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La soledad y el aislamiento social se asocian con menos años de vida libres de enfermedad

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La calidad de nuestras relaciones sociales puede estar vinculada también a los años que vivimos con buena salud. Un estudio publicado en Nature Communications ha analizado la relación entre la soledad, el aislamiento social y la esperanza de vida libre de algunas de las principales enfermedades físicas y mentales.

La investigación, liderada por Xuan Wang y Lu Qi, estudió los datos de 277.489 participantes del UK Biobank que inicialmente no presentaban siete grandes enfermedades crónicas, entre ellas diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, cáncer, patologías neurodegenerativas, depresión y ansiedad.

El seguimiento se prolongó durante una mediana aproximada de 14 años. Los resultados encontraron una asociación entre soledad y aislamiento social y un menor número de años de vida libres de enfermedad, especialmente cuando se analiza la salud mental.

La salud mental muestra las mayores diferencias

Tomando los 50 años como referencia, las mujeres que presentaban simultáneamente soledad y aislamiento social mostraron 2,4 años menos de esperanza de vida libre de enfermedades físicas que quienes no se encontraban en ninguna de esas situaciones. Entre los hombres, la diferencia fue de 1,7 años.

En relación con la depresión y la ansiedad, las diferencias fueron mayores: 3,7 años menos en mujeres y 5,8 años en hombres.

Los investigadores analizaron además factores como actividad física, alimentación, sueño, tabaquismo e índice de masa corporal. Un estilo de vida más saludable se relacionó con una reducción parcial de la pérdida de años saludables asociada al aislamiento social, pero esta relación no alcanzó significación estadística para la soledad.

El trabajo recuerda, por tanto, que aislamiento social y soledad no son exactamente el mismo fenómeno y pueden requerir respuestas distintas. Mantener hábitos saludables resulta importante, pero la soledad puede exigir intervenciones específicas destinadas a fortalecer los vínculos, el sentimiento de pertenencia y la participación comunitaria.

Los propios autores advierten de una limitación fundamental: el estudio es observacional y demuestra asociaciones, no una relación directa de causa y efecto. Los participantes del UK Biobank tampoco representan plenamente al conjunto de la población.

La investigación conecta con uno de los ámbitos sobre los que trabaja Fundación Edad&Vida: avanzar hacia un envejecimiento que tenga en cuenta no solo la salud física, sino también las relaciones sociales, la participación y el bienestar emocional como componentes de la calidad de vida.

Esta noticia forma parte del Canal Edad&Vida, un espacio sobre envejecimiento activo, longevidad y calidad de vida impulsado por Fundación Edad&Vida. Proyecto cofinanciado por el IMSERSO.

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