Bajo el lema «HACER», el Congreso Nacional del Medio Ambiente (CONAMA 2026) volverá a reunir, del 30 de noviembre al 3 de diciembre, a los principales actores de la sostenibilidad para impulsar una transición ecológica que pase de los compromisos a los resultados. En esta entrevista, Alicia Torrego, directora de la Fundación Conama, reflexiona sobre la necesidad de acelerar la puesta en marcha de soluciones ambientales, reforzar la colaboración entre administraciones, empresas y sociedad civil, y consolidar la sostenibilidad como una palanca de innovación y competitividad.
- CONAMA vuelve a reunir del 30 de noviembre al 3 de diciembre a todos los agentes que trabajan en el ámbito de la sostenibilidad bajo un lema tan directo como “HACER”. Después de años de diagnóstico, planificación y legislación ambiental, ¿qué significa hoy pasar de las palabras a la acción y qué quieren reivindicar con este lema?
- CONAMA acumula ya 34 años de trayectoria y se ha consolidado como uno de los principales espacios de encuentro del sector ambiental en España. ¿Cuál cree que ha sido la principal aportación de CONAMA durante estas décadas y qué papel debe desempeñar hoy para seguir siendo un catalizador de la transición ecológica?
- A las puertas de unas elecciones generales, ¿qué prioridades ambientales debería tener sobre la mesa el próximo Gobierno para acelerar la transición ecológica y garantizar que las políticas ambientales se traduzcan en actuaciones concretas?
- CONAMA reúne a administraciones públicas, empresas, universidades, organizaciones sociales, profesionales y sociedad civil. ¿Qué papel debe desempeñar cada uno de estos actores para que la transición ecológica deje de ser un objetivo compartido y se traduzca en avances concretos?
- Uno de los elementos diferenciales de CONAMA es que su programa se construye a través de 45 comités técnicos en los que participan perfiles procedentes de administraciones, empresas, universidades, entidades sociales y centros de investigación. ¿Qué aporta este modelo participativo al Congreso y qué valor tiene poner en diálogo a actores que en ocasiones afrontan los mismos retos desde perspectivas muy diferentes?
- La transición ecológica también plantea importantes retos para el tejido empresarial, especialmente en un contexto de cambios regulatorios y de búsqueda de mayor competitividad. ¿Qué papel deben asumir las empresas en este proceso y cómo pueden convertir la sostenibilidad en una palanca real de innovación y competitividad?
- La transición ecológica requiere también incorporar a las nuevas generaciones. ¿Qué papel quiere dar CONAMA a los jóvenes en esta edición y qué puede aportar iniciativas como Campus CONAMA para acercar a estudiantes y talento joven a los grandes debates ambientales?
- Este año CONAMA vuelve a coincidir con el Encuentro Iberoamericano sobre Desarrollo Sostenible (EIMA), que inicia además una nueva etapa con horizonte 2030. ¿Qué puede aportar esta mirada iberoamericana al debate ambiental de CONAMA y qué oportunidades de cooperación pueden surgir de conectar las experiencias de ambos lados del Atlántico?
Con motivo de la celebración de CONAMA 2026, del que Corresponsables es media partner, Torrego analiza también los principales retos de la agenda ambiental, la importancia de dar continuidad a las políticas más allá de los ciclos electorales y el papel de las nuevas generaciones y la cooperación iberoamericana en la construcción de un futuro más sostenible.
CONAMA vuelve a reunir del 30 de noviembre al 3 de diciembre a todos los agentes que trabajan en el ámbito de la sostenibilidad bajo un lema tan directo como “HACER”. Después de años de diagnóstico, planificación y legislación ambiental, ¿qué significa hoy pasar de las palabras a la acción y qué quieren reivindicar con este lema?
La transición ecológica ya no necesita demostrar por qué es necesaria, sino cómo se hace. Después de años de diagnóstico, planificación y legislación, tenemos que acelerar la ejecución. Con el lema «HACER» queremos reconocer lo conseguido, mostrar proyectos que funcionan y conectar a quienes ya están desarrollando soluciones con quienes quieren ponerlas en marcha. También identificar las barreras que dificultan avanzar. Se trata de pasar de los objetivos a los resultados, sin dejar de construir una visión compartida de futuro.
CONAMA acumula ya 34 años de trayectoria y se ha consolidado como uno de los principales espacios de encuentro del sector ambiental en España. ¿Cuál cree que ha sido la principal aportación de CONAMA durante estas décadas y qué papel debe desempeñar hoy para seguir siendo un catalizador de la transición ecológica?
Creo que nuestra mayor aportación ha sido construir un espacio de encuentro y diálogo entre personas y organizaciones muy diferentes, pero comprometidas con la sostenibilidad. Durante 34 años hemos contribuido a generar conocimiento compartido, relaciones profesionales y complicidades que trascienden el Congreso. Hoy, en una sociedad cada vez más polarizada, ese papel es especialmente importante. Necesitamos espacios donde contrastar posiciones, encontrar acuerdos y construir soluciones colectivas.
