mejora de la calidad asistencial y profesionalización de las estructuras locales. Nuestra misión no es sustituir a las instituciones del territorio, sino contribuir a que ganen autonomía, eficiencia, resiliencia y capacidad para cuidar de su propia población.
- Cooperación sanitaria basada en capacidades locales. Defendemos una cooperación que escucha antes de intervenir. Cada proyecto parte de un diagnóstico compartido y de la participación de profesionales, líderes comunitarios e instituciones locales. El conocimiento técnico debe ponerse al servicio de las comunidades, no imponerse sobre ellas. Por ello, combinamos herramientas de gestión sanitaria con sensibilidad intercultural y compromiso con la equidad. En el gran hospital Universitario de Gondar, con más de 4.500 empleados y 1.200 camas, hemos desplegado el Plan Estratégico y participado muy activamente en la formación de los mandos intermedios en herramientas de gestión y soft skills.
- Planetary Health Research Center Manuel Amunarriz. www.planethrc.org Es uno de los proyectos más emblemáticos con los que colaboramos. El centro está ubicado en Nuevo Rocafuerte, en la Amazonía ecuatoriana, dentro del complejo hospitalario Franklin Tello, en un territorio de enorme valor ecológico y humano. Fue inaugurado en septiembre de 2024 y constituye el primer centro de investigación en Salud Planetaria de la región amazónica. El centro honra la trayectoria del doctor Manuel Amunárriz, médico, biólogo y teólogo que ha dedicado más de tres décadas de trabajo clínico, investigación y servicio a las poblaciones amazónicas desde el Hospital Franklin Tello. Su localización, en una zona de extraordinaria biodiversidad y de difícil acceso, no es anecdótica: sitúa la investigación allí donde los grandes desafíos de la Salud Planetaria se viven de forma directa. Su vocación es interdisciplinar e internacional. Promueve investigación sobre los determinantes sociales y ambientales de la salud, los efectos de las actividades extractivas, las enfermedades tropicales, la biodiversidad, la conservación y restauración de ecosistemas, y la relación entre salud humana, animal y ambiental. Aspira a generar evidencia útil para la toma de decisiones científicas, políticas y económicas, siempre desde el respeto a la diversidad cultural y biológica de la Amazonía.
- Breathe Green. www.breathegreenproject.org Es nuestra iniciativa de regeneración y reforestación, nacida de una idea sencilla pero decisiva: la salud de las personas depende también de la salud de los pulmones del planeta. El proyecto promueve la reforestación como una acción de restauración ecológica, de mitigación climática, de sensibilización ambiental y de mejora de las condiciones de vida de las comunidades locales. En la Amazonía, reforestar no significa únicamente plantar árboles. Supone contribuir a recuperar ecosistemas degradados, proteger la biodiversidad, preservar los recursos naturales, fortalecer el bienestar de las comunidades indígenas y reducir los efectos sanitarios asociados al deterioro ambiental. Desde esta perspectiva, Breathe Green conecta la acción climática con la justicia social, la salud pública y la protección de la casa común. Además, Breathe Green tiene una dimensión pedagógica y movilizadora. Queremos que ciudadanos, organizaciones, empresas y centros educativos comprendan que cada decisión ambiental tiene consecuencias sanitarias. La reforestación puede ser una puerta de entrada muy poderosa para traducir el concepto de Salud Planetaria en una acción concreta, visible y compartida.
- Cátedra de Salud Planetaria Amazonas. www.planetaryhealthchair.org También impulsamos la Cátedra de Salud Planetaria Amazonas. La Cátedra es un espacio académico de investigación, formación, diálogo intercultural e incidencia que integra la cosmovisión amazónica como un eje esencial. Nace con el propósito de conectar ciencia, conocimiento ancestral, innovación y acción social frente a los desafíos sanitarios, ambientales y sociales del presente. Uno de sus valores diferenciales es reconocer que las comunidades indígenas no pueden ser consideradas exclusivamente destinatarias de programas o fuentes de información. Son titulares de derechos, guardianas de saberes y coproductoras de conocimiento. Por esa razón un Comité Científico internacional de altísimo nivel y referencial en sus áreas de competencia, trabaja codo con codo con las representantes de las comunidades estableciendo sinergias, caminos y acciones concretas conjuntamente.La perspectiva del Sumak Kawsay o Buen Vivir permite pensar la salud desde la reciprocidad, la interdependencia y el respeto a todas las formas de vida.
