La consulta de matrona de la clínica Ribera Mestalla incorpora las ecografías de seguimiento como una herramienta clínica más dentro del acompañamiento del embarazo. No se trata de pruebas diagnósticas, sino de un recurso que permite observar aspectos básicos de la gestación y, al mismo tiempo, ofrecer a la mujer un espacio de tranquilidad, información y conexión con su bebé.
La matrona Elena Pajuelo insiste en aclarar en qué consisten exactamente estas ecografías, porque a menudo se confunden con las pruebas diagnósticas que se realizan en otros momentos del embarazo. “En ningún caso son ecografías diagnósticas, sino una herramienta clínica de seguimiento que nos permite observar aspectos básicos del embarazo y acompañar mejor a la mujer”, señala. Según explica, en la consulta se pueden ver parámetros sencillos pero muy valiosos en función del momento gestacional, como la posición del bebé, su movimiento, el latido, la cantidad de líquido o cómo evoluciona el embarazo de forma general.
Lejos de sustituir el seguimiento médico especializado, estas ecografías lo complementan y lo enriquecen. La clave, apunta la matrona, está en integrar lo que se observa con la exploración clínica y cómo se siente la propia mujer. “Esto nos ayuda a acompañar de una forma mucho más concreta y personalizada. La mujer no solo ve a su bebé, sino que entiende lo que está pasando dentro de su cuerpo, y eso cambia por completo la vivencia del embarazo: hay más tranquilidad, más confianza y más conexión con el proceso”, describe.
Ese componente emocional es, para Elena Pajuelo, uno de los grandes valores de estas consultas. En un contexto en el que las futuras madres reciben muchísima información —a veces incluso contradictoria—, poder observar en un entorno cercano y de confianza cómo evoluciona el embarazo reduce la incertidumbre y ayuda a que la mujer se relacione con su gestación desde la calma y no desde el miedo.
“Aportan información clara, cercana y en un entorno de confianza. Reducen la incertidumbre y permiten que la mujer conecte con su embarazo de otra manera”, resume. Más allá de los datos clínicos, “en estas ecografías se viven momentos profundamente íntimos”, asegura. “Aparece la emoción, el alivio y la conexión con el bebé, y en muchas ocasiones es la primera vez que la mujer se permite parar y sentir de verdad lo que está viviendo. Y eso tiene un valor enorme”, afirma la matrona.
Por eso, subraya, “no hablamos solo de una imagen, sino de un espacio donde se unen conocimiento, acompañamiento y emoción, con un impacto muy profundo en cómo la mujer transita su embarazo”.
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