A las puertas de unas elecciones generales, ¿qué prioridades ambientales debería tener sobre la mesa el próximo Gobierno para acelerar la transición ecológica y garantizar que las políticas ambientales se traduzcan en actuaciones concretas?
Resumiría las prioridades en tres palabras: ejecutar, integrar y dar continuidad. Tenemos mucha planificación ambiental aprobada, pero necesitamos convertirla en resultados. También superar la fragmentación de las políticas: energía, agua, vivienda, movilidad, biodiversidad e industria forman parte de una misma transformación. Y necesitamos estabilidad y una visión de país que vaya más allá de los ciclos electorales. La sostenibilidad no puede empezar de cero cada cuatro años. Gobierne quien gobierne, la agenda ambiental debe seguir avanzando.
CONAMA reúne a administraciones públicas, empresas, universidades, organizaciones sociales, profesionales y sociedad civil. ¿Qué papel debe desempeñar cada uno de estos actores para que la transición ecológica deje de ser un objetivo compartido y se traduzca en avances concretos?
La transición ecológica es demasiado compleja para que pueda abordarla un solo actor. Las administraciones deben establecer marcos estables y facilitar su aplicación; las empresas, transformar sus modelos productivos e invertir en soluciones; la comunidad científica, aportar conocimiento y evidencias; y las organizaciones sociales, incorporar las necesidades de la ciudadanía y promover la participación. Pero lo fundamental es que trabajen conjuntamente. Muchas soluciones existen; el desafío es crear las condiciones para aplicarlas y extenderlas.
Uno de los elementos diferenciales de CONAMA es que su programa se construye a través de 45 comités técnicos en los que participan perfiles procedentes de administraciones, empresas, universidades, entidades sociales y centros de investigación. ¿Qué aporta este modelo participativo al Congreso y qué valor tiene poner en diálogo a actores que en ocasiones afrontan los mismos retos desde perspectivas muy diferentes?
CONAMA no es un congreso que una organización diseña para el sector: es un congreso que construye el propio sector. Más de 1.500 profesionales participan durante meses en este proceso colectivo. El valor está precisamente en contrastar perspectivas distintas, compartir experiencias e identificar soluciones viables. De ese trabajo no salen solamente sesiones o documentos, sino también relaciones de confianza, nuevas colaboraciones y proyectos. Ese proceso previo es casi tan importante como los cuatro días del Congreso, en los que se concentran más de 100 actividades.
El programa ya está publicado en la web y yo animaría a cualquiera que trabaje en medio ambiente, sostenibilidad, energía, agua, movilidad, ciudades o economía circular a que entre, lo mire y se reserve esas fechas. Del 30 de noviembre al 3 de diciembre va a ser difícil encontrar en España un lugar donde coincidan tantos debates, tantas experiencias y tantas personas trabajando en estos temas.
La transición ecológica también plantea importantes retos para el tejido empresarial, especialmente en un contexto de cambios regulatorios y de búsqueda de mayor competitividad. ¿Qué papel deben asumir las empresas en este proceso y cómo pueden convertir la sostenibilidad en una palanca real de innovación y competitividad?
Tenemos que superar la falsa oposición entre competitividad y sostenibilidad. Reducir el consumo de recursos, mejorar la eficiencia energética, incorporar la circularidad o anticiparse a los riesgos climáticos fortalece a las empresas y reduce vulnerabilidades. La transición ecológica es también una oportunidad de innovación, modernización y autonomía estratégica. Las empresas deben pasar de entender la sostenibilidad exclusivamente como una obligación regulatoria a incorporarla en sus decisiones de inversión y en sus modelos de negocio.
La transición ecológica requiere también incorporar a las nuevas generaciones. ¿Qué papel quiere dar CONAMA a los jóvenes en esta edición y qué puede aportar iniciativas como Campus CONAMA para acercar a estudiantes y talento joven a los grandes debates ambientales?
No podemos hablar de lo que debemos hacer durante las próximas décadas sin contar con quienes tendrán que hacerlo. Campus CONAMA facilita el contacto de estudiantes universitarios con los debates y profesionales del sector ambiental. Queremos avanzar también en la participación de jóvenes profesionales, que encuentran dificultades para seguir conectados al sector cuando comienzan a trabajar. Nuestro objetivo es que las nuevas generaciones no solo hereden la agenda ambiental, sino que participen activamente en construirla.
Este año CONAMA vuelve a coincidir con el Encuentro Iberoamericano sobre Desarrollo Sostenible (EIMA), que inicia además una nueva etapa con horizonte 2030. ¿Qué puede aportar esta mirada iberoamericana al debate ambiental de CONAMA y qué oportunidades de cooperación pueden surgir de conectar las experiencias de ambos lados del Atlántico?
Los grandes desafíos ambientales son compartidos, aunque se manifiesten de forma diferente en cada territorio. EIMA ofrece un espacio de aprendizaje de ida y vuelta entre España y América Latina, donde intercambiar experiencias sobre agua, adaptación climática, biodiversidad, etc. La nueva etapa con horizonte 2030 busca consolidar esa cooperación, fortalecer las redes de conocimiento y generar iniciativas conjuntas. No se trata de exportar soluciones, sino de construirlas compartiendo capacidades y experiencias.
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