- Redes internacionales de conocimiento y cooperación. Todos estos proyectos se desarrollan mediante alianzas entre comunidades, universidades, hospitales, organizaciones sociales, administraciones, expertos y entidades comprometidas. La Cátedra de Salud Planetaria Amazonas articula una comunidad internacional de investigadores y colaboradores de más de 25 países, porque los problemas planetarios requieren respuestas interdisciplinarias, interculturales y transnacionales.
En definitiva, el Planetary Health Research Center Manuel Amunarriz, Breathe Green y la Cátedra de Salud Planetaria Amazonas forman un ecosistema de acción coherente: investigamos para comprender, restauramos para reparar y formamos para transformar. Son tres expresiones distintas de una misma convicción: no habrá salud humana sostenible sin justicia social, protección de la biodiversidad y regeneración de los ecosistemas de los que dependemos.
¿Qué importancia tiene para su entidad la comunicación y alianzas con sus grupos de interés y cómo lo trabajan?
La comunicación no es para nosotros un elemento accesorio ni una simple herramienta de visibilidad. Es una dimensión estratégica de la transformación. Si queremos promover salud, sostenibilidad y equidad, debemos ser capaces de explicar con claridad qué está en juego, generar conversación social, combatir la indiferencia y construir relatos que conecten datos, personas y propósito.
Trabajamos la comunicación en tres planos:
- Comunicación de sentido. Explicamos que la salud no se limita a la asistencia sanitaria. La salud depende de la calidad del aire y del agua, de la alimentación, de la vivienda, de la educación, de la igualdad, de la paz, de la protección de los ecosistemas y de la dignidad de las personas. Comunicar Salud Planetaria supone ayudar a comprender estas interdependencias.
- Comunicación responsable y transparente. Tenemos la obligación de rendir cuentas sobre el propósito de los proyectos, los recursos movilizados, los aprendizajes y los resultados. Pero aspiramos a hacerlo sin caer en mensajes paternalistas ni en imágenes simplificadoras de la vulnerabilidad. Las comunidades con las que colaboramos tienen conocimiento, capacidad de gestora y propuestas propias; nuestra comunicación debe reflejar esa realidad.
- Comunicación como creación de comunidad. Queremos que las personas, empresas, universidades, administraciones públicas, profesionales sanitarios y organizaciones sociales se sientan convocadas a participar. Los grandes desafíos de la salud requieren alianzas estables, no intervenciones aisladas.
En cuanto a las alianzas, nuestra filosofía es clara: nadie puede abordar la Salud Planetaria en solitario. Por eso colaboramos con instituciones académicas, organizaciones sanitarias, entidades de cooperación, redes sociales y comunitarias, empresas comprometidas y organismos multilaterales. La propia Cátedra de Salud Planetaria Amazonas refleja esa lógica: está impulsada desde la Fundación Pondera y articula un diálogo internacional que incluye liderazgos indígenas, universidades, redes eclesiales, expertos en salud pública y organizaciones de alcance global.
Las alianzas deben ir más allá del logotipo o la fotografía institucional. Una buena alianza supone compartir propósito, asumir responsabilidades, aportar capacidades complementarias y medir el impacto generado. Necesitamos pasar de la cooperación episódica a ecosistemas de colaboración que perduren.
¿Cuál considera que es la situación actual de la RSE/Sostenibilidad/ESG (si quiere, en su ámbito de actuación) y sus principales barreras y oportunidades de futuro?
Estamos en un momento paradójico. Por una parte, la sostenibilidad, la responsabilidad social y los criterios ESG han adquirido una presencia indiscutible en las agendas empresariales, institucionales y sociales. Ya no es posible hablar seriamente de estrategia sin considerar los riesgos climáticos, la desigualdad, el impacto ambiental, la gobernanza y el bienestar de las personas.
Por otra parte, todavía existe el riesgo de convertir la sostenibilidad en un lenguaje superficial: informes correctos, objetivos genéricos y acciones desconectadas del modelo de negocio o de la realidad territorial. La sostenibilidad no puede limitarse a reducir consumos o a mejorar la reputación corporativa. Tiene que transformar las decisiones: qué producimos, cómo cuidamos, cómo contratamos, cómo compramos, cómo nos relacionamos con nuestros grupos de interés y qué impacto generamos sobre la vida de las personas y los ecosistemas.
Añadimos a esta situación le hecho de que muchas compañías trabajan la RSE/Sostenibilidad/ESG de una forma miope, es decir, a muy corta distancia. Tratando de maximizar la imagen en los propios alrededores de la sede de la compañía. No deja de ser esto una forma más de greenwashing, los problemas son globales, y las intervenciones han de hacerse tanto a larga distancia como a corta distancia. Lo vivimos muy de cerca en la última pandemia, lo que sucede muy lejos, nos afecta de forma intensa en nuestro entorno. Lo que sucede lejos afecta a nuestro mercado, nuestra cadena de suministro y nuestra cadena de valor.
