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Ángel Pardo: «La edad no debe marcar nuestros límites»

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Entrevistamos a Ángel Pardo, Presidente de Walking Football Barcelona y ganador del V Premio Salud Activa, una iniciativa de SegurCaixa Adeslas con la colaboración de Fundación Edad&Vida y de CaixaBank, sobre envejecimiento activo, nuevos propósitos y el valor de seguir afrontando retos y proyectos a cualquier edad

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La jubilación debía ser para Ángel Pardo el comienzo de una etapa para disfrutar. Sin embargo, poco a poco empezó a perder las ganas de hacer cosas y a aislarse. El punto de inflexión llegó de la mano del voluntariado con niños hospitalizados. Sentirse útil de nuevo le devolvió un propósito y abrió el camino hacia una nueva forma de vivir esta etapa.

Después llegó el walking football, una modalidad deportiva en la que encontró mucho más que ejercicio: amistad, compañerismo, pertenencia y nuevas razones para mantenerse activo. Una experiencia que acabaría llevándole a impulsar Walking Football Barcelona y que ha sido reconocida con el V Premio Salud Activa.

Desde el Canal Edad&Vida, impulsado por la Fundación Edad&Vida, conversamos con Ángel Pardo sobre su historia personal, los prejuicios que todavía acompañan al envejecimiento y el valor de demostrar, a través de experiencias reales, que cumplir años puede significar también empezar proyectos, descubrir nuevas aficiones y recuperar ilusiones.

Su historia tiene un antes y un después tras la jubilación. ¿Cómo recuerda aquel momento y qué fue lo que le ayudó a recuperar un propósito y la ilusión?

Cuando me jubilé pensé que iba a disfrutar mucho, pero poco a poco me fui apagando. Perdí las ganas de hacer cosas y me aislé bastante. El cambio llegó gracias al voluntariado con niños hospitalizados. Ver sus sonrisas me hizo sentir útil otra vez y me devolvió un propósito.

En ese proceso tuvieron un papel importante tanto el voluntariado como el deporte. ¿Qué encontró en ellos que quizá no esperaba?

Encontré mucho más de lo que buscaba. Pensaba que iba a ayudar a otras personas, pero fueron ellas quienes me ayudaron a mí. El voluntariado me devolvió la ilusión y el walking football me dio amistad, compañerismo y ganas de seguir activo.

¿Qué tiene Walking Football Barcelona para haberse convertido no solo en una actividad física, sino también en un espacio de amistad, pertenencia y bienestar?

Es mucho más que fútbol. Hacemos ejercicio, cuidamos la salud y competimos, pero, sobre todo, creamos amistades. Mucha gente encuentra aquí un grupo de amigos, un lugar donde sentirse parte de algo y disfrutar de la vida.

Su historia fue reconocida en la quinta edición del Premio Salud Activa. ¿Qué le llevó a presentarse y qué significó recibir un reconocimiento a una experiencia tan personal?

Fue una gran emoción. Me presenté porque pensé que mi historia podía ayudar a otras personas que estuvieran pasando por una situación parecida. El premio fue un reconocimiento muy bonito, pero lo más importante fue poder compartir ese mensaje de esperanza.

El Premio Salud Activa quiere demostrar que cumplir años no significa dejar de asumir retos, aprender o comenzar nuevos proyectos. ¿Siguen existiendo demasiados prejuicios sobre lo que una persona puede hacer a partir de cierta edad?

Sí, todavía demasiados. Parece que a cierta edad ya no se pueden empezar cosas nuevas, y mi experiencia demuestra todo lo contrario. Con más de 75 años fundamos un club y seguimos desarrollando proyectos. La edad no debe marcar nuestros límites.

Una de las particularidades del Premio Salud Activa es que son las propias personas mayores quienes cuentan cómo cuidan su salud física, emocional y social. ¿Qué valor tiene compartir estas experiencias?

Las historias reales tienen mucha fuerza porque otras personas se ven reflejadas en ellas. Si alguien escucha mi experiencia y decide salir de casa, apuntarse a una actividad o recuperar la ilusión, ya habrá merecido la pena contarla.

Ya está en marcha la sexta edición del Premio Salud Activa. ¿Qué le diría a una persona mayor de 60 años que tiene una historia que contar, pero piensa que su experiencia cotidiana no es suficientemente extraordinaria para presentarse?

Que la vida no se acaba con la jubilación. A veces es justo cuando empieza una etapa maravillosa. Hay que mantenerse activo, rodearse de gente, buscar nuevas aficiones y no perder nunca la curiosidad ni la ilusión por vivir.

Después de aquella etapa difícil y de todo lo vivido desde entonces, ¿con qué aprendizaje se queda y qué mensaje trasladaría a quienes están comenzando ahora una nueva etapa de su vida?

Yo pensaba que mi vida ya había dado todo lo que tenía que dar. Hoy, con 78 años, puedo decir que estaba equivocado. La vida todavía me tenía reservadas algunas de las mejores cosas.

Esta entrevista forma parte del Canal Edad&Vida, un espacio sobre envejecimiento activo, longevidad y calidad de vida impulsado por Fundación Edad&Vida.

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