En el ámbito sanitario, esta cuestión es especialmente importante. Los sistemas de salud tienen una doble responsabilidad:
- Deben responder a los daños que ya están causando la crisis climática, la contaminación, la pérdida de biodiversidad, la inseguridad alimentaria y los eventos extremos.
- Deben revisar su propia huella ambiental y social: consumo energético, residuos, movilidad, compras, diseño de infraestructuras, cadenas de suministro, condiciones laborales y modelos asistenciales.
La principal barrera es cultural. Todavía se tiende a separar salud, economía, medio ambiente y cohesión social, cuando en realidad forman parte de un mismo sistema. También existen barreras de financiación, de cortoplacismo político y empresarial, de falta de indicadores comparables y de insuficiente capacitación directiva para integrar la sostenibilidad en la gestión cotidiana.
Sin embargo, la oportunidad es extraordinaria. La Salud Planetaria ofrece un marco para superar esa fragmentación. Nos permite comprender que cuidar de las personas y cuidar del planeta no son objetivos enfrentados; son la misma tarea vista desde dos perspectivas. La sostenibilidad bien entendida puede impulsar innovación, eficiencia, prevención, cohesión social y legitimidad institucional.
Creo que el futuro pasa por una sostenibilidad más humana, más territorial y más participativa. Necesitamos menos discursos abstractos y más soluciones concretas construidas con las comunidades. Y necesitamos incorporar una pregunta decisiva a cualquier decisión de gestión: ¿esta medida mejora realmente la vida de las personas sin comprometer la vida de las generaciones futuras?
Debemos perder el miedo a hacer para comenzar a SER.
¿Y cuáles son los próximos retos y desafíos de su organización y cómo los piensan llevar a cabo?
El principal reto de Fundación Pondera es consolidar y escalar un modelo de cooperación sanitaria que sea técnicamente sólido, financieramente sostenible y profundamente respetuoso con los territorios donde trabajamos. No queremos crecer por crecer; queremos aumentar nuestra capacidad de generar impacto real y duradero para las personas más vulnerables, estén estas en Europa, en Asia, en África o en América.
Entre nuestros desafíos prioritarios destacaría los siguientes:
- Consolidar la Cátedra de Salud Planetaria Amazonas como un referente internacional de investigación, formación y acción. Queremos que sea un espacio vivo de diálogo entre la ciencia, los conocimientos ancestrales y las comunidades, capaz de producir conocimiento útil y de traducirlo en políticas, proyectos y soluciones aplicables. Su vocación es amazónica y, al mismo tiempo, global.
- Impulsar proyectos de salud y sostenibilidad en territorios especialmente vulnerables, atendiendo a desafíos como el acceso a servicios sanitarios, la protección del agua, los riesgos ambientales, la adaptación climática, la seguridad alimentaria, la protección de la biodiversidad y el fortalecimiento comunitario.
- Reforzar la autonomía de hospitales y redes de salud. Nuestro propósito es que las entidades acompañadas dispongan de mejores herramientas para gestionar sus recursos, planificar su futuro, atraer talento y ofrecer una atención más segura, humanizada y accesible.
- Ampliar una red de alianzas transformadoras. Necesitamos incorporar a universidades, empresas con propósito, fundaciones, administraciones y organizaciones multilaterales que compartan una lógica de largo plazo. La colaboración debe movilizar recursos, pero también conocimiento, innovación, capacidad de incidencia y compromiso ético.
- Convertir la comunicación en movilización social. Debemos seguir acercando la Salud Planetaria a la ciudadanía, al sector sanitario y a los líderes institucionales. La transformación no será posible si permanece encerrada en documentos técnicos o círculos especializados.
Lo llevaremos a cabo desde una forma de trabajar que considero irrenunciable: rigor profesional, escucha activa, cooperación horizontal, evaluación de impacto y fidelidad al propósito. La gestión sanitaria tiene que ser cada vez más eficiente, pero también más humana; más innovadora, pero también más ética; más global, pero siempre conectada con cada cultura, comunidad y cada territorio.
En definitiva, el horizonte de Fundación Pondera es contribuir a que las personas puedan vivir con dignidad en comunidades saludables y en un planeta habitable para nosotros y las futuras generaciones. Esa es, en el fondo, la razón de ser de nuestro trabajo: poner la gestión, el conocimiento y las alianzas al servicio de la vida